Cultivo de Cebollas: Características Botánicas y Manejo Agronómico

La cebolla (Allium cepa L.), perteneciente a la familia Alliaceae (o Liliaceae según algunas clasificaciones), es una planta herbácea bulbosa cultivada principalmente por su bulbo comestible. Es una de las hortalizas más cultivadas en todo el mundo, siendo la segunda hortaliza más consumida e importante por todas las propiedades nutricionales que aporta.

Se cree que la cebolla es originaria de las zonas montañosas de Turquía, Irán, Afganistán y Pakistán, así como de las regiones montañosas de Asia Central. Su diseminación ocurrió hace muchos siglos, existiendo evidencias de su cultivo en zonas aledañas 3.200 años a.C. y en Egipto en el año 3.000 a.C. Actualmente, se producen aproximadamente 65 millones de toneladas a nivel mundial, alcanzando casi 85 millones de toneladas anuales cultivadas en alrededor de 4.4 millones de hectáreas, siendo China el país con mayor superficie cultivada.

El cultivo comercial de cebolla es muy atractivo para los agricultores debido a sus numerosas aplicaciones en la industria alimentaria y a que su mantenimiento puede ser más sencillo en comparación con otros cultivos. No obstante, el éxito y la satisfacción de la demanda del mercado dependen de la obtención constante de un rendimiento de alta calidad, lo que requiere seleccionar la variedad adecuada para cada zona y encontrar un terreno que ofrezca condiciones de crecimiento óptimas.

Campo de cultivo de cebollas, panorámica

Características Botánicas y Ciclo de Vida

La cebolla es una planta bianual, cuya fase vegetativa o de producción de bulbos transcurre el primer año, mientras que la fase reproductiva o de producción de semillas lo hace en el segundo año. Dependiendo de las prácticas de cultivo y del clima, puede cultivarse como un cultivo bienal o perenne. En el primer año, la planta forma un bulbo que actúa como órgano de almacenamiento, permitiendo su supervivencia durante el periodo de latencia. En el segundo año, produce un tallo floral, seguido de flores y semillas.

Las raíces de la cebolla son muy poco ramificadas, pues no tienen pelos radicales y alcanzan su mayor volumen en los primeros 15 cm de suelo. El desarrollo de la planta forma raíces a los lados en la placa basal y también se desarrollan raíces adventicias que, con el tiempo, se desintegran y son reemplazadas por nuevas. El crecimiento y desarrollo de la cebolla son muy sensibles a los factores ambientales.

La semilla es pequeña, angulosa y de color negro cuando está madura, midiendo unos 4 mm por 2 mm y presentando una forma retorcida en espiral. Es capaz de germinar en un amplio rango de temperatura, de 5 a 25ºC.

Infografía: Ciclo de vida de la cebolla

Etapas de Crecimiento de la Cebolla

El desarrollo de la cebolla puede dividirse en varias fases clave, cada una con características distintivas:

Fase Duración Descripción
Establecimiento 30 días De 1 a 2 hojas verdaderas.
Crecimiento vegetativo 30 días De 4 a 7 hojas verdaderas; etapa tipo “puerro”.
Inicio de formación del bulbo 30 días Aparece la 4.ª hoja y el cuello de la planta comienza a engrosar.
Desarrollo del bulbo 45 días El diámetro del bulbo es el doble que el del cuello; de 8 a 12 hojas verdaderas.
Maduración 15 días Caen la 2.ª y la 3.ª hojas.

Requerimientos Climáticos y de Suelo

La cebolla se adapta a una gran gama de suelos, desde aquellos con un considerable contenido de arena hasta suelos muy pesados, incluso de aptitud arrocera. Sin embargo, el mejor rendimiento se logra con un suelo de tipo franco arcilloso, con buen contenido de materia orgánica y pH cercano a la neutralidad (6,5-7,5). El pH más conveniente para su cultivo se sitúa entre 6.0 y 7.0. Un porcentaje mínimo de un 3% de materia orgánica es deseable para obtener altos rendimientos, la cual puede aportarse mediante guanos verdes, casulla de arroz e incorporación de rastrojos en general. Debido a su enraizamiento superficial, requiere de suelos con una buena retención de humedad, pero con excelente drenaje y una profundidad mínima de 50 cm. Los suelos francos ricos en materia orgánica son preferidos, pero también puede crecer en campos arenosos o arcillosos.

