Orígenes y Leyendas del Cacao: Un Viaje Histórico a Través de las Civilizaciones Mesoamericanas

La historia y el origen de uno de los alimentos más apreciados del mundo, el cacao, se entrelazan con mitos, rituales y la vida cotidiana de antiguas civilizaciones mesoamericanas. ¿Cuál es el significado de la vida? Cuenta una leyenda que Quetzalcóatl, dios tolteca de la vida, robó el árbol del cacao a los dioses para regalarlo a los mortales y plantarlo en la tierra. Quetzalcóatl no estaba equivocado al querer alimentar adecuadamente a los hombres con cacao.

El uso del cacao data de al menos 3.000 años, sin embargo, nuestra comprensión de sus atributos ha evolucionado con la ciencia moderna. En su forma natural, es decir, el grano molido sin azúcares ni leche añadidas, ha sido utilizado para aumentar el rendimiento físico y mental, y para prevenir algunas enfermedades. Muchas civilizaciones en Mesoamérica fermentaban las semillas de cacao y las mezclaban en un líquido, que era consumido durante eventos sociales y rituales religiosos. Los aztecas consumían una bebida de cacao antes de una batalla, pues notaban que los hacía más fuertes y enérgicos. El ejemplo moderno de los efectos beneficiosos del cacao proviene de los indios Kuna, quienes viven en islas frente a la costa de Panamá y regularmente beben una bebida hecha de plantas de cacao.

Los beneficios del cacao para la salud están relacionados con la (-)-epicatequina, un flavanol que se encuentra en el cacao. Durante los procesos de fabricación de chocolates, el conocido como chocolate negro conserva altos niveles de epicatequina, mientras que otras variedades y preparaciones a base de cacao (como los chocolates con leche y blanco) no conservan cantidades significativas de esta molécula. Otros estudios han demostrado que los componentes del cacao tienen efectos en la disminución de la agregación plaquetaria mediante el incremento de epicatequina en el plasma.

Dibujo naturalista de la planta del cacao (Theobroma cacao)

El Origen Mítico del Cacao

Cuenta un mito azteca que cuando el dios Quetzalcóatl bajó a la tierra para ofrecer la agricultura, las ciencias y las artes a los hombres, se casó con una bella princesa de Tula. Para celebrarlo, creó un paraíso donde el algodón nacía de diferentes colores, el agua brotaba cristalina y había todo tipo de piedras preciosas, plantas y árboles, entre los que destacaba el cacahuaquahitl o árbol del cacao. Pero este era el alimento de los dioses, que quisieron vengarse de Quetzalcóatl por haberlo entregado a los hombres, y asesinaron a su esposa. Desolado, el dios lloró sobre la tierra ensangrentada y allí brotó un árbol con el mejor cacao del mundo, "cuyo fruto era amargo como el sufrimiento, fuerte como la virtud y rojo como la sangre de la princesa".

En realidad, el árbol del cacao es originario de la cuenca amazónica, pero durante el II milenio a.C. se aclimatizó en Mesoamérica, la vasta región formada por América Central y México. Allí fue domesticado y manipulado hasta lograr una variedad conocida como criolla, de sabor más delicado y menos amargo que el cacao de América del Sur.

Los Primeros Consumidores y Cultivadores

Los primeros mesoamericanos en usar el cacao fueron los olmecas (1200-400 a.C.), pero no sabemos si consiguieron domesticar la planta, ni si consumían sus granos o si únicamente empleaban la pulpa fermentada para preparar bebidas alcohólicas como se hacía en el Amazonas, donde no se consumían las semillas.

Plato de cerámica maya con un mono rodeado de vainas de cacao.

Un Producto Estrella: Crecimiento y Valor

El árbol del cacao necesita unas condiciones muy específicas para crecer. Solo se da en áreas tropicales con una temperatura superior a 18 ºC y una altitud inferior a 1.250 metros; además, precisa de zonas de umbría. En Mesoamérica solo prosperaba en la zona de Chiapas y Tabasco (dos estados mexicanos) y en Guatemala. Sus frutos tardan en madurar entre cuatro y seis meses, y, tras recogerlos, hay que abrirlos a mano para sacar las semillas de cacao.

