Las croquetas de jamón son un auténtico buque insignia de nuestra gastronomía. Son uno de esos platos que, bien hechos, se encuentran entre las mejores cosas que podemos disfrutar. Una buena ración de croquetas de jamón es el aperitivo predilecto de muchas personas cuando acuden a comer en familia. Se trata de una clásica receta de las abuelas que hoy aprenderemos a preparar para que resulten cremosas y con un intenso sabor a jamón.

La Clave: Una Bechamel Perfecta y un Buen Jamón
Para elaborar una masa de croquetas excepcional, es fundamental preparar una bechamel de calidad. A continuación, te compartiré un truco infalible para lograr una textura cremosa, ya que este es un punto que a veces se nos resiste.
Es importante tener en cuenta que la bechamel, cuando se encuentra caliente en la sartén, es notablemente más líquida que cuando está fría. Por esta razón, te recomiendo que la prepares con una consistencia ligeramente más cremosa de lo que desearías en frío.
Para esta receta clásica, es imprescindible utilizar un jamón serrano de calidad, ya que este marcará una diferencia total entre una receta mediocre y una excelente. En la actualidad, existen jamones ibéricos de cebo a precios asequibles que son perfectos para la elaboración de croquetas.
Paso 1: Infusionar la Leche con Sabor a Jamón
Para dotar a la leche de un aroma y sabor intensos a jamón, la infusionaremos con una punta del propio jamón. Coloca la leche en un cuenco y añade la pieza de jamón. Una vez que la leche comience a hervir, retírala del fuego y déjala tapada hasta que se enfríe por completo. De esta manera, obtendrás una leche impregnada del sabor y aroma del jamón.
Paso 2: Preparar el Jamón y la Cebolleta
Por otra parte, pica finamente el jamón. Si bien es posible comprarlo ya picado, a menudo contiene trozos demasiado grandes, por lo que es recomendable picarlo un poco más en casa. Seguidamente, en una sartén, pocha la cebolleta picada finamente hasta que esté transparente y ligeramente dorada.

Paso 3: Elaborar la Bechamel
En una sartén, pon a pochar la cebolleta picada finamente. Una vez que la cebolleta esté dorada y tierna, incorpora el jamón serrano cortado en taquitos muy finos. Cocina el jamón hasta que empiece a dorarse, removiendo con frecuencia para que se mezcle bien con la cebolleta y libere todo su sabor.
Cuando el jamón tenga un color marrón y esté bien cocinado, es el momento de añadir la harina. Hazlo poco a poco y sin dejar de remover para evitar la formación de grumos. Baja el fuego al mínimo y continúa removiendo la mezcla de harina, jamón y cebolleta hasta que la harina se integre completamente y adquiera un tono ligeramente tostado. Este proceso es crucial para eliminar el sabor a crudo de la harina.
Con la harina bien integrada, comienza a añadir la leche, vertiéndola poco a poco. Es importante hacerlo en varias tandas y, a medida que la añades, mezcla enérgicamente con una batidora eléctrica o una espátula de madera. Este paso asegura que la bechamel quede libre de grumos y con una consistencia cremosa. Sigue añadiendo la leche gradualmente, sin dejar de batir, hasta que toda la leche esté incorporada y la masa haya alcanzado una textura homogénea.
Si es necesario, rectifica el punto de sal en este momento. Ten cuidado con la sal, ya que el jamón puede ser suficiente para sazonar la masa. Cocina la bechamel a fuego lento, removiendo constantemente, hasta que espese y tenga una consistencia sólida pero manejable, que se despegue de las paredes de la sartén.

Paso 4: Añadir los Sabores Finales
Una vez que la bechamel esté cocinada, añade el jamón picado, la nuez moscada y rectifica de sal si es necesario. Si utilizas jamón ibérico, es posible que no necesites añadir sal adicional.
Paso 5: Reposo de la Masa
Cubre la masa con papel film, asegurándote de que el film toque la superficie de la masa para evitar que se forme una costra. Deja enfriar la masa en la nevera durante toda la noche, o al menos durante unas horas, para que adquiera consistencia y sea más fácil de manipular.
Este reposo en frío es un punto importante para conseguir unas croquetas perfectas. Cuanto más fría esté la masa, más fácil será darle forma.