El crecimiento de la cebolla es óptimo en zonas de clima templado, aunque es uno de los cultivos hortícolas más adaptables del mundo, capaz de prosperar desde zonas tropicales hasta subárticas. Para la inducción del bulbo requiere de temperaturas por debajo de 10ºC, pero para su formación y crecimiento necesita que esta temperatura vaya subiendo hasta alcanzar los 25ºC. Si las plantas están poco desarrolladas cuando esto ocurre, se producirán bulbos pequeños, lo que sucede cuando se retrasa la fecha de plantación.

Este cultivo es bastante resistente y tolera temperaturas frías, incluidas las heladas suaves. Sin embargo, las plántulas crecerán mucho más despacio con una temperatura del aire inferior a +4°C y una temperatura del suelo inferior a +13°C. La cebolla necesita al menos seis horas diarias de luz solar directa para crecer bien; el tiempo nublado durante la temporada de crecimiento ralentiza el desarrollo de los bulbos. Para facilitar el proceso de maduración del bulbo, una excelente opción es proteger el suelo de las bajas temperaturas instalando cubiertas de plástico o algún otro mulching especial para huertos.

Esquema de las condiciones ideales de suelo para el cultivo de cebollas

Variedades y Fotoperiodo

Existe una gran cantidad de variedades de cebolla que se adaptan a diferentes condiciones climáticas, diferenciándose por su tamaño, forma, color y sabor. Las cebollas son particularmente sensibles tanto a la duración del día como a la temperatura, siendo el fotoperiodo (o largo del día) un factor clave. El éxito del cultivo depende de elegir una variedad adaptada al fotoperiodo y clima locales, ya que la duración del día determina la transición del crecimiento vegetativo al desarrollo del bulbo.

  • Los días más largos favorecen el crecimiento vegetativo, produciendo más hojas y de mayor tamaño.
  • Los días más cortos desencadenan la formación del bulbo, redirigiendo los nutrientes desde el follaje hacia el bulbo en desarrollo.

Las cebollas de bulbo se clasifican en tres grupos principales según sus requerimientos de duración del día:

  • Variedades de días cortos: Forman bulbo cuando los días tienen 10-12 horas de luz. Crecen bien en climas meridionales (latitudes de 25-35 grados).
  • Variedades de día intermedio (o día neutro): Requieren 13-14 horas de luz. Las plantas de esta categoría comienzan la formación de bulbos cuando los días tienen entre 12-14 horas de luz. Las condiciones ideales para su cultivo coinciden con las de las variedades de día corto y largo (latitudes de 32-42 grados).
  • Variedades de días largos: Forman bulbo con 14-16 horas de luz. Son las que más rinden en las regiones septentrionales (latitudes de 37 a 47 grados).

Las variedades de cebolla también se clasifican por el color del bulbo: amarillas/marrones, blancas o rojas.

Foto de diferentes variedades de cebolla (blanca, roja, amarilla)

Establecimiento del Cultivo

Para el cultivo de cebolla, se puede utilizar uno de los siguientes tres materiales de plantación:

  • Semillas: Esta opción ofrece una gama más amplia de variedades de cultivo con el menor coste. La germinación puede ser irregular, por lo que para cosechas uniformes se siembran en interior 10-12 semanas antes de trasplantarlas. El mejor momento para sembrar directamente las semillas de cebolla es a principios de primavera en regiones frías, y a finales de invierno o en otoño en regiones más cálidas.
  • Microbulbos: Son pequeños bulbos cultivados a partir de semillas en la temporada anterior. Son fáciles de cultivar, pero propensos a la brotación, especialmente si su diámetro es superior a 2,5 cm. Tienen una menor selección de variedades y un mayor coste.
  • Trasplantes: Son plántulas latentes del grosor de un lápiz. En comparación con los microbulbos, los trasplantes ofrecen una selección de variedades más amplia, sufren menos espigado y tienen un rendimiento más constante. Se deben plantar cuando la temperatura del suelo alcance los +10˚C, es decir, entre 4 y 6 semanas antes de la última helada primaveral.

Bajo las condiciones agroclimáticas de la zona centro sur de Chile, es aconsejable establecer el cultivo por medio de almácigo y trasplante. El almácigo puede hacerse directamente en el suelo, sembrando en mesas de 1 m de ancho con hileras transversales, separadas a 8-10 cm, lo que permite efectuar controles de malezas manuales de forma más eficiente y que las plantas se desarrollen más adecuadamente. La dosis de semilla recomendada para lograr una buena población de plantas es de 10 g/m². Los requerimientos de almácigo para plantar 1 ha de cebolla son aproximadamente 300 m².

