El fenómeno de las heladas requiere especial atención durante esta época del año, particularmente en lo que respecta a los frutales con floración temprana. Si bien el cultivo de hortalizas y los frutales de hojas persistentes son susceptibles a las bajas temperaturas durante todo el invierno, los frutales de hoja caduca poseen adaptaciones naturales para soportar el frío invernal. Sin embargo, la creciente competencia por adelantar la cosecha ha impulsado la selección de variedades con menores requerimientos de horas frío y el uso de reguladores de crecimiento como la cianamida hidrogenada y uniformadores de brotación. Estos productos acortan los periodos de latencia invernal y unifican la fenología, lo que puede exacerbar los efectos de las heladas a finales del invierno y principios de la primavera.
Ante esta situación, surge la interrogante sobre cómo mitigar el impacto de las heladas en frutales con floraciones cada vez más tempranas y en un contexto de climas más variables. Es fundamental comprender que la helada no se define únicamente por alcanzar temperaturas bajo cero.
Definición y Tipos de Heladas
Como fenómeno agroclimático, la helada es una combinación de varios factores:
- Intensidad: La mínima temperatura alcanzada.
- Duración: El número de horas registradas por debajo de cero.
- Extensión geográfica: El área afectada.
- Susceptibilidad del cultivo: La etapa fenológica en la que se encuentra el cultivo.
Existen dos tipos principales de heladas:
Heladas Radiativas
Estas heladas son frecuentes en noches de invierno con baja humedad relativa, especialmente después de días nublados, pero con noches despejadas. Su característica técnica principal es que la superficie del suelo se enfría más rápidamente que las capas superiores de la atmósfera, alcanzando temperaturas bajo cero debido a la pérdida de energía del suelo.

Las heladas radiativas presentan un mayor potencial de mitigación mediante diversas estrategias:
- Ventiladores y Calefactores: Promueven el movimiento vertical del aire, mezclando el aire frío cercano al suelo con aire menos frío de las capas superiores del huerto.
- Cubiertas Plásticas: Pueden crear un microclima y retener el calor del día, reduciendo significativamente el efecto de las heladas radiativas.
- Aspersores: La aplicación de agua sobre los órganos sensibles puede formar una capa aislante de hielo, protegiéndolos del frío extremo.
Heladas Advectivas
Este tipo de helada se produce por el desplazamiento de masas de aire frío, a menudo asociado a frentes fríos. A diferencia de las heladas radiativas, el enfriamiento se produce de manera más generalizada y puede afectar capas más altas de la atmósfera.
Capacitación 4-2 2015 | Efecto de las heladas y las bajas temperaturas en la siembra
Eventos Recientes y su Impacto
El pasado 21 de agosto, un sistema frontal frío afectó al país, concentrándose desde la región de Coquimbo hasta el Ñuble. Este sistema se caracterizó por una isoterma cero baja, provocando incluso nevadas y agua nieve en precordillera. Posteriormente, el dominio de un anticiclón frío aportó estabilidad atmosférica y temperaturas bajo 0 °C desde la Región de Valparaíso hasta la región del Ñuble.
La helada resultante fue especialmente perjudicial para cerezos de variedades tempranas, como la 'Santina', en huertos que habían utilizado rompedores de letargo y uniformadores de brotación. En terreno, se constató que los órganos reproductivos ya se encontraban en estados avanzados de desarrollo. En numerosos huertos, la helada afectó los pistilos, mermando el rendimiento potencial de la temporada. Otros cultivos de carozos, como nectarinos y ciruelos, también sufrieron daños.

Estrategias de Protección y Prevención
La aplicación de recubrimientos postcosecha, compuestos por goma laca, carnauba o polietileno, es una herramienta eficaz para minimizar manchados y prevenir daños por frío en frutas. Para variedades y lotes sensibles, es crucial priorizar el proceso de encerado, reduciendo al mínimo el tiempo entre la cosecha y la aplicación del recubrimiento.
Los cítricos son particularmente sensibles a las bajas temperaturas, tanto en precosecha como durante el almacenamiento poscosecha. Las bajas temperaturas representan un desafío significativo para estos frutos.
