En la búsqueda de un futuro más sostenible, la reconsideración de nuestros hábitos y acciones se vuelve crucial, lo que involucra las elecciones alimenticias. El proceso de producción de carne, desde la cría del ganado hasta la mesa, implica un uso masivo de recursos naturales, siendo el agua uno de los más críticos.
El Proceso de Producción de Carne y su Consumo Hídrico
La producción de carne abarca varias etapas que demandan grandes cantidades de agua. La primera etapa implica el cultivo de extensas áreas de tierra para producir alimentos destinados al ganado. Este proceso requiere vastas cantidades de agua para regar cultivos esenciales como la soja y el maíz. Posteriormente, el ganado consume enormes cantidades de agua a lo largo de su vida. Finalmente, la etapa que concluye el ciclo involucra el sacrificio del animal y la transformación de la carne en productos alimenticios como las hamburguesas.

El Concepto de la Huella Hídrica
Se estima que el agua que utilizamos cada día de manera directa representa solo el 4 % del total que consumimos. El restante 96 % corresponde al agua que ha sido utilizada en el proceso de elaboración de los productos y servicios que demandamos. Aunque en principio pueda parecer disparatado, este cálculo surge de un nuevo enfoque científico creado para enfrentar la crisis mundial que se avecina en torno al agua potable: la huella hídrica.
Este concepto refiere al volumen de agua dulce que se consume tanto directa como indirectamente a través de productos que la incluyen en su cadena de suministros, abarcando desde un microchip hasta un bife de chorizo. Si bien el cálculo de la huella hídrica de un determinado producto puede variar según cómo y dónde se fabrique, su objetivo principal, propuesto ante la UNESCO hace unos quince años, no busca que la gente modifique su dieta ni mucho menos que se prive de comer hamburguesas, sino generar conciencia sobre el consumo indirecto.
La huella hídrica
La Sorprendente Huella Hídrica de una Sola Hamburguesa
Ahora analicemos cuánta agua se necesita para producir una sola hamburguesa en un restaurante promedio. En base a datos brindados por la Fundación Aquae y otros estudios consultados, para comer una hamburguesa de 150 gramos se necesitan 2.400 litros de agua. Es decir, cada vez que comemos una sola hamburguesa -sin contar pan y complementos- estamos consumiendo un tercio del agua recomendada por la OMS para un año de consumo personal (7.300 litros), que incluye hidratación y aseo.
En el caso puntual de una hamburguesa, parte del hecho de que se requerirían unos 15.400 litros de agua para producir las pasturas necesarias con las que se obtiene un kilogramo de carne vacuna. Los cálculos han sido realizados por Eco-Huella a partir de los promedios a nivel mundial publicados por Mekonnen y Hoekstra (2010).
Hábitos Alimentarios y el Impacto en el Agua
Al analizar las cifras, queda claro que la producción de carne tiene un impacto significativo en nuestros recursos naturales, especialmente en el consumo de agua. Cuando se habla de cuidar el agua, las recomendaciones habituales apuntan en general a acortar el tiempo de la ducha, cerrar bien las canillas o reparar las posibles pérdidas de los inodoros. Sin embargo, el consumo directo de ella representa apenas un porcentaje menor de nuestro consumo total, recuerda un reciente informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), según el cual los hábitos alimentarios de cada quien tienen un impacto mucho mayor.
Como sociedad comprometida con la sostenibilidad, es esencial considerar alternativas alimenticias que minimicen este impacto. Si se tiene en cuenta que el 96% de la huella hídrica de una hamburguesa se debe a la carne (dado que los productos de origen animal requieren más agua), la mejor opción para reducirla sería llevar una dieta con más vegetales. A la hora de querer reducir el impacto ambiental asociado al consumo de una hamburguesa, resulta igual e incluso más importante el origen de los productos y el tipo de producción de los mismos.
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