El queso Feta (griego: φέτα) es un queso clásico de Grecia, fundamentado en la cuajada del queso que se cura en salmuera. Este tipo de queso es muy tradicional y aparece descrito hace cientos de años, remontándose, por lo menos, a la Antigüedad clásica. Es un queso blando, sin corteza, que se expende en porciones rectangulares o en forma de cuña. El feta es un queso blanco, salado y desmenuzable originario de Grecia. Se trata de un producto lácteo producido tradicionalmente con leche de oveja o una combinación de leche de oveja y cabra. Una de las características que hacen que este queso sea especial es su textura. Es un queso blanco y desmenuzable que se madura en salmuera, lo cual aporta un equilibrio entre salado y ácido. Este queso blanco desmenuzable es muy apreciado en las cocinas mediterráneas por su sabor particular y sus beneficios nutritivos.
El feta es un popular queso de leche de oveja que no solo impresiona por su característico sabor ácido, sino que también aporta importantes nutrientes. Es una delicia para el paladar y para muchos se ha convertido en un invitado habitual en nuestras mesas, sobre todo en verano. Consumido en Grecia desde hace siglos y arraigado en la tradición y la mitología griegas, el feta es un queso antiguo. Es un queso fresco, de pasta semidura, elaborado tradicionalmente con leche de oveja (aunque también con leche de oveja y hasta un 30% con leche de cabra), de textura firme y cremosa, sabor intenso y color blanco níveo debido a su especial preparación, que consiste en sumergirlo en salmuera cuajada.
Historia y Orígenes del Feta
No muchos alimentos pueden presumir de tener una historia que se remonta 2.000 años atrás, pero cada vez que se consume queso feta se está comiendo un queso que fue tan común en la época de Homero y Alejandro Magno como lo es hoy. Aunque la denominación «feta» surgió en el siglo XVII y se refiere al corte del queso, aparece en textos literarios más antiguos. Ya se menciona una forma primitiva de feta en la Odisea, donde el héroe Odiseo coge el queso hecho por el cíclope Polifemo mientras escapa de su cueva.
En 2002, la Unión Europea concedió al queso feta griego el estatus de Denominación de Origen Protegida (DOP) para defenderlo y distinguirlo de productos similares. En la actualidad, el queso feta es la insignia de las indicaciones geográficas griegas y significa aproximadamente un 10% de las exportaciones griegas de alimentos, lo que evidencia su excepcional reputación internacional. Sus métodos de producción tradicionales están directamente relacionados con las condiciones climáticas propias del país. Debido a la inclinación de las laderas y al clima cálido y seco, apenas había terreno apto para una cría generalizada de ganado bovino. En lugar de eso, los griegos se centraron en ovejas y cabras robustas que pudiesen crecer en esas difíciles condiciones. Esto se debe a que el sabor característico del queso feta solo es posible cuando las ovejas y las cabras pastan en los particulares campos griegos.

Existen más de 6.000 especies diferentes de plantas en el país, de las cuales el 15% son exclusivas, una proporción superior a la de otras naciones de mayor extensión geográfica. La combinación de esta biodiversidad con los métodos de producción tradicionales es uno de los motivos principales por los que el queso feta solo puede producirse en Grecia.
Proceso de Producción del Queso Feta
El queso feta se elabora únicamente con leche de oveja y de cabra de razas autóctonas, lo que le dota de su característico color blanco y de su ligero sabor picante. La leche que se utiliza para preparar el queso feta es de recogida estacional y debe tener un contenido de materia grasa de, al menos, 6%. El queso se puede preparar tanto a partir de leche pasteurizada como sin pasteurizar, pero nunca se añaden colorantes, conservantes, lactoproteínas, sales de caseína ni leche condensada o en polvo.
Cuando se entrega a la lechería, el producto se coagula y se coloca en moldes con muchos agujeros pequeños para colarlo sin ejercer ningún tipo de presión. Una vez extraído del molde, se corta y se cubre la superficie del queso con sal gruesa. Durante esta fase, en la superficie de la cuajada aparecen microorganismos que aportan sabores al queso feta.

La maduración del queso tiene dos fases. En la fase inicial se añade salmuera, y se colocan los recipientes en cámaras en condiciones de temperatura estrictamente controladas, donde se vigilan cuidadosamente. El aire de la cámara debe estar a una temperatura máxima de 18 ºC, y la humedad relativa no debe ser inferior al 85%. Esta fase puede durar hasta quince días.
La segunda fase de maduración se efectúa en condiciones de refrigeración con una temperatura constante de entre 2 y 4 ºC. El queso necesita un total de, al menos, dos meses hasta madurar. El queso feta ha conquistado los paladares de todo el mundo. Este representa la experiencia y el conocimiento de una larga trayectoria que parte de la antigua Grecia.
