Las algas marinas, organismos autótrofos de estructura simple, han sido consumidas en Asia desde tiempos remotos, mientras que en países occidentales su principal aplicación ha sido como agente gelificante y coloide para diversas industrias. Son un recurso abundante, económico y atractivo para utilizar como ingrediente en alimentos, aportando nutrientes, compuestos bioactivos y propiedades tecnológicas.

Las algas se dividen en dos grupos principales: microalgas y macroalgas. Las microalgas son unicelulares, mientras que las macroalgas son multicelulares y pueden medir desde unos pocos milímetros hasta más de treinta metros de longitud. Taxonómicamente se clasifican en tres grupos: Chlorophyta (clorofitas o algas verdes), Phaeophyta (feófitas o algas pardas) y Rhodophyta (rodófitas o algas rojas), según los pigmentos que predominan. Aproximadamente el 66% de las especies de algas conocidas se usan como alimento. En Japón y China son los mayores productores, cultivadores y consumidores de algas en el mundo, con un consumo promedio significativo por día. Otros países con tradición en el consumo de algas incluyen Escocia, Chile, Filipinas, Malasia, Bali, Corea, Singapur y Sri Lanka.
Valor Nutricional de las Macroalgas
Desde el punto de vista nutricional, las algas son bajas en calorías, pero presentan una alta concentración de proteínas, fibra dietética, minerales y vitaminas. Contienen más calcio que la leche y más hierro que las lentejas, lo que las convierte en "verduras de mar" con grandes propiedades y densidad nutricional.
Proteínas y Aminoácidos
Las proteínas de algas son ricas en glicina, arginina, alanina y ácido glutámico. Contienen aminoácidos esenciales en niveles comparables a los requerimientos indicados por la FAO/OMS, siendo sus aminoácidos limitantes lisina y cistina. Las algas son una fuente adecuada de proteínas para vegetarianos y veganos, con un contenido de alrededor del 10-30% de proteínas de alto valor biológico. En las algas rojas, se encuentra el aminoácido libre taurina, crucial en procesos fisiológicos como osmorregulación, inmunomodulación y desarrollo ocular y del sistema nervioso. El aminoácido fosfoserina se encuentra en alta concentración en las algas pardas.
Vitaminas y Minerales
Las algas son una excelente fuente de vitaminas A, B1, B12, C, D y E, riboflavina, niacina, ácido pantoténico y ácido fólico. Su contenido en minerales es alto, superando el 36% de peso seco, incluyendo macrominerales como sodio, calcio, potasio, cloro, sulfuro y fósforo. Por ejemplo, una porción de Ulva lactuca aporta aproximadamente 257 mg de calcio, similar al queso. Respecto a los microminerales, contienen yodo, hierro, zinc, cobre, selenio, molibdeno, flúor, manganeso, boro, níquel y cobalto. Son la fuente primaria de yodo, pudiendo aportar el requerimiento diario (150 µg/día). Además, presentan una relación Na/K baja (0.14-0.16), lo que contribuye a disminuir la incidencia de hipertensión.
Lípidos y Ácidos Grasos Esenciales
El contenido de lípidos en las algas es bajo (1 a 5% en base seca), siendo los lípidos neutros y glicolípidos los más abundantes. La proporción de ácidos grasos esenciales es mayor que en plantas terrestres. Sintetizan una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, destacando el ácido eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), que pertenecen a la familia de ácidos grasos omega-3. El consumo de estos ácidos grasos se relaciona con la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, tienen efecto antiinflamatorio y antiplaquetario, y son necesarios durante el embarazo y la lactancia para el desarrollo del sistema nervioso central y la retina del infante. La relación de ácidos grasos omega-6:omega-3 es muy baja en las algas, lo cual es muy beneficioso. Las algas rojas poseen altos contenidos de EPA, ácido palmítico, oleico y araquidónico, mientras que las pardas contienen elevadas concentraciones de ácido oleico, linoleico y α-linolénico. Las algas verdes poseen en mayor cantidad ácido linoleico y α-linolénico, palmítico, oleico y DHA.
