Las arvejas son un ingrediente delicioso y versátil, esencial en muchas cocinas alrededor del mundo debido a su sabor suave, su versatilidad y sus beneficios nutricionales. Se pueden utilizar en sopas, guisos, ensaladas y acompañamientos, aportando una textura agradable y un alto contenido en proteínas y fibra, según Directo al Paladar.
Sin embargo, al cocinar las arvejas secas, es común enfrentarse a un inconveniente: su dureza. La capa exterior de las arvejas secas puede ser resistente y dificultar que el calor penetre y las ablande. Afortunadamente, existen diversas técnicas que permiten suavizar su textura de manera más rápida y efectiva, sin necesidad de una preparación previa prolongada, como el remojo tradicional.

Arvejas en Tarro (en Conserva): Cocción y Recalentamiento
Es fundamental aclarar que las arvejas en tarro (o en conserva) ya vienen pre-cocidas y blandas de fábrica. Por lo tanto, el objetivo principal al prepararlas no es "ablandarlas", sino más bien calentarlas adecuadamente hasta la temperatura deseada.
Generalmente, solo necesitan unos pocos minutos de cocción suave o recalentamiento. Se recomienda escurrirlas del líquido de la conserva y añadirlas a su receta durante los últimos minutos de cocción para evitar que pierdan su textura o se deshagan.
Técnicas Efectivas para Ablandar Arvejas Secas (Sin Remojo Prolongado)
Si no se dispone del tiempo necesario para remojar las arvejas secas antes de cocinarlas, se pueden aplicar varios métodos que aceleran su ablandamiento. Estas técnicas son ideales para quienes buscan optimizar la preparación de sus platillos sin sacrificar la calidad de los ingredientes.
Uso de la Olla a Presión
Una olla a presión o una Instant Pot son herramientas eficaces para ablandar las arvejas en un tiempo récord. Simplemente colóquelas en la olla, cubra con agua o caldo y cocine a presión durante el tiempo recomendado para el tipo que esté utilizando. Las arvejas secas se cocinarán mucho más rápido en una olla a presión que en una olla convencional.
El tiempo de cocción puede variar, pero en general, las arvejas secas pueden estar listas en 15 a 20 minutos en una olla a presión, mientras que en una olla convencional podrían tardar más de una hora. Este método no solo ahorra tiempo, sino que también permite conservar mejor los nutrientes del alimento.

Agua Caliente para Acelerar el Proceso
Si no se cuenta con una olla a presión, otro truco efectivo consiste en usar agua caliente para acelerar el proceso de ablandamiento. Para ello, se deben colocar las arvejas en una cacerola y cubrirlas con agua hirviendo. Luego, se dejan reposar en el agua caliente durante 30 a 40 minutos antes de proceder con la cocción.
Este método ayuda a suavizar la capa exterior de las arvejas, lo que facilita su cocción posterior y reduce el tiempo necesario en la estufa. Es una alternativa útil cuando se necesita preparar una receta en menos tiempo del habitual.
El Poder del Bicarbonato de Sodio
El bicarbonato de sodio es un alcalino suave que puede ayudar a ablandar las arvejas. Es un ingrediente alcalino que puede ayudar a romper la estructura de la capa externa de las arvejas, permitiendo que se ablanden más rápido. Se recomienda agregar una pizca de bicarbonato de sodio al agua cuando esté cocinándolas en una olla convencional.
Esto ayudará a ablandar la capa exterior más rápido. Este truco acelera la descomposición de las fibras de la legumbre, reduciendo significativamente el tiempo de cocción. Sin embargo, es importante no excederse en la cantidad de bicarbonato utilizado, ya que un exceso puede afectar el sabor de las arvejas y darles un tono jabonoso o amargo.

Combinación de Agua Caliente y Bicarbonato de Sodio
Para potenciar aún más el efecto del bicarbonato de sodio, se puede combinar con el método de remojo en agua caliente. Se deben colocar las arvejas en un recipiente con agua hirviendo y agregar una pizca de bicarbonato de sodio. Dejarlas reposar entre 15 y 20 minutos antes de cocinarlas ayudará a que se ablanden más rápido y requieran menos tiempo en la olla.
Arvejas Congeladas: La Solución Rápida
Si se busca una solución aún más rápida, se puede optar por arvejas congeladas en lugar de arvejas secas. Estas han sido pre-cocidas antes de su congelación, lo que significa que ya tienen una textura más suave y se pueden incorporar directamente a las recetas sin necesidad de remojarlas ni cocinarlas por períodos prolongados.
Las arvejas congeladas son ideales para ensaladas, guarniciones y platos que requieren una cocción corta, como sopas de cocción rápida.
Cocción Lenta para Textura Uniforme
Si no tiene prisa y prefiere no utilizar una olla a presión, puede cocinarlas a fuego lento en una olla convencional. Aunque este proceso requiere más tiempo, es una opción válida para quienes prefieren una cocción más gradual. Para ello, se deben colocar las arvejas en una cacerola con suficiente agua y cocinarlas a fuego bajo durante varias horas, hasta que alcancen la textura deseada.
Si bien este método no es el más rápido, puede ser útil cuando se desean obtener arvejas con una textura suave y bien cocida sin necesidad de una preparación previa extensa.

