La exigencia física del ballet y otras disciplinas de la danza a menudo pasan factura a sus practicantes, llevando a algunos de los artistas más talentosos a situaciones de inactividad forzada. Gabo Usandivaras, reconocido coach y bailarín argentino, compartió recientemente su experiencia al encontrarse postrado en casa tras una serie de lesiones que requerirán meses de rehabilitación.

El Camino Hacia la Recuperación de Gabo Usandivaras
Tras su participación en el Bailando 2023, Gabo Usandivaras se vio obligado a enfrentar un nuevo proceso vital. "No lo elegí, pero sí hoy elijo hacer de esta experiencia un gran cambio en mi vida", declaró en una publicación de Instagram, donde mostró su día a día postrado en cama. Esta situación, que puede extenderse por varios meses, pone en pausa su carrera y sus obligaciones docentes.
El problema de salud que afecta a Usandivaras se deriva de una antigua lesión sufrida en 2018 durante el segmento Aquadance en ShowMatch. En aquella ocasión, se rompió los ligamentos, y una reciente recaída agravó la situación. El 1° de febrero, mientras realizaba una coreografía en plena función de la obra "Sex", su rodilla se desplazó y sufrió una nueva rotura de menisco. La operación, realizada hace poco más de 15 días, fue calificada como "un poco más leve de lo que debería haber sido", y el bailarín expresó su gratitud al equipo médico del Hospital Italiano.
La rehabilitación se proyecta larga, pero Gabo Usandivaras mantiene una actitud positiva, afrontando la adversidad con humor y la determinación de transformar esta experiencia en un catalizador para el cambio.
Las Penurias de los Pies en el Mundo del Ballet
Más allá de las lesiones articulares, los pies de los bailarines de ballet son, quizás, los que más sufren. Lauren Lovette, primera bailarina del Ballet de la Ciudad de Nueva York, describe una batalla constante con sus pies, a pesar de su aparente flexibilidad y arqueo. A sus 25 años, Lovette ha pasado por múltiples esguinces y una cirugía para corregir una anomalía ósea, pero el dolor persiste a pesar de la terapia física, ejercicios diarios, baños de hielo y ungüentos.
Las dificultades de Lovette reflejan la realidad de muchos bailarines de ballet, cuyos pies soportan un castigo continuo, a menudo en el calzado más inadecuado. A diferencia de otros atletas que cuentan con zapatillas diseñadas para la absorción de impactos y el soporte del arco, los bailarines, ya sea descalzos, en tacones o en zapatillas de ballet, carecen de estas protecciones. Las zapatillas de ballet, descritas como "cámaras de tortura", fuerzan los huesos en posiciones antinaturales.

El Impacto de las Zapatillas de Ballet
Las zapatillas de ballet, a pesar de su apariencia delicada, ejercen una presión extrema sobre los pies. La Dra. Lisa M. Schoene, podóloga y entrenadora de atletas de élite, señala que "estar en puntas de pie es una de las cosas más atléticas que puedes hacer, ejerciendo una fuerza equivalente a 10 a 12 veces tu peso corporal".
La historia del baile en puntas de pie se remonta a 1832, con la bailarina italiana Marie Taglioni. Con el tiempo, los zapateros comenzaron a reforzar las zapatillas con capas de tela y pegamento para soportar las exigencias de los coreógrafos. Hoy en día, estas zapatillas se fabrican con satén forrado de algodón, una plantilla rígida y punteras endurecidas con pegamento, lienzo y papel. Cada par es personalizado para el bailarín, incluyendo cintas de tobillo y elásticos cosidos a medida.
La vida útil de un par de zapatillas de ballet es efímera, a menudo medida en horas. Un par puede costar alrededor de 100 USD y durar apenas un día de clase y ensayo. Para presentaciones, como en "El Lago de los Cisnes", se pueden requerir varios pares en una sola noche.
Modificaciones y Lealtad a las Zapatillas
Las bailarinas a menudo modifican sus zapatillas para adaptarlas a sus necesidades. Claire Kretzschmar, bailarina del Ballet de la Ciudad de Nueva York, golpea sus zapatillas nuevas contra el suelo y vierte pegamento de secado rápido en las punteras para endurecerlas aún más. Para proteger sus dedos, utiliza papel toalla. Lauren Lovette, por su parte, golpea sus zapatillas contra la pared para ablandarlas, ya que el ruido la hace sentir insegura.
La lealtad a una marca y, sobre todo, a un zapatero específico es notable en el mundo del ballet. Cambiar de zapatero puede ser una experiencia traumática. Julie Kent, directora artística del Ballet de Washington, relata cómo, al enterarse de que su zapatero en Freed se retiraba, escribió una carta suplicándole que fabricara un número limitado de zapatillas para ella al año. Ante la negativa, recurrió a Bloch para que copiaran sus zapatillas antiguas.
El Umbral del Dolor y la Resiliencia del Bailarín
En una profesión tan competitiva, tomarse un descanso es difícil. Los bailarines de ballet poseen un umbral de dolor excepcionalmente alto, una combinación de resistencia y paranoia que les permite bailar incluso lesionados. Kretzschmar ha sufrido fracturas por estrés y baila con tendinitis crónica. Lovette descubrió que su flexibilidad extrema en los pies, aunque beneficiosa para la línea de su punta de pie, implicaba un dolor agonizante al doblarlos hacia atrás. Tras seis años de dolencias, se sometió a una cirugía para extirpar un hueso extra en su pie izquierdo.
El miedo a ser olvidados es una constante para los bailarines. Lovette experimentó esta ansiedad al ausentarse para la cirugía, pero regresó al escenario, fue ascendida y superó sus problemas de pie, hasta que el derecho comenzó a darle molestias. Una dieta basada en verduras y el uso exclusivo de zapatillas deportivas y botas militares en su tiempo libre le ayudan a gestionar la inflamación.
El podólogo Stephen Pribut enfatiza la importancia del cuidado de los pies, un aspecto crucial no solo para los bailarines, sino para cualquier persona, ya que el calzado puede ser una herramienta esencial que, mal utilizada, puede causar daños significativos.
Figuras Emblemáticas y sus Luchas en la Danza
La historia de la danza está repleta de figuras icónicas que, a pesar de su genialidad, enfrentaron adversidades personales y profesionales. El Ballet Ruso, por ejemplo, es un referente de la danza clásica, con un legado que se remonta a la aristocracia rusa y que logró sobrevivir a la Revolución Bolchevique.
Figuras como Anna Pávlova, cuya inmortalidad se ganó a través de su arte, y Mikhail Barýshnikov, quien inauguró el Barýshnikov Arts Center en Nueva York, son testimonios del impacto global de la danza rusa. La técnica Vaganova, cuna de grandes bailarines, sigue siendo un pilar en la formación de bailarines.