Una vez que las plantas han alcanzado un estado de 3-4 hojas, 15 cm de altura y un grosor de 0,8 cm, están listas para ser trasplantadas. El tamaño adecuado de la planta es muy significativo en el resultado final del cultivo. Se recomienda una distancia mínima de 15 centímetros entre cada planta y la distancia entre las hileras debe ser de 20 a 25 centímetros. Las plantas se distribuyen en un sistema de doble hilera sobre camellones separados a 50 cm. En la siembra bajo tierra, la distancia recomendada es de 15-25 cm entre plantas y 0,6 a 0,9 m entre hileras. En lechos elevados, los límites de espaciado son 15 cm entre plantas y 0,6 m entre hileras. Una menor distancia en el cultivo produce más bulbos y un mayor rendimiento total, pero los bulbos individuales serán más pequeños. La profundidad de siembra de la cebolla debe ser de unos 2,5 cm; si se plantan a demasiada profundidad, la cebolla no puede formar bulbos correctamente, dando lugar a bulbos más pequeños y deformes.

Preparación del Terreno y Manejo Agronómico

La tierra para sembrar cebolla puede prepararse siempre que no esté ni demasiado húmeda ni helada. Antes de plantar, es recomendable incorporar fertilizante con una proporción NPK de 10-10-10 en el suelo a lo largo de los lechos creados. Además, se debe añadir materia orgánica bien descompuesta y aflojar la tierra para que el agua y los nutrientes puedan llegar fácilmente a los cultivos jóvenes.

Fertilización

Debido a las características de su raíz, la cebolla necesita altas concentraciones de fertilizante en la solución del suelo para dirigir la difusión hacia la superficie radical, a una tasa suficiente que satisfaga la demanda potencial. Se debe tener en cuenta que la planta de cebolla aprovecha sólo entre un 30 y un 40% de lo aplicado.

La cebolla en crecimiento, al ser un cultivo que demanda muchos nutrientes, requiere abundante fertilizante nitrogenado. Las necesidades de fertilizante para el cultivo de cebolla se encuentran generalmente en los siguientes rangos:

Nutriente Cantidad (lb/acre) Cantidad (kg/ha)
Nitrógeno (N) 54-89 60-100
Fósforo (P) 22-36 25-45
Potasio (K) 40-71 45-80

Cuando el análisis de suelo muestre valores de potasio bajo 100 ppm, debiera aplicarse una dosis de 100-150 kg/ha de K2O, considerando una eficiencia de 50-60% para los fertilizantes potásicos. En el caso del nitrógeno (N), la cebolla es uno de los cultivos más difíciles de satisfacer de forma eficiente; las dosis que deben aplicarse para lograr un alto rendimiento dejan una considerable cantidad de N residual en el suelo a la cosecha. Tanto la población de plantas como el tamaño de estas disminuye si se aplica una alta dosis de N al comienzo del cultivo, por lo que es necesario parcializar la aplicación.

Idealmente, la fertilización debe realizarse 2-3 semanas después de la plantación, esparciendo fertilizante nitrogenado a 15 cm del cultivo y regándolas después. Si el suelo es ácido, aplique nitrato cálcico 15,5-0-0; si es alcalino, aplique sulfato amónico 21-0-0. Repita el proceso de abonar el cultivo de cebolla cada 2-3 semanas hasta que los bulbos empiecen a desarrollarse. El uso de mapas de vegetación es útil para gestionar las dosis de fertilizante nitrogenado, identificando zonas con diferentes grados de vegetación donde los cultivos podrían no crecer tan bien debido a una deficiencia de nutrientes, lo que sugiere una aplicación adicional de fertilizante.

Infografía: Requerimientos nutricionales de la cebolla

Riego

La cebolla necesita riegos frecuentes y ligeros. Se debe regar cuando el cultivo ha agotado alrededor del 25% del agua disponible en los primeros 30 cm de suelo. Ante cualquier déficit de humedad, la tasa de crecimiento baja notoriamente. Mantener una humedad uniforme en el suelo reduce la incidencia de bulbos dobles.

El sistema de riego más usado es por surcos, y se debe aplicar de forma que el agua no llegue al cuello de las plantas. Es recomendable el riego por goteo o por cintas, sobre todo en condiciones de escasez de agua, ya que proporcionará la cantidad justa, permitirá ahorrar agua y evitará que a la planta le caigan hongos. El riego debe realizarse en el momento del trasplante, tres días después de este y, a continuación, cada 7-10 días (dependiendo de los niveles de humedad del suelo).

