La tradición heladera, rica en historia y en la creación de sabores innovadores, se manifiesta en negocios familiares que han evolucionado a lo largo de generaciones. Dos ejemplos notables de esta dedicación son la legendaria Heladería Coromoto en Venezuela y la empresa familiar Hermanos Gil, que opera bajo la marca Heladerías Cassata en España.
Heladería Coromoto: Un Legado de Sabores Extravagantes en Venezuela
La Heladería Coromoto, ubicada en la ciudad de Mérida, estado Mérida, Venezuela, es un negocio emblemático dedicado a la venta de helados con sabores sumamente extravagantes. Fue fundada en 1981 por Manuel da Silva Oliveira, un inmigrante portugués que llegó a Venezuela en 1953 con grandes sueños.
Manuel Da Silva Oliveira, cariñosamente conocido como Don Manolo, se estableció en Mérida a finales de los años 60. Inicialmente, él y su esposa, Anastasia Pereira, manejaban una venta de comidas. Sin embargo, la inspiración para dedicarse a los helados surgió tras la sugerencia de un familiar que vendía máquinas de helados italianas.
El camino hacia la innovación no estuvo exento de desafíos. Don Manolo experimentó con ingredientes naturales, enfrentándose a dificultades técnicas, como cuando una máquina se dañó al intentar hacer helado de coco. Su perseverancia fue clave. Un momento decisivo fue su audaz intento de crear helado de aguacate, que inicialmente resultó en la pérdida de 50 kilos de producto al endurecerse excesivamente. Tras numerosos intentos, finalmente logró la textura perfecta, sorprendiendo a todos con este sabor inesperado.
La innovación constante se convirtió en el sello distintivo de Coromoto. Don Manolo exploraba fusiones de sabores y colores, a menudo inspirándose en eventos políticos, deportivos, culturales, sociales o en telenovelas de moda. Algunas de sus creaciones incluían nombres como “Venezuela ahora es de todos” o “Andes 2005“. Incluso planeó una creación llamada “La Última Cena”, que llevaría hostias y vino de consagrar, demostrando la audacia de su visión creativa.
La fama de Heladería Coromoto trascendió fronteras, llevando a Manuel Da Silva Oliveira a figurar en dos ocasiones en el Libro Guinness de los Récords. La primera vez, en 1991, por ofrecer una variedad de 368 sabores. En 1996, revalidó su título al superar los 500 sabores, llegando más tarde a ofrecer 860 mezclas. Su récord se mantuvo hasta 2011. Estos logros le valieron el reconocimiento de ser catalogado como “patrimonio de la Ciudad de Mérida” y un aporte turístico invaluable para Venezuela.
A pesar de enfrentar dificultades económicas y cierres temporales debido a la falta de insumos, como leche, en el país, la heladería ha buscado reabrir sus puertas. Tras el fallecimiento de Manuel Da Silva Oliveira el 31 de julio de 2018 a los 88 años, su hija Isbelis Da Silva continuó con el legado familiar, reiniciando operaciones con una variedad diaria de entre 26 y 27 sabores, manteniendo viva la tradición de sabores únicos y la memoria de su fundador.

Hermanos Gil y Heladerías Cassata: Tradición Familiar y Vanguardia Gourmet en España
La historia de los Hermanos Gil y Heladerías Cassata se remonta a 1942, cuando Enrique, bisabuelo de los hermanos José María y Javier Gil, llegó a Elda, España. Inicialmente, Enrique estableció un obrador para la venta de helados, que en aquel entonces se realizaba mediante carritos ambulantes. Posteriormente, se trasladó a la vecina población de Petrer, donde fundó la heladería Jijonenca, abriendo una segunda sucursal debido a la alta demanda.
Para atender el crecimiento del negocio, Enrique contó con la ayuda de su hija Teresa y su esposo Guillermo. Ellos ya poseían experiencia en el sector, habiendo trabajado en La Granja Garrigós, una de las heladerías más destacadas de Sevilla. Su experiencia incluyó la fabricación y servicio de helados para eventos importantes, como la boda de la Duquesa de Alba.
La tradición heladera familiar continuó evolucionando con las siguientes generaciones. José María y Javier Gil, nietos de Teresa y Guillermo, asumieron el legado y crearon su propia marca, Heladerías Cassata. Fusionando la tradición familiar con la innovación, se han dedicado a la creación de productos gourmet utilizando materia prima de alta calidad y combinando sabores tanto dulces como salados.
Heladerías Cassata ofrece una amplia variedad de cremas y polos elaborados con fruta natural, sin aromas ni colorantes artificiales, y con bajo contenido de azúcares. Complementan su oferta con granizados y sorbetes.

Maestros Heladeros Gourmet y Colaboraciones Gastronómicas
Gracias a su formación y dedicación, los Hermanos Gil han logrado investigar y desarrollar nuevos sabores y texturas, posicionándose como maestros heladeros gourmet. Su experiencia les permite colaborar con diversos restaurantes, a los que proveen helados gastronómicos salados bajo encargo. Entre estas creaciones se encuentran sabores como ajoblanco con foie, quesos variados, sorbete de manzana con wasabi, o sorbete de tomate con albahaca y aceite de oliva, que aportan un toque distintivo a la alta cocina.
Diversificación en Turrones Artesanos
Además de su labor en la heladería, en septiembre, los Hermanos Gil dejan temporalmente los helados para dedicarse a la elaboración de turrones artesanos con denominación de origen. Seleccionan personalmente los productos para garantizar sabores auténticos, dirigidos a los paladares más exigentes. Estos turrones se disfrutan en sus establecimientos en Elda y Petrer.
Modelo de Negocio y Expansión
Heladerías Cassata presenta un modelo de negocio “7 en 1”, diseñado para ser viable los 365 días del año. La marca ha expandido su presencia mediante franquicias en diversas zonas de España, llevando su propuesta de helados artesanales y productos de calidad a un público más amplio.