Hidratos de Carbono y Fibra Dietética
Las algas contienen una alta concentración de hidratos de carbono como polisacáridos estructurales, de almacenamiento y funcionales, con valores del 20 al 70%. La proporción de fibra dietética es considerable, variando del 36 al 60% de su materia seca, siendo muy alta la fibra dietética soluble (aproximadamente 55-70%) en comparación con vegetales terrestres. Esto implica que las algas no son una buena fuente de hidratos de carbono en términos de biodisponibilidad. La fibra dietética soluble se caracteriza por su capacidad de aumentar la viscosidad, reducir la respuesta glucémica y el colesterol en plasma. La relación de fibra soluble/insoluble es mayor en algas que en vegetales terrestres.

Compuestos Bioactivos y Beneficios para la Salud
Además de sus componentes nutritivos, las algas contienen compuestos bioactivos de alta capacidad antioxidante y actividad biológica específica.
Pigmentos Naturales
Los pigmentos naturales de las algas, como los carotenoides, han sido investigados por su actividad antioxidante, anticancerígena y antiinflamatoria. Se destaca la fucoxantina, un carotenoide presente en diferentes especies de algas pardas. Diversos autores han demostrado que la fucoxantina tiene efectos antioxidantes, anticancerígenos, antiinflamatorios, antiobesidad, neuroprotectores, fotoprotectores y preventivos de la osteoporosis. Estudios científicos apoyan la hipótesis de que otros carotenoides con grupo alénico y grupo hidroxilo adicional tienen un efecto en la supresión de la diferenciación de adipocitos.
Polifenoles
Las algas también contienen polifenoles, compuestos bioactivos con alta capacidad antioxidante y actividad biológica específica que afecta la expresión de genes. Existe un gran interés científico por las propiedades de los polifenoles en la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, cardiovasculares y cáncer. Las algas pardas suelen contener concentraciones más altas de polifenoles que las algas rojas y verdes.
Las Macroalgas como Ingrediente Funcional en Alimentos
Conociendo los beneficios asociados al consumo de algas, estas pueden ser usadas como un importante componente de la dieta. Además de sus beneficios nutricionales y saludables, poseen características tecnológicas que les permiten ser incorporadas en alimentos. En la industria alimenticia, se utilizan polisacáridos extraídos de macroalgas para proporcionar textura, espesar, estabilizar o hacer "gelatina", como el agar y los carragenatos. Estos polisacáridos son un grupo de aditivos alimenticios que, además de no ser nocivos, pueden aportar fibra y minerales. La incorporación de algas en productos cárnicos, por ejemplo, puede aportar proteínas de calidad, compuestos antioxidantes y mejorar la estabilidad oxidativa. También pueden influir en las propiedades del sistema gel/emulsión de la carne, favoreciendo la formación de estructuras más firmes y masticables, con mayor capacidad de retención de agua y grasa.
ALGAS MARINAS para su uso en alimentos, cosmética y medicina. RECOLECCIÓN y SECADO tradicional
Principales Macroalgas Comestibles y sus Propiedades Específicas
Las algas son auténticas verduras de mar que ofrecen una gran variedad de formas, colores y propiedades.
- Wakame (Undaria pinnatifida): Fácil de añadir a ensaladas, verduras y sopas. Destaca por su contenido en calcio, magnesio, yodo y fósforo, así como proteínas vegetales. Es muy digestiva y se expande hasta diez veces su volumen en seco.
- Kombu (Laminaria y Saccharina): Alga parda que se usa para facilitar la digestión de legumbres y arroces. Es muy remineralizante y ayuda a regenerar las funciones intestinales. Necesita estar bien cocinada debido a su fibra.
- Nori (Porphyra): Excelente para problemas de piel y mucosas, rica en vitamina A y fuente de ácido araquidónico (omega-3). Se usa en hojas tostadas para sushi y onigiri.
- Espagueti de mar (Fucus elongatus): Alga europea con forma alargada. Aporta altos niveles de calcio y es beneficiosa para controlar el colesterol, la hipertensión y el estreñimiento.
- Dulse: Rica en proteínas y hierro, ideal para tratar la anemia. Muy fácil de incorporar en platos con un remojo breve.
- Musgo de Irlanda (Chondrus crispus): Conocida como carragenato en la industria. Rica en mucílagos y yodo, con propiedades emolientes y laxantes.
- Cochayuyo (Durvillaea antarctica): Originaria de Chile, valorada por sus propiedades desintoxicantes del hígado y por ayudar a eliminar metales pesados gracias a su alto contenido en cisteína.