Características y Tipos de Queso Feta
Feta Auténtico vs. Variedades Similares
El auténtico queso feta sólo puede producirse en Grecia a partir de leche de oveja y cabra, según la normativa de la UE. Fuera de Grecia, en particular, también existen variedades de feta elaboradas con leche de vaca. El feta elaborado con leche de vaca suele denominarse "feta de leche de vaca", pero en sentido estricto no es auténtico feta, ya que la normativa de la UE estipula que el feta solo puede elaborarse con leche de oveja y cabra. El queso elaborado con leche de vaca de sabor similar se vende a veces como Hirtenkäse, "alternativa al queso de leche de oveja" o "queso estilo feta".
Feta vs. Hirtenkäse
El Hirtenkäse es la variedad más suave elaborada con leche de vaca y suele ser más barata. Hirtenkäse no es un término protegido y puede producirse en cualquier lugar. Su sabor difiere notablemente del clásico queso de leche de oveja, ya que es más cremoso y menos picante. Si se busca el sabor fuerte y original, se debe elegir el feta de oveja, preferiblemente con la etiqueta "elaborado con leche de oveja pasteurizada". La calidad de la leche es crucial para la producción del queso feta. La leche ecológica o de producción regional es la mejor opción, ya que contiene menos aditivos y se produce de forma más sostenible.
Otras Variedades y Preparaciones
- Feta en aceite de oliva: Es un queso que después de madurar en salmuera se coloca en frascos y se cubre con aceite de oliva para su conservación.
- Queso feta ahumado: Una versión con un distintivo sabor ahumado.
- Queso feta marinado: Se trata de una variante marinada con hierbas o especias para añadir un sabor distintivo.
- Feta aged: Esta variante del queso feta se deja madurar durante períodos más largos de tiempo.

Valores Nutricionales y Beneficios para la Salud
El queso feta es un alimento que, además de deleitar los paladares, aporta ricos beneficios nutricionales, lo que lo convierte en un producto saludable dentro de una dieta equilibrada. Es un queso saludable: se digiere fácilmente, contiene menos grasa que los quesos curados como el parmesano, y es rico en proteínas de calidad, vitaminas como la A, la K y el grupo B, y minerales como el calcio, el selenio, el zinc y el fósforo. El feta puede integrarse fácilmente en una dieta equilibrada.
Composición Nutricional (por cada 100 gramos)
- Proteínas: 14-16 gramos
- Grasa: 20-22 gramos
- De los cuales, grasas saturadas: 14 gramos
- Hidratos de carbono: 2-4 gramos
- Colesterol: 80-100 miligramos
- Sodio: 1100-1200 miligramos
- Calcio: 300-400 miligramos
El aporte calórico del queso feta es de 264 calorías por cada 100 gramos de producto. Es un queso moderadamente calórico, con valores similares a los de la mozzarella, mucho más calórica que la ricotta, pero bastante menos que los quesos curados. El queso feta no es alto en carbohidratos. La mayor parte de sus calorías proviene de las grasas y las proteínas. Contiene aproximadamente 1,2 gramos de carbohidratos por onza, lo cual es muy bajo.
Queso feta: ¿saludable o no saludable?
Beneficios Clave
- Fuente de calcio: Es una excelente fuente de calcio que beneficia a la salud ósea y dental del cuerpo humano. El calcio es esencial para mantener los huesos fuertes y ayudar a la coagulación, el tejido muscular y el sistema nervioso. El consumo regular de queso feta puede ayudar a prevenir la osteoporosis y otras enfermedades óseas, especialmente en personas mayores.
- Alto en proteínas: Contiene proteínas de alta calidad esenciales para la reparación y el crecimiento celular que ayudan al sistema inmune, actuando como enzimas y anticuerpos. Esto lo convierte en una opción nutritiva para aquellos que buscan aumentar su ingesta proteica.
- Salud cardiovascular: Cuando se consume con moderación, el queso feta puede formar parte de una dieta que ayude a reducir el riesgo cardiovascular.
- Facilita la digestión: El feta es un queso semigraso, pero gracias a un gran porcentaje de agua, se digiere con bastante facilidad. Estudios demuestran que el queso de leche de oveja puede facilitar la digestión y ayudar a sentirse saciado gracias a sus ácidos grasos, que pueden ayudar a comer de forma consciente.
- Salud digestiva: Gracias a su contenido en probióticos, el queso feta puede ayudar a mejorar la salud digestiva.
Feta Tradicional vs. Feta Light
La principal diferencia radica en el contenido calórico y graso: el queso feta tradicional tiene entre 260 y 280 kcal por 100 g, mientras que el feta light solo contiene entre 140 y 180 kcal. El feta light es una buena opción para los amantes de la comida consciente de las calorías, pero se debe prestar atención a los ingredientes, ya que algunas variedades contienen agua añadida o agentes aglutinantes. El Hirtenkäse natural ofrece una consistencia cremosa y más nutrientes.
