Las temperaturas del suelo están alcanzando niveles increíbles en esta ola de calor que experimentan Europa y Estados Unidos. Esta situación ha revivido el conocido experimento popular que cuestiona si "hace tanto calor, que se podría freír un huevo en el asfalto".
Temperaturas extremas en el suelo y el mito del huevo frito
La actual ola de calor que azota a España, al igual que a otras regiones, ha llegado con temperaturas impactantes, no solo en la atmósfera sino también en el suelo. Según los datos del satélite Sentinel-3, de la Agencia Espacial Europea (ESA), en zonas como Extremadura se han llegado a alcanzar hasta 60 °C.

Cuando las temperaturas del suelo llegan a ser tan elevadas como ahora, se suele decir a modo de broma que se podría freír un huevo sobre él. En España, de hecho, se ha documentado un huevo frito en la localidad sevillana de Écija, lo que sirve como muestra del intenso calor que se vive en este país y en Europa en general.
¿Es posible freír un huevo directamente en el asfalto?
La pregunta clave es: ¿se podría realmente freír un huevo en el asfalto o en Extremadura durante esta ola de calor? Para freír un huevo en la cocina, se suele recomendar que el aceite se encuentre entre 120 °C y 170 °C. Sin embargo, la temperatura mínima para freír un huevo es de 70 °C.
La temperatura máxima registrada en España, el 4 de julio de 1994 en Murcia, alcanzó los 47,2 °C. Aunque las temperaturas del suelo pueden superar con facilidad la temperatura ambiente, acercarse a los 70 °C directamente en el pavimento es un desafío.
Capacidad de retención y transmisión del calor en los materiales
El pavimento urbano tiene una gran capacidad para retener el calor, por lo que no solo alcanzan la temperatura ambiente, sino que pueden superarla. En una ola de calor, con sol directo, las aceras y carreteras del sur de la península podrían acercarse a esas temperaturas. Sin embargo, el problema con los materiales que se utilizan para construir aceras y calzadas es que, pese a tener una gran retención de calor, no son materiales que lo transmitan de forma eficaz.
Algo más sencillo resultaría freír un huevo en el capó de un coche o en una alcantarilla. El metal no retiene el calor durante tanto tiempo como la piedra o el asfalto, pero alcanza más temperatura más rápido y tiene una gran capacidad de transmisión. Según un estudio del RACC, un coche blanco puede alcanzar hasta 63 °C tras una hora al sol, mientras que un coche negro puede llegar a los 80 °C.

El papel de los utensilios: el ejemplo de la sartén
La situación cambia considerablemente si se utiliza una sartén. No es solo que resulte más higiénico, sino que también permite superar las limitaciones de transmisión de calor de las superficies urbanas. Como se ha demostrado en diversos experimentos, si la sartén alcanza los 70 °C, se podría freír un huevo sin problemas.
Un ejemplo de ello es un video donde un policía australiano cocina un huevo en una sartén colocada sobre el capó de un coche blanco a unos 46 °C. Otro método sería colocar la sartén directamente sobre la acera y bajo el sol directo durante varias horas hasta que coja la temperatura necesaria.
Cómo freír huevo en sartén de ACERO INOXIDABLE SIN QUE SE PEGUE.
Otros alimentos y sus temperaturas de cocción
Aunque siempre se habla de freír huevos en la acera, existen alimentos con temperaturas de cocción mucho más bajas. Aunque no es exactamente lo mismo, es mucho más fácil lograr su cocción. Por ejemplo, un filete de ternera poco hecho está listo para comer cuando su interior alcanza los 50 °C.