- Agar-agar: Rica en fibra, usada tradicionalmente para tratar la obesidad y el estreñimiento, ideal para hacer gelatinas.
- Alga salvaje Klamath: Microalga rica en vitaminas B (incluida B12) y K, aminoácidos, oligoelementos, minerales, carotenoides (betacaroteno), clorofila y ácidos grasos esenciales. Considerada un superalimento por sus efectos antiinflamatorios, inmunomoduladores y antimutagénicos.
- Espirulina (Arthrospira): Microalga verde-azulada, un auténtico multivitamínico natural, con vitamina B12, hierro, aminoácidos esenciales, ácidos grasos, minerales y oligoelementos. Indicada para deportistas, dietas de adelgazamiento, embarazo y anemia.
- Chlorella: Alga unicelular verde-azulada, la mayor fuente de clorofila. Utilizada para eliminar metales pesados y tóxicos. Rica en carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales, con un alto contenido en betacaroteno.
Métodos de Cocción y Formas de Consumo
El método de cocción de las algas varía según la variedad y el sabor deseado. Las algas se pueden consumir de variadas formas, incluyendo crudas, cocidas, horneadas, asadas, en polvo y en escabeche.

- Las algas frescas se pueden cocinar para acompañar pescados y sopas. La mayoría se pueden trocear y freír por un corto periodo (5-20 segundos) para comer como un snack crujiente.
- Las algas deshidratadas son excelentes para elaborar caldos, aportando un sabor intenso a umami. Antes de cocinarlas, se recomienda dejarlas en remojo por un periodo definido según la variedad (3-5 minutos para Dulse y hasta 30 minutos para el Espagueti de mar). Es crucial recordar que al rehidratarse, las algas se expanden entre 5 y 10 veces su volumen original, por lo que se aconseja remojar pequeñas cantidades. Remojar y escurrir el agua tiene la ventaja de reducir el contenido de sodio.
- Algunas algas deshidratadas y molidas se pueden añadir directamente como sazonadores para realzar el sabor de arroces, pastas, ensaladas y sopas, e incluso favorecer la digestión de las legumbres.
- Variedades más fibrosas como Kombu y Wakame requieren cocerse al vapor o escaldarse. Otras necesitan tiempos de cocción prolongados, como dos horas para ciertas variedades de algas deshidratadas.
El consumo de algas en la cultura oriental, como el sushi, los onigiris y otros platillos, es muy común y apreciado por el sabor umami que aportan. En México, aunque no es tan común, su presencia en sopas instantáneas con sabor a marisco o tipo oriental es un ejemplo de su incorporación gradual en diversas dietas.
Recomendaciones y Consideraciones para el Consumo
El consumo de algas no es nuevo; existen antecedentes de su uso hace 14 mil años en el territorio de Chile. Hoy son catalogadas como "superalimentos" por sus cualidades nutricionales y su contenido en antioxidantes, micronutrientes, vitaminas y proteínas. Sin embargo, es importante considerar algunas recomendaciones:
- Todas las algas deben consumirse con moderación. La cantidad exacta depende de la variedad del alga y las necesidades nutricionales individuales.
- Es aconsejable leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales para verificar el contenido de yodo y sodio.
- Las algas con más yodo incluyen el Kombu (17-28% de biodisponibilidad), Hijiki (o Hiziki) y Dulse, que también tienen niveles considerables.
- Debido a su alto contenido de yodo, las mujeres embarazadas y madres lactantes no deberían consumir más de una porción por semana de las algas marrones (kelps, kombu, wakame, cochayuyo). No se recomienda la ingesta de suplementos de algas por su contenido variable de yodo. Hay más libertad para consumir algas rojas y verdes, aunque también con moderación.
- La acumulación de metales pesados (arsénico, cadmio y plomo) en el cultivo de algas representa una seria preocupación y debe ser objeto de una estrecha evaluación. Por ejemplo, el consumo de Hijiki ya no es recomendable por su contenido de metales pesados, y algunos productos importados de Japón han sido afectados por la contaminación de radiación tras el accidente nuclear de Fukushima.
- Se recomienda consultar a un médico y nutricionista para obtener recomendaciones personalizadas.
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