Elegir Variedades de Arvejas más Suaves
No todas las arvejas tienen la misma dureza ni requieren el mismo tiempo de cocción. Algunas variedades son naturalmente más suaves que otras. Si es posible, se recomienda elegir arvejas de variedades conocidas por su textura más tierna. Las verdes tiernas, por ejemplo, tienden a ser menos duras y requieren menos tiempo de cocción en comparación con otras variedades más duras.
Cómo Cocinar Arvejas para Conservar sus Nutrientes
Las arvejas frescas son una fuente natural de proteínas vegetales, fibra, hierro y vitaminas del complejo B. Se usan en guisos, sopas o salteados, pero muchas de estas preparaciones pueden provocar la pérdida de buena parte de sus nutrientes. Existe una forma de cocinarlas que mantiene su valor nutricional casi intacto y resalta su sabor natural.
Evitar el Hervido Prolongado
Hervir las arvejas en abundante agua hace que muchas de sus vitaminas hidrosolubles, como la vitamina C o el ácido fólico, se pierdan en el líquido de cocción.
Métodos de Cocción Recomendados para Arvejas Frescas y Congeladas
Hoy en día, gracias a la industria alimentaria, se pueden conseguir los guisantes frescos, en conserva y congelados en crudo. Si se compran frescos, es preferible consultar la fecha del paquete, porque si tienen mucho tiempo no serán verdaderamente frescos.
Al ser frescos, es preferible mantenerlos en sus vainas, sin lavar y mejor en el cajón de las verduras fuera de envases o bolsas de plástico. Pero hay que vigilar que no se amontonen ni acumulen humedad. Cuando se vayan a cocinar, habrá que tener paciencia para desenvainarlos y que no se rompan.
Para cocer arvejas frescas o congeladas, se recomienda:
- En una olla grande, poner agua con sal a hervir. Cuando hierva, escaldar brevemente los guisantes: si son de la variedad lágrima, bastarán unos 30 segundos. Si son más grandes, de 2 a 5 minutos.
- Si se cocinan al vapor, el tiempo será entre 7 y 15 minutos.
Los tiempos de cocción recomendados para arvejas frescas mediante escaldado son de 30 segundos a 5 minutos, dependiendo del tamaño. Para la cocción al vapor, el tiempo oscila entre 7 y 15 minutos.
Es recomendable que después de que los escurras, tanto frescos como congelados, cortes la cocción con agua fría, poniéndolos bajo el grifo. Hay cocineros que en lugar de agua fría le ponen hielo para cortar en seco la cocción por el calor residual. Así conseguirás no solo conservar un color brillante, sino darles una textura crujiente que hará que estallen en la boca, como debe ser. Y si te has quedado un poco corto, siempre puedes cocinarlos un poco más en la sartén salteándolos con aceite de oliva. Por el contrario, si vas a usarlos en otras preparaciones, lo mejor entonces es escaldarlos menos tiempo.
Chícharos, cómo conservarlos frescos.- RecetasdeLuzMa
Conociendo las Arvejas: Origen, Tipos y Propiedades
La arveja es una leguminosa con una rica historia y un perfil nutricional impresionante. Su conocimiento nos ayuda a valorarlas más y a elegir la mejor opción para cada preparación.
Origen y Descripción
Las arvejas fueron uno de los primeros cultivos de la humanidad, surgiendo en Asia Central y el Cercano Oriente. Los guisantes, conocidos como arvejas o chícharos, y por su apelativo científico Pisum sativum, son una planta leguminosa propia de la cuenca mediterránea, cuyo consumo data desde hace casi 10.000 años.
La arveja (Pisum sativum) es una leguminosa de la familia de las fabáceas y su fruto es una vaina con numerosas semillas. La planta de arvejas puede ser rastrera o trepadora, y sus granos aportan un alto contenido de proteína, fibra, carbohidratos, vitaminas y minerales.
Su reproducción se hace por semilla a final del invierno, aunque en climas benignos se puede hacer un poco antes, a finales de otoño; se cosechan en estación fresca, por lo que se comen en primavera u otoño. No es un cultivo especialmente exigente, aunque agradece abonos complejos con algo de cal y dolomita.
Variedades y Formatos Comerciales
El fruto de esta leguminosa es una vaina con numerosas semillas nutritivas. Las arvejas se consumen tanto en granos frescos, como congelados, en lata y secas (enteras o partidas), en general de calibres menores a las que se consiguen frescas.
Según consta en el Instituto Nacional de Semillas de la República Argentina (Inase) hay unas ochenta variedades inscriptas, aunque son muy pocas las que se cultivan con fines comerciales. Los lugares de cultivo se encuentran en Córdoba, Santa Fe, Salta, Entre Ríos, Buenos Aires, Mendoza y San Juan.
El guisante pertenece a la familia de las legumbres, como los garbanzos, las lentejas, etc., y es una excelente fuente de hidratos de carbono complejos, fibra, proteína vegetal, vitaminas A, C y K, y minerales como el hierro, el fósforo y el magnesio.
Los guisantes escogidos por la industria para la congelación tienen la piel más rugosa y son más grandes, mientras que los de las conservas son más pequeños y de piel más fina.
Consejos Adicionales para una Cocción Perfecta
Para obtener mejores resultados al cocinar arvejas, se recomienda tener en cuenta los siguientes consejos:
- No excederse con el bicarbonato de sodio, ya que su uso en exceso puede alterar el sabor natural de las arvejas, dándoles un tono jabonoso o amargo.
- Evitar remojar o cocinar las arvejas en agua con sal, ya que la sal puede endurecerlas en lugar de ablandarlas, especialmente al inicio del proceso. Es mejor añadir la sal hacia el final de la cocción.