Podredumbre Bacteriana del Maíz y el Género Pectobacterium

La podredumbre bacteriana representa una amenaza significativa para diversos cultivos, entre ellos el maíz. Aunque el tema central se enfoca en Erwinia carotovora, es fundamental comprender que este patógeno ha sido reclasificado en el género Pectobacterium. La información disponible sobre la podredumbre bacteriana en el maíz se asocia principalmente con una especie cercanamente relacionada, Erwinia chrysanthemi, que ahora forma parte del género Dickeya. A continuación, se detalla la naturaleza de estos patógenos y su impacto en el cultivo de maíz.

Características Generales de Pectobacterium carotovorum

La bacteria Pectobacterium carotovorum (anteriormente conocida como Erwinia carotovora) es una bacteria pectinolítica gramnegativa, en forma de bacilo. Sus dimensiones oscilan entre 0,7 a 1,0 µm de ancho y 1 a 2,5 µm de largo. No es esporulada y es motil, poseyendo flagelos perítricos que le permiten el movimiento. Sus colonias en cultivo presentan una elevación convexa y son de color blanco cremoso. Las células pueden encontrarse de manera individual o en parejas. Los azúcares presentes en la capa externa de lipopolisacárido de la pared celular (ramnosa, fucosa, glucosa y metilramnosa) son un determinante importante en su serotipificación.

En un contexto más amplio, las bacterias del género Pectobacterium son Gram negativas, con forma de bastón, anaerobias facultativas y móviles, con un flagelo perítrico. Pertenecen a la subdivisión γ-Proteobacteria y están agrupadas en la familia Enterobacteriaceae. Estos agentes patógenos se caracterizan por sintetizar una masiva cantidad de enzimas capaces de degradar componentes de la pared celular de su hospedero, lo que les confiere su capacidad para causar pudriciones blandas.

Esquema de una bacteria Gram-negativa con flagelos perítricos

La Podredumbre Bacteriana en el Maíz: Síntomas y Agente Causal

En el cultivo de maíz, la podredumbre bacteriana se manifiesta por la decoloración de las hojas, la vaina foliar y los nódulos del tallo. La enfermedad progresa rápidamente a lo largo del tallo y se extiende a otras hojas. A medida que los tejidos se descomponen, se percibe un olor desagradable y la parte superior de la planta puede separarse muy fácilmente del resto. El tallo afectado se pudre por completo y, en ocasiones, la parte superior de la planta colapsa. Si se realiza un corte longitudinal en el tallo, se observa una decoloración interna y una podredumbre blanda y viscosa, concentrada principalmente en los nódulos.

Los síntomas en el maíz son causados por la bacteria Erwinia chrysanthemi (actualmente Dickeya chrysanthemi). Generalmente, las plantas enfermas se encuentran diseminadas por todo el sembradío, ya que la bacteria no se propaga comúnmente de una planta a otra. Sin embargo, existen informes de transmisión a través de insectos vectores.

Maíz con síntomas de pudrición bacteriana en tallo y hojas

Factores que Favorecen la Enfermedad en Maíz

La podredumbre bacteriana en el maíz es más prevalente cuando se presentan lluvias intensas de manera intermitente, seguidas de niveles altos de temperatura y humedad. El agente causal, Erwinia chrysanthemi, sobrevive al invierno en los residuos del tallo sobre la superficie del suelo, aunque no subsiste allí por más de un año. No hay evidencia de transmisión de la bacteria a través de las semillas.

La enfermedad se ve favorecida por temperaturas de 32 a 35 °C y una humedad relativa elevada. Las lluvias frecuentes y el riego por aspersión contribuyen a que las hojas se mantengan húmedas por períodos prolongados, además de la acumulación de agua en el verticilo de la planta. A medida que el agua se calienta, puede dañar los tejidos de la planta y crear aberturas por donde puede producirse la infección. Las plantas sometidas a altas temperaturas o inundaciones pueden desarrollar los síntomas primeramente alrededor de la base. Se cree que el agua de riego es la principal fuente del inóculo. Aunque las bacterias pueden extenderse a lo largo de la planta, generalmente no se diseminan a plantas vecinas a menos que sea a través de un insecto vector.

Supervivencia y Dispersión del Patógeno

El inóculo inicial de estas bacterias pectolíticas permanece en restos de cosecha u órganos de la planta infectados. La bacteria puede sobrevivir en el suelo de dos semanas a seis meses, dependiendo de condiciones ambientales como la humedad, el pH y la temperatura, permaneciendo en estado latente. Bajo condiciones ambientales apropiadas, inicia su multiplicación hasta alcanzar una densidad celular crítica para que se activen los factores de virulencia. Estos agentes causales penetran principalmente a través de lenticelas, heridas y brotes, tanto en condiciones de campo como en poscosecha. El patógeno se dispersa por medio de insectos, implementos de labranza, lluvias y agua de riego.

Ciclo de vida del pulgón

Estrategias de Manejo y Control en Maíz

El control de la podredumbre bacteriana en maíz debe ser integral, combinando diversas medidas preventivas y, en su caso, tratamientos químicos. Una sola medida no es suficiente para un control efectivo.

Medidas Preventivas

  • Drenaje: Planificar un buen sistema de drenaje es crucial para evitar inundaciones en el cultivo.
  • Variedades Resistentes: Plantar variedades resistentes, si están disponibles en la zona, puede reducir significativamente la incidencia de la enfermedad.
  • Monitoreo: Revisar el sembradío regularmente para detectar los primeros síntomas de la enfermedad.
  • Manejo de Nutrientes: Evitar el uso de niveles elevados de nitrógeno y dividir siempre las aplicaciones. Abonar con dosis elevadas de fósforo y potasio para disminuir la incidencia de la enfermedad.
  • Riego: Evitar el riego durante los períodos más cálidos del día, ya que el agua puede acumularse en el verticilo de la planta y crear condiciones favorables para la infección.
  • Abono Verde: En zonas endémicas, se sugiere incorporar abono verde en el suelo antes de la siembra del maíz.
  • Manejo de Residuos: Enterrar los desechos del cultivo en el suelo después de la cosecha para interrumpir el ciclo de vida del patógeno.
  • Evitar Heridas: Se debe evitar la generación de heridas en las plantas, ya que estas son puntos de entrada para la bacteria.

Control Biológico y Químico

Actualmente, no se han identificado opciones de control biológico disponibles específicamente para Erwinia chrysanthemi en el material de referencia proporcionado.

Para el tratamiento químico, se recomienda optar siempre por un método integral de medidas preventivas, complementado con tratamientos biológicos si es posible. Para combatir la enfermedad, se pueden aplicar formulaciones con contenido de oxicloruro de cobre.

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