Que el queso feta no sea saludable depende de la cantidad consumida y de los hábitos dietéticos individuales. Aporta proteínas de alta calidad, calcio y vitaminas, pero las personas hipertensas deben consumirlo con moderación. Combinar el queso feta con verduras frescas o productos integrales contribuye a obtener una comida equilibrada.
Consideraciones Dietéticas Específicas
- Sin gluten: Sí, el queso feta normalmente es libre de gluten.
- No vegano: No, el queso feta no es vegano. Se elabora con leche de oveja, o con una mezcla de leche de oveja y de cabra, por lo que no encaja en una dieta vegana que excluye todos los productos de origen animal.
- Vegetariano: La mayoría, pero no todo, el queso feta es apto para vegetarianos. La mayoría se elabora usando cuajo de origen vegetal, pero algunas versiones usan cuajo tradicional de origen animal.
- Dieta cetogénica (keto): Sí, el queso feta puede formar parte de una dieta cetogénica (keto). Es alto en grasas y bajo en carbohidratos: una onza de queso feta contiene aproximadamente 6 gramos de grasa, 4 gramos de proteína y 1 gramo de carbohidratos. Dado que la dieta keto enfatiza las grasas y limita los carbohidratos, el queso feta es adecuado.
- Halal: En general, el queso feta puede ser halal si se elabora usando cuajo microbiano o cuajo certificado halal.
- Bajo en FODMAP: Sí, el queso feta se considera bajo en FODMAP. Los FODMAP son ciertos tipos de carbohidratos que algunas personas no pueden digerir.
- Kosher: El queso feta puede ser kosher. Sin embargo, no todos los quesos feta lo son, ya que depende de los ingredientes usados (como el tipo de cuajo) y de la instalación donde se fabrica.
- Colesterol: Una porción de una onza de queso feta contiene alrededor de 25 miligramos de colesterol. La American Heart Association recomienda consumir menos de 300 miligramos de colesterol al día.
- Sodio: Sí, el queso feta se considera alto en sodio. Una porción de una onza de queso feta contiene aproximadamente 316 mg de sodio. Las personas hipertensas deben consumirlo con moderación.
- Grasas: Sí, el queso feta contiene una cantidad significativa de grasas saturadas. Una porción de una onza contiene alrededor de 6 gramos de grasa (4 gramos de las cuales son grasas saturadas). La American Heart Association recomienda que las calorías provenientes de grasas saturadas representen entre el 5% y 6% del total. Aun así, el feta tiene menos grasa que otros tipos de quesos más grasos.
- Potasio: El queso feta contiene una cantidad moderada de potasio, pero no se considera una fuente alta de este nutriente.
- Lactosa: Sí, comparado con otros quesos, el queso feta es relativamente bajo en lactosa. Una porción de 100 gramos de feta contiene alrededor de 4,1 gramos de lactosa. Para comparar, la misma porción de queso cheddar tiene aproximadamente 0,07 gramos de lactosa, lo que muestra que el feta tiene más lactosa que algunos quesos curados, aunque muchas personas con intolerancia leve pueden tolerarlo. Muchas personas que son intolerantes a la lactosa o, simplemente no digieren bien los derivados de la leche de vaca, pueden tolerar el queso feta mejor que otros productos lácteos.
- Histamina: Sí, el queso feta puede contener niveles altos de histamina. Los alimentos añejados y fermentados, como los quesos, tienden a tener más histaminas.
- Dieta Paleo: Sí y no. Estrictamente hablando, los productos lácteos no forman parte de la dieta Paleo tradicional.
Almacenamiento del Queso Feta
El tiempo de almacenamiento del queso feta varía según las condiciones:
- Cajón BioFresh Meat & Dairy (justo por encima de 0 °C con baja humedad): 20 días
- Compartimento frigorífico (7 °C): 4 días
- Compartimento congelador (-18 °C): 3 meses
Usos Culinarios del Feta
La versatilidad del queso feta lo convierte en un ingrediente estrella en una amplia variedad de platos. En Grecia, este queso fresco de sabor fuerte es un clásico, combinado con tomates en la ensalada griega (o Horiatiki). Ahora también forma parte de las tradiciones culinarias de muchos países europeos como Italia.
- Ensaladas: Uno de los usos más comunes del queso feta se da en las ensaladas.
- Pastas y risottos: Para hacer una mezcla de culturas y sabores, el queso feta agrega un toque griego a platos típicos italianos como la pasta y el risotto.
- Salsas: Se puede integrar en diversas salsas para aportar un toque salado y ácido.
- Platos de marisco: Sirve para combinarlo con platos de mariscos.
- Tartas y empanadas: El queso feta se integra perfectamente en tartas saladas y empanadas.
- Desayunos creativos: Cada vez es más común la integración de este tipo de productos en los desayunos.