Tanto por crecer en un área reducida como por la complejidad de su manipulación, el cacao se convirtió en un producto de lujo en la sociedad mesoamericana. Empezó a adquirir relevancia en el período Clásico (150-900 d.C.), especialmente entre los mayas, que lo consideraban sagrado en cualquiera de sus formas. En las manifestaciones artísticas de esta cultura, el cacao aparece representado en todo tipo de soportes -vasijas, relieves o códices- y siempre con la presencia de personajes de alto rango realizando ceremonias importantes. Esta abundancia de representaciones en las tierras mayas no debe sorprendernos, porque es precisamente en esa región donde crecía el árbol del cacao.

Vasija maya con escena de batalla (Siglos VII-X)

Religión, Simbolismo y Rituales

El cacao formaba parte del ritual prehispánico por lo menos desde el período Clásico. A veces asumía el papel de árbol cósmico, asociado al sur y por lo tanto al inframundo, quizá porque necesitaba la sombra para crecer. De esta forma, su simbolismo surgía por oposición a otro de los cultivos principales, el maíz, que representaba la luz y la vida, frente al cacao, que se asociaba a la oscuridad y la muerte.

También estuvo relacionado con el jaguar, que actuaba como su protector -existe una variedad de cacao bicolor que se llama balamté o árbol del jaguar-, y con el juego de pelota, a causa del esfuerzo que requería este deporte. Y es que no se debe menospreciar el poder estimulante y vigorizante del cacao, imprescindible para una actividad física tan exigente como aquella. Pero, por encima de todo, el cacao estuvo vinculado a la sangre y al sacrificio por su forma y su color; la apariencia de la mazorca recordaba el corazón, que en su interior guarda el líquido precioso. En ocasiones, a la bebida de cacao se le añadía achiote, un colorante rojo que teñía los labios de quien lo bebía dándole la apariencia de la sangre.

Figurita maya que representa un enano sosteniendo una vaina de cacao partida por la mitad.

La siembra y el cultivo del cacao estaban rodeados de ritos para asegurar una cosecha excelente. Por ejemplo, los agricultores mayas, que producían cacao para el resto de Mesoamérica, guardaban abstinencia sexual a lo largo de trece noches antes de sembrarlo; al decimocuarto día podían yacer con sus esposas e iniciar entonces las labores agrícolas. Durante este proceso necesitaban sangre animal y humana para fertilizar la tierra, por lo que sacrificaban un perro al que habían pintado una mancha de color cacao al tiempo que los hombres ofrecían a los dioses las semillas y su propia sangre, que extraían de diferentes partes de su cuerpo y con la que ungían las imágenes divinas.

El cacao también estaba presente en las ceremonias sociales. En las bodas, los contrayentes compartían una jícara de cacao como símbolo de la unión de su sangre, es decir, de sus linajes.

Mujer vertiendo chocolate en un recipiente. Códice Tudela.

El Cacao como Moneda y Símbolo de Riqueza

El cacao se convirtió en uno de los productos asociados a la riqueza, junto con el jade, las plumas preciosas y las pieles de jaguar, bienes que la élite mexicana demandaba de la zona tropical, tanto para su consumo privado como para las ceremonias rituales. Durante el período Posclásico (900-1521 d.C.), la importancia y la demanda del cacao aumentaron en paralelo con la expansión del Imperio azteca. Debido a la concentración de su producción en determinadas áreas, el cacao se convirtió en un producto de lujo, especialmente en los últimos 300 años de dominación azteca. Por supuesto, no escapó a la picaresca de comerciantes sin escrúpulos que lo adulteraban para aumentar sus beneficios, tiñendo o engordando artificialmente la semilla.

En efecto, el cacao se convirtió en un apreciado tributo que los aztecas exigían a las provincias productoras. Estas debían entregarlo procesado, es decir, en almendras, más fácil de transportar y almacenar.

Un hombre sujeta una vaina de cacao. Cultura azteca.