Antonio el Bailarín: Brillantez y Olvido
Antonio Ruiz Soler, conocido como Antonio el Bailarín, es una figura que, a pesar de haber cautivado a personalidades como Nureyev, Barýshnikov, Chaplin y la realeza, ha caído en el olvido. Su carrera estuvo marcada por un veto institucional promovido por Jesús Aguirre, segundo marido de la duquesa de Alba, quien le impidió dirigir el Ballet Nacional Español. La prensa rosa, más interesada en sus relaciones personales que en su legado artístico, contribuyó a su ostracismo profesional.
Antonio comenzó a bailar a cambio de pequeñas recompensas para ayudar a su madre. A los seis años, ya era un prodigio junto a Rosario, formando el dúo "Los Chavalillos Sevillanos". Sus doce años de gira por Latinoamérica y Estados Unidos les catapultaron a la fama internacional, siendo aclamados por la crítica y reconocidos en Hollywood. Su arte, que fusionaba la danza española estilizada con influencias flamencas, le valió el apodo de "el zar de la danza".
A pesar de su éxito, Antonio el Bailarín sufrió engaños financieros y fue despojado de parte de su patrimonio. Tras sufrir un ictus que lo postró en una silla de ruedas, falleció en 1996. Sus últimas voluntades, como la creación de un museo en su estudio, no se cumplieron, y sus pertenencias fueron subastadas.
Chiqui Martí: Resiliencia Tras un Grave Accidente
La reina del strip art, Chiqui Martí, conocida por su participación en "Crónicas Marcianas", ha demostrado una notable resiliencia ante las adversidades. Tras superar una tetraparesia reversible provocada por una caída de cuatro metros y medio mientras danzaba sobre una tela, Martí se recupera ahora de una lesión en el hombro, específicamente una rotura del rodete y dos de los tres músculos implicados.
La pandemia de COVID-19 acentuó sus problemas, obligándola a renunciar a una intervención quirúrgica que amenazaba con retirarla del escenario. Martí, pionera en su disciplina en la televisión española, ha defendido la diferencia entre sensualidad y sexualidad en su arte, a pesar de la ignorancia de algunos espectadores. A pesar de su imagen pública, se describe como una mujer pudorosa y fiel en sus relaciones.
Actualmente, imparte clases en su academia de seducción, enfocada en mujeres que desean sentirse más seguras y sexys en su intimidad. A lo largo de su carrera, ha mantenido firmes sus límites, retirándose de actuaciones si se sentía acosada, como ocurrió en una despedida de soltero donde un asistente la tocó sin permiso.
El Ballet Ruso: Tradición y Vanguardia
Rusia es un país con un vasto potencial en diversas áreas, y el mundo del espectáculo, especialmente el ballet, es uno de sus máximos exponentes. El Ballet Ruso, surgido como una pasión de la aristocracia, logró perdurar a pesar de la Revolución Bolchevique, convirtiéndose en un referente de la danza clásica y su transición hacia la moderna. La Academia Vaganova es reconocida como una cuna de grandes bailarines y del distintivo estilo ruso, con teatros emblemáticos como el Kírov.
Las "Bailarinas de la Muerte" en Perú
En una faceta menos conocida de la danza, en Perú ha surgido una práctica fúnebre singular: los "bailarines de la muerte". Cuatro hombres, al compás de una banda de pueblo, realizan coreografías con el féretro sobre sus hombros de camino al cementerio. Esta tradición, que se ha extendido por el norte del país, evoca a los famosos "dancing pallbearers" ghaneses, cuya viralidad se dio durante la pandemia.

Alex Canales, director de la compañía de Cargadores Fúnebres de Huacho, uno de los pioneros de este servicio, explica que, si bien no es un trabajo fijo, cada presentación busca ser memorable. La práctica, que comenzó hace unos ocho años, se ha vuelto popular en diversas zonas rurales donde el adiós a los difuntos se concibe de una manera más festiva. Los cargadores, que pueden ser universitarios, trabajadores de fábrica o mototaxistas, ensayan en su tiempo libre y, a pesar del peso de los difuntos (hasta 130 kilos), realizan su labor con entusiasmo.
Este singular rito, donde el último adiós se celebra con alegría, música y hasta chorros de cerveza sobre el féretro, transforma la solemnidad de un entierro en una expresión de recuerdo y celebración de la vida del fallecido.