La ambrosía es un postre tradicional de la gastronomía criolla argentina y muy popular en otros países de Sudamérica. Este postre, que se ha disfrutado durante más de un siglo y medio, tiene sus raíces en la repostería de los conventos del período colonial español. Su nombre proviene de la mitología griega, donde hacía referencia al alimento de los dioses del Olimpo, y hoy, según el Diccionario de la lengua española, se utiliza para describir un manjar de sabor delicado.

Historia y Origen del Postre
Aunque la ambrosía se asemeja a muchos dulces originados en conventos españoles, su identidad es profundamente argentina. La leyenda cuenta que el nombre fue acuñado por Domingo Faustino Sarmiento, quien era un fanático de este plato típico del norte del país y notable gourmet. Esta historia está documentada por Élide Ortiz en una receta enviada a Juana Manuela Gorriti para su libro Cocina Ecléctica en 1890.
La ambrosía no aparece en los recetarios españoles consultados, lo que sugiere que su creación es probablemente argentina o sudamericana. El postre nació, en gran medida, de la necesidad de no desperdiciar las yemas de huevo en la cocina de base láctea, convirtiéndose en un clásico de las sobremesas.
Ficha Técnica del Postre
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Porciones | 6 |
| Tiempo de preparación | 10 minutos |
| Tiempo de cocción | 30 minutos |
| Calorías | 913 kcal |
Ingredientes y Recomendaciones
Esta deliciosa preparación se elabora con yemas de huevo, leche, azúcar, esencia de vainilla, canela y una pizca de sal. Es importante destacar que, aunque la crema pastelera y la ambrosía comparten ingredientes similares, no son iguales.
- Leche: Se recomienda leche entera, aunque es posible usar leche descremada o deslactosada.
- Toque cítrico: Añadir una pizca de ralladura de limón o naranja aporta frescura.
- Acompañamiento: Servir con fruta fresca para lograr un contraste entre la acidez y la dulzura.

Procedimiento de Preparación
Para obtener el punto característico de la ambrosía, sigue estos pasos:
- Preparación de la base: Mezcla las yemas y los huevos enteros para unir bien las claras, evitando batir en exceso hasta que espumen.
- Integración: Disuelve el azúcar en la leche (sin calentar). Agrega a la mezcla de huevos y añade la chaucha de vainilla o extracto.
- Cocción inicial: Lleva al fuego y cuece durante 10 minutos a temperatura media hasta que la canela y la cáscara de limón liberen su aroma.
- El punto clave: Incorpora las yemas progresivamente y en forma de hilo para evitar que se cuaje de golpe. Cocina a fuego muy bajo, moviendo constantemente con cuchara de madera (sin revolver vigorosamente) hasta que espese y forme pequeños grumos.
- Finalización: Retira del fuego cuando el almíbar esté a punto de dulce. Vierte la esencia de vainilla, mezcla ligeramente y enfría por 2 horas en la nevera para que tome más consistencia.
Versiones Contemporáneas
Hoy en día, diversos establecimientos mantienen viva esta tradición. En la provincia de San Juan, el chef Mariano Carmona ofrece su versión basada en la receta familiar, mientras que en el barrio porteño de Palermo, el restaurante Santa Evita prepara una versión recuperada por la encargada de postres, Florencia Barrientos Paz, a partir de la receta de la abuela del chef Gonzalo Alderete Pagés.