Un riego excesivo puede provocar la pudrición de los bulbos, mientras que un riego irregular o un periodo de sequía seguido de un riego intenso puede provocar la rotura y el estiramiento de los bulbos. Cuando las puntas se doblan y caen, indicador de que los bulbos están maduros, es el momento de dejar de regar (7-14 días antes de la cosecha).

Sistema de riego por goteo en un campo de cebollas

Control de Malezas

La cebolla es un cultivo mal competidor, por lo que las malezas la afectan en cualquier estado de desarrollo, ocasionándole daño económico. Es fundamental identificar las malezas presentes para definir la estrategia de control a seguir. Existe una serie de herbicidas que pueden ser utilizados, pero no todos controlan con la misma eficiencia todas las especies de malezas. Es importante considerar las características del suelo y la disponibilidad de agua para definir no solo el producto a usar, sino también las dosis. En general, se utilizan herbicidas residuales o suelo-activos, que se aplican aproximadamente 20 días después de la plantación, una vez que la planta ha retomado su crecimiento. La maleza no solo priva al cultivo de agua y otros nutrientes vitales, sino que también proporciona un hogar para diversas plagas y enfermedades, por lo que el control de malezas es una parte esencial en el manejo del cultivo de cebolla.

Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades

Las infecciones fúngicas y bacterianas son responsables de la gran mayoría de las enfermedades de la cebolla, sobre todo durante los periodos lluviosos. Las enfermedades, que suelen empezar en las hojas, pueden dificultar el crecimiento del bulbo y reducir la producción si no se controlan. Las infecciones que aparecen más adelante en la temporada de cultivo pueden dañar los bulbos, con las consiguientes pérdidas de almacenamiento. Para minimizar los daños y reducir el uso de fungicidas químicos, es crucial identificar las enfermedades en una fase temprana.

Las inspecciones regulares ayudarán a detectar algunas de las plagas más nocivas antes de que causen daños. En concreto, preste atención a:

  • Tisanópteros: Como resultado de su alimentación, las hojas dañadas adquieren un tono plateado y muestran manchas visibles. Para evitar su propagación, que a menudo pasan el invierno entre la maleza y los residuos de los cultivos, es importante limpiar la zona de cultivo de cualquier residuo.
  • Gusanos de la cebolla: Estos insectos se alimentan de los bulbos, provocando su putrefacción durante el almacenamiento. Como esta plaga se alimenta de materia orgánica parcialmente descompuesta, solo se debe enmendar el suelo con materiales bien descompuestos.

La rotación de cultivos es una práctica cultural que ayuda a combatir muchas plagas y enfermedades, ya que interrumpe sus ciclos de vida al rotar la cebolla con otros cultivos diferentes.

Foto de cebollas afectadas por plagas o enfermedades

Cosecha y Post-cosecha

La planta que alcanza la madurez de cosecha se distingue porque se dobla el follaje a nivel del cuello de forma natural. Cuando se visualizan las primeras plantas dobladas se debe suspender el riego. La cosecha se inicia cuando el 70-80% de las plantas se han doblado. La condición esencial para un buen curado es que el lugar esté seco y que tampoco exista riesgo de lluvias en ese período. Hay que evitar los golpes de sol, por lo que se recomienda cubrir los bulbos con el follaje durante este proceso, que dura 7 a 10 días, dependiendo del clima. Se pueden hacer pilas con el follaje hacia fuera, o hilerar los bulbos en el surco cubriéndose con el follaje del bulbo vecino.

Posteriormente al curado, y antes de almacenar los bulbos o de comercializarlos si se hace de inmediato, se les prepara con una labor que se denomina faenado. Esta consiste en cortar el falso tallo, dejándolo de 2 cm, eliminar las raíces, retirar catáfilas sucias y dañadas, y clasificar por tamaño.

Los períodos de guarda descritos para cada variedad se cumplen siempre y cuando las condiciones de almacenaje sean óptimas y el curado se haya realizado correctamente. Las condiciones óptimas de almacenaje son 0ºC de temperatura y una humedad relativa de 60%. Esto se logra bajo condiciones controladas, lo que no es frecuente de encontrar en Chile. Las cebollas presentan diferentes problemas durante su almacenamiento, como quemaduras de sol y enverdecimiento.

Cebollas en proceso de curado en el campo

Proceso de curado de la cebolla

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