Sabemos también que el cacao se utilizaba como moneda, por lo menos durante el reinado de Moctezuma II. Con cuatro granos se podía comprar un conejo, y con diez, la compañía de una mujer. Esta situación se mantuvo tras la conquista de México por los españoles, en 1521, y el establecimiento del virreinato de Nueva España. El cacao convivió con las monedas españolas y estuvo sujeto a fluctuaciones que hacían variar su valor.

Otras Virtudes del Cacao y su Llegada a Europa

Los usos medicinales y cosméticos del cacao también eran inagotables. Como bebida no solo era delicioso y refrescante, sino que, dependiendo de los condimentos, resultaba energético, afrodisíaco o alucinógeno.

Los orígenes del cacao constituyen uno de los enigmas de la historia. En el curso de los siglos, la cultura del cacao aflora en la civilización Azteca (siglo XIV) y Maya (siglo VI). Cuenta la mitología maya que el dios Kukulkán brindó la planta de cacao a la humanidad, mientras que para los aztecas fue el dios Quetzalcóatl quien descendió de las alturas ofreciendo el cacao como un regalo celestial. Lo cierto es que ambos pueblos continuaron con el cultivo del cacao y preparaban con las semillas de sus frutos una bebida fragante y espumosa a la que los aztecas llamaban chocolati. Las semillas del cacao - cacahuat en lengua azteca- eran empleadas en el antiguo México como monedas de cambio.

En 1502, Cristóbal Colón lo llevó a España, pero fue mucho más tarde que Hernán Cortés introdujo el xocotlatl, receta de la corte mexicana de Moctezuma de una bebida elaborada con sus bayas tostadas y molidas y agua fría. Para mejorar el sabor de este brebaje espeso y amargo se añadía vainilla, especias, miel y azúcar y, con el tiempo, llegó a servirse caliente. Se creía que el cacao curaba una gran variedad de dolencias y estimulaba la resistencia física.

Deidad Protectora del Cacao

Ek Chuah era el patrón del cacao, una deidad de la cultura maya. Los que poseían plantaciones de este fruto celebraban una ceremonia en su honor en el mes de Muán. En la tradición de las culturas prehispánicas, el cacao estaba vinculado con lo divino. En la mitología azteca, Quetzalcóatl, el dios del viento, lo entregó a los humanos como un regalo sagrado. En tanto, en la cultura maya, el dios protector del cacao era Ek-Chuah, también conocido como el dios de los mercaderes.

Del Grano a la Tableta: Procesamiento y Consumo Moderno

El cacao nace de un fruto del árbol Theobroma cacao, cuyo nombre significa 'alimento de los dioses'. Estas semillas deben ser fermentadas, secadas, tostadas y molidas para convertirse primero en pasta de cacao, ingrediente base del chocolate. Los antiguos pueblos lo consumían en forma de bebida amarga, pero al llegar los españoles a América, el cacao fue llevado a Europa, donde fue endulzado con azúcar y leche.

Para los niños, el cacao aporta energía y una pequeña cantidad de estimulantes naturales que mejoran su concentración. Sin embargo, debe consumirse con moderación y en formas menos procesadas, como el chocolate negro con alto contenido de cacao.

Producción Global y Celebración

¿Sabías que el cacao se produce principalmente en zonas tropicales del planeta? En especial se siembra y cosecha en América, África y Asia. Países como Costa de Marfil, Ghana, México, Perú, Brasil, Ecuador y Colombia son reconocidos por su producción de cacao fino de aroma y apreciado por las industrias de chocolate gourmet.

Por otro lado, el cacao es una fruta, ya que proviene del fruto del árbol cacao. Además, cada 7 de julio se celebra el Día Mundial del Cacao, una fecha especial para valorar su historia, beneficios e impacto cultural y económico. El mapa del cacao que te mostramos nos dice que esta planta milenaria sigue siendo un verdadero puente entre culturas y generaciones. Desde las selvas mesoamericanas hasta las plantaciones africanas, el cacao sigue contando historias de mucho sabor y respeto por la naturaleza.

CUANTO SE LE INVIERTE A UNA HECTAREA DE CACAO

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