Paso 6: Formar y Rebozar las Croquetas
Al día siguiente, cuando la masa esté completamente fría y haya adquirido una textura firme, es el momento de formar las croquetas. Toma pequeñas porciones de masa y amásalas con las manos, dándoles la forma clásica de las croquetas, ya sea cilíndrica o ligeramente ovalada, según tu preferencia. Este paso es fundamental para que las croquetas tengan una forma uniforme y se cocinen de manera pareja.
Una vez que hayas dado forma a todas las croquetas, pásalas por harina, asegurándote de quitar el exceso. Luego, sumérgelas en huevo batido y, finalmente, cúbrelas con pan rallado, asegurándote de que queden bien cubiertas por todos los lados. Para un acabado extra crujiente, puedes optar por utilizar pan rallado más grueso, pan rallado con ajo y perejil, o incluso panko.
Si no tienes mucha práctica o quieres que te salgan iguales, puedes usar una manga pastelera con una boquilla ancha para darles forma. En este caso, deberás dejar reposar la masa dentro de la manga.

Paso 7: La Fritura Perfecta
El paso final es freír las croquetas para que queden doradas y crujientes por fuera, y cremosas por dentro. Calienta abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén profunda o un cazo a fuego medio-alto. Es importante que el aceite esté bien caliente antes de añadir las croquetas, pero sin llegar a humear (aproximadamente 180°C), para que se sellen rápidamente y no absorban demasiado aceite.
Fríe las croquetas en pequeñas tandas, evitando sobrecargar la sartén para que se cocinen de manera uniforme y el aceite no pierda temperatura. Gíralas con cuidado para que se doren por todos los lados. Si no quieres usar tanto aceite, puedes cocinarlas en el horno.
Una vez que estén doradas y crujientes, retíralas con una espumadera y colócalas sobre un plato cubierto con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Variaciones y Conservación
Diferentes Acabados para tus Croquetas
Si deseas experimentar con diferentes texturas y sabores, prueba a utilizar pan rallado más grueso, pan rallado con ajo y perejil, o un pan rallado con frutos secos triturados. Para un acabado extracrujiente, el panko o pan rallado japonés son excelentes opciones.
Cómo Congelar las Croquetas
Una vez que tengas las croquetas formadas, pero antes de freírlas, puedes congelarlas. Colócalas en una bandeja, sin que se toquen, y mételas en el congelador. Cuando se hayan endurecido, retíralas y guárdalas en una bolsa de congelación de cierre hermético. Podrás utilizarlas siempre que te apetezca. Si las fríes congeladas, necesitarás 1-2 minutos más de cocción.
Para que sea más fácil freír las croquetas congeladas, déjalas enfriar una vez rebozadas en la nevera durante 30 minutos, sin tapar. Esto ayuda a que se sequen y no se rompan al freírlas.
Cómo Servir las Croquetas
Las croquetas se pueden servir como aperitivo, para abrir el apetito, o como segundo plato, acompañadas, por ejemplo, con una ensalada fresca. Para un toque especial, puedes servirlas con una mermelada de tomate, de cebolla caramelizada o de pimiento rojo, creando un contraste de sabores muy original.
Si las preparas como plato principal, una ensalada de champiñones, nueces y granada puede ser un acompañamiento perfecto debido a su efecto saciante.
Consejos Adicionales para unas Croquetas Perfectas
- La importancia de la paciencia: Aunque la preparación de la bechamel requiere tiempo y dedicación, el resultado final merece la pena.
- Ingredientes frescos y de calidad: Asegurarte de utilizar ingredientes de primera calidad se traducirá en un sabor inigualable.
- Aprovechar sobras: Las croquetas son una excelente receta para aprovechar restos de otros guisos o asados.
- Elaboración gratificante: El proceso de hacer croquetas puede ser una actividad muy satisfactoria.
- Doble rebozado: Para obtener unas croquetas muy crujientes, puedes hacer un doble rebozado (pasarlas de nuevo por huevo y pan rallado).
- Aceite de calidad para freír: Utiliza buen aceite de oliva para freír, ya que soporta mejor la temperatura que el aceite de girasol y evita que humee.
CROQUETAS DE POLLO CASERAS FACILISIMAS
No dejes que la falta de tiempo te impida disfrutar del placer de unas croquetas de jamón caseras. El crujiente exterior y el cremoso interior de unas croquetas recién hechas, con todo el sabor y la textura que solo las caseras pueden ofrecer, son una auténtica delicia.