Peso Promedio de una Lámina de Cecina y su Empaque

La cecina, un producto cárnico elaborado a base de carnes, grasas, con o sin despojos, y adicionado de condimentos, especias y aditivos autorizados, es un alimento que ha formado parte de la dieta humana desde tiempos remotos. Su valor nutricional y aporte calórico dependen de los ingredientes empleados, su proporción y el procesamiento al que es sometido, como cocción, desecación, curado y maduración.

La composición química de la carne, base de la cecina, varía según factores como la especie, raza, alimentación, edad, sexo y zona anatómica. Los componentes principales son el agua, proteínas (principalmente miosina y actina, responsables de la contracción muscular), grasas (con predominio de ácidos grasos saturados y colesterol en carnes de ovino y vacuno, y monoinsaturados en cerdo y pollo), minerales (hierro, zinc, fósforo), vitaminas (especialmente del complejo B) y pequeñas cantidades de hidratos de carbono (como el glucógeno).

Las proteínas son el componente más abundante de la carne, superado únicamente por el agua, oscilando en promedio entre el 20-30%. La grasa, por su parte, es el componente más variable, con un contenido que oscila aproximadamente entre el 1.5 al 13%. Según el contenido de grasa, las carnes se clasifican en extra magra (hasta 5%), magra (hasta 10%) y grasa (hasta 30%). La grasa intramuscular, responsable del veteado o marmorización, presenta grandes diferencias dependiendo de diversos factores.

La cecina, al ser un producto procesado, puede tener implicaciones para la salud. El consumo de carnes rojas y carnes procesadas se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) ha clasificado la carne procesada como carcinógena para los humanos (Grupo 1), basándose en evidencia suficiente de que causa cáncer colorrectal. Además, estudios sugieren que el consumo de carne roja y procesada puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y de mortalidad por enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Por otro lado, el consumo de carnes y mariscos se asocia con un riesgo incrementado de gota. Un alto consumo de carnes rojas también podría aumentar el riesgo de osteoporosis debido a la excesiva ingesta de proteínas.

En cuanto a la estabilidad, las carnes son alimentos muy perecederos debido a su composición química y alto contenido de agua, lo que las convierte en un sustrato ideal para microorganismos alterantes y patógenos. La oxidación de lípidos puede generar olores y sabores rancios. Para retardar la alteración y prevenir enfermedades, es crucial la refrigeración o congelación oportuna.

Empaque de la Cecina: El Rol del Aluminio

El empaque de la cecina, como el de muchos otros alimentos, juega un papel crucial no solo en la protección del producto contra el deterioro y la contaminación, sino también como un elemento de atracción visual para los clientes potenciales. AlFiPa, por ejemplo, provee láminas de aluminio y laminados para una amplia gama de aplicaciones en empaques para alimentos, ofreciendo soluciones como láminas, cintas o partes pre-cortadas.

Los envases de aluminio presentan diversas ventajas: son ligeros, flexibles, fáciles de reciclar, higiénicos, no tóxicos y mantienen el sabor y el aroma del producto. Ofrecen una excelente protección contra la luz, rayos UV, aceite y grasa, vapor de agua, oxígeno y microorganismos, conservando el contenido fresco por mucho tiempo.

El aluminio es muy resistente a la corrosión, a la deformación y no tiene olor ni sabor. Además, es estéril, higiénico y puede ser reciclado varias veces sin perder calidad. A pesar de algunas afirmaciones, el aluminio en el empaquetado de alimentos es generalmente inofensivo para la salud, aunque se recomienda evitar el contacto directo con alimentos muy ácidos o salados, para lo cual se pueden utilizar láminas compuestas con una capa de aluminio.

El almacenamiento adecuado de alimentos en envases de aluminio reduce la necesidad de enfriamiento y aumenta la vida útil de los productos. El peso ligero de estos empaques también contribuye a reducir la energía necesaria durante el transporte.

El aluminio y los laminados son materiales ideales para el empaque de una gran variedad de productos, incluyendo café y té, bebidas instantáneas, mermeladas y pasteles, aperitivos, galletas y cacahuetes, salchichas y cecina de res, sopas de paquete, comida para bebé, comida precocinada y conservas.

Infografía comparativa de las propiedades del aluminio en empaques alimentarios.

Tipos de Aluminio y su Aplicación en Empaques

La elección del tipo de aluminio para el empaque de alimentos depende de su grosor y aplicación específica. Las láminas de aluminio y laminados se utilizan en una amplia gama: mientras que las láminas de 10 a 12 µ son ideales para envolver chocolate y dulces, las de 30 a 38 µ se usan comúnmente en la industria láctea (postres, yogur). Para mermeladas y pasteles, se prefieren láminas de aluminio de 50 a 70 µ.

Existe una tendencia a utilizar láminas de aluminio más delgadas para reducir costos. En el empaque de chocolate, por ejemplo, el grosor se ha reducido cerca del 30% en las últimas dos décadas, situándose el espesor promedio actual entre 7 y 15 μ, un grosor menor al de un cabello humano.

Más del 90% de los alimentos comercializados en Europa Occidental se venden empaquetados, mejorando la protección y vida útil de los productos. Sin embargo, el aluminio no es adecuado para todo tipo de alimentos.

Limitaciones del Aluminio en Empaques

La elección adecuada de una lámina para envase debe asegurar una protección óptima y conservar el producto. Esto solo se garantiza si el aluminio no entra en contacto con alimentos particularmente ácidos o alcalinos. Bajo la influencia del ácido y la sal, la lámina puede perder iones de aluminio, contaminando el alimento.

Por lo tanto, las láminas de aluminio no son recomendadas para empacar alimentos como:

  • Compota de manzana o puré
  • Ruibarbo
  • Tomate
  • Pepinillos en vinagre
  • Col fermentada o Chucrut
  • Arenque salado
  • Frutas cítricas cortadas
  • Adobo ácido y fruta ácida
  • Masa cruda para pretzel

En estos casos, se pueden utilizar láminas compuestas, que protegen el aluminio con una capa de plástico, evitando el contacto directo del alimento con el metal. El contacto del aluminio con otros metales también puede provocar corrosión, manifestándose como una mancha oscura o negra que puede llevar a su desintegración.

Legislación para el Empacado de Alimentos

El empaque de alimentos está sujeto a rigurosas normativas para garantizar la protección de los consumidores contra la contaminación. Las directivas, leyes, normas y reglamentos pertinentes aseguran que los envases no contaminen los alimentos con sus componentes.

Los fabricantes de envases de alimentos deben cumplir con los siguientes requisitos legales:

  • Regulación (EC) 1935/2004: Establece directrices para materiales que entran en contacto con alimentos, garantizando la salud del consumidor y la libre circulación de productos en la Comunidad Europea.
  • Regulación (EC) 2023/2006: Define las buenas prácticas en la producción de artículos y materiales destinados a entrar en contacto con alimentos, complementando el Reglamento (CE) 1935/2004.
  • Regulación (EU) No. 10/2011: Conocida como "regulación plástica", contiene una lista blanca de monómeros, aditivos y otros materiales permitidos en la producción de empaques de alimentos.

Las láminas para alimentos que cumplen con estas regulaciones pueden ser acompañadas, si es necesario, por una Declaración de Inofensividad para su uso en contacto con alimentos.

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