Cómo Quitar lo Salado a la Berenjena: Trucos y Soluciones

Una de las preguntas más frecuentes que sucede en la cocina, en especial al empezar a preparar nuestros primeros platos, es cómo arreglar la comida cuando queda salada. Después de todo, aunque la sal es fabulosa para resaltar los sabores, si nos excedemos podemos terminar con un almuerzo difícil de comer.

Esto puede suceder con cualquier receta en la que sea necesario utilizar ese ingrediente. Desde un caldo o una crema, pasando por un guiso o un estofado, hasta unos huevos revueltos y sencillos, la sal se usa con muchísima frecuencia; lo importante es saberla utilizar. Sin embargo, cuando un plato queda muy salado no quiere decir que no haya vuelta atrás. Una de las grandes cualidades de la cocina es que hay muchas cosas que se pueden solucionar con pequeños trucos que los cocineros, chefs y expertos del tema han descubierto y desarrollado a través de los años, las décadas y los siglos.

A todos nos ha pasado al menos una vez mientras cocinamos, nos excedemos un poco con la sal y cuando nos damos cuenta, creemos que todo está perdido. Por suerte, existen varios trucos efectivos y prácticos que ayudan a quitarle lo salado a la comida y salvarte de esta situación.

Chef probando un plato en la cocina

Un Truco Específico para la Berenjena: Eliminando el Amargor Antes de Cocinar

El mundo de la cocina está lleno de trucos que se han ido desarrollando a lo largo del tiempo, a base de experiencia y prueba-error, para sacar el máximo partido a los ingredientes. Hoy traemos uno de esos trucos del que, en este caso, sale beneficiada una verdura: la berenjena. Para quitarle ese regusto amargo, nada como cortarla y dejarla reposando con sal durante unos minutos antes de su cocinado.

El truco pasa por echar sal marina sobre la berenjena antes de cocinarla. La sal marina es un ingrediente con una potente capacidad higroscópica, es decir, absorbe la humedad de los alimentos. Esta función viene como anillo al dedo para una hortaliza como la berenjena, muy rica en agua.

Si dejamos reposar la sal marina sobre la berenjena durante unos minutos antes de su cocinado, lograremos evitar este problema y lograr un alimento mucho más crujiente, sabroso y ligero y, también, mucho más digerible. Es importante destacar que este proceso es para mejorar la berenjena antes de cocinarla, no para quitarle el exceso de sal una vez que ya forma parte de un plato salado.

Berenjenas en rodajas con sal marina encima para desamargar

Soluciones Generales para Platos con Exceso de Sal (Aplicables a la Berenjena Cocinada)

Si, por otro lado, ya has cocinado la berenjena como parte de un guiso, una salsa o una preparación y te has excedido con la sal, existen varios trucos para corregir el sabor. Estos métodos son aplicables a muchos tipos de platos y pueden ayudarte a salvar tu comida.

1. La Papa como Absorbente Natural

La solución es muy sencilla y es un truco que todos los conocedores usan. Lo único que se necesita es una papa. Es tan fácil como añadirla a la preparación y dejarla hasta que esté cocinada. Una vez clavemos un cuchillo y salga con facilidad, significa que la podemos retirar.

Lo que hace la papa es absorber la sal; por eso, es muy importante probar las preparaciones antes de servirlas, pues así podemos resolver este tipo de inconvenientes cuando tenemos nuestros alimentos aún en la olla. Si tu guiso, sopa, salsa o verduras (incluyendo berenjena) quedaron saladas, solo debes pelar una papa, cortarla en rebanadas o trozos y añadirla a la olla. El almidón presente en este tubérculo absorberá el exceso de sal. Solo deja que se cocine por unos 10-20 minutos y después retira con ayuda de una cuchara. Si no quieres poner patatas en el guiso, no tienes más que retirarlas cuando ya hayan hecho su trabajo y con ellas se irá toda la sal que nos sobra.

Una papa cruda cortada en rodajas dentro de una olla de guiso

2. Equilibrio con Dulzor: Azúcar y Miel

El azúcar es un aliado para contrarrestar el sabor salado, sobre todo cuando se trata de una salsa en la que podemos tener juegos interesantes de sabores. Una de las soluciones más simples para quitarle lo salado a la comida es agregar unas pizcas de azúcar o una cucharada de miel al platillo.

La sal y el azúcar tienen algo en común: son potenciadores de sabor, aunque dan sensaciones distintas en la boca. El truco aquí es integrar poco a poco pizquitas de azúcar o miel hasta que lo salado en tu comida haya disminuido. Hazlo con mucho cuidado si no quieres obtener el efecto contrario y que tu plato quede dulce en exceso. Lo mejor es añadir con moderación y ajustar al gusto.

3. El Poder de los Ácidos Cítricos y Vinagre

Los ingredientes ácidos funcionan con casi cualquier plato y son una buena opción para disminuir lo salado sin modificar demasiado el sabor del platillo. Puedes usar jugo de algún cítrico como el limón o naranja, vinagre o incluso jugo de jitomate. Agrega poco a poco gotitas de algún jugo cítrico como el de limón y revuelve. Lo ideal es ir probando para saber si es necesario usar más o si ya está en su punto.

Si es vinagre blanco, para que tu guiso no adquiera un sabor demasiado fuerte, ve agregando gotitas hasta que desaparezca el sabor salado. Este remedio es especialmente efectivo para quitar lo salado a la comida si el caldillo es de jitomate.

Limones, vinagre y jitomates frescos

4. Dilución y Aumento de Volumen

La sal en exceso muchas veces se disuelve en el líquido de una salsa o un guiso, así que otra alternativa es añadir más cantidad de líquido para reducir el porcentaje de sal de tu comida. Esto equilibra el sabor salado y nos permite seguir cocinando.

Si lo que estás cocinando es una sopa o un guisado de consistencia líquida, la opción más fácil es sustituir un poco del caldo original con la misma cantidad de agua o agregar un poco de caldo ligero sin sal. Ten cuidado de que no se te pase la mano, porque podría quedar insípido. También puedes aumentar la temperatura y dejar que se evapore una buena cantidad, que después se sustituye con más agua.

Otra opción es añadir más ingredientes considerados neutros a la base del plato, como arroz, pasta o verduras adicionales (calabacín, espinacas o boniato). Estos ayudarán a diluir la salinidad a medida que se cocinen a fuego lento y liberen su líquido. Si es posible, añade más ingredientes como verduras, legumbres o carne, para aumentar el volumen y reducir la concentración de sal.

5. Enjuague para Vegetales Cocidos

Este truco funciona con verduras o alimentos que han sido hervidos o cocidos en agua. Si tus verduras (incluyendo la berenjena) quedaron saladas y no están en un guiso que impida este método, solo debes tirar el agua de cocción y llevarlas al chorro de agua limpia y fría para quitar lo salado. Si se trata de verduras cocidas individualmente, puede ser suficiente pasarlas bajo el grifo de agua fría y dejarlas escurrir y secar.

6. Otros Métodos Absorbentes: Pan y Fécula de Maíz

Añadir un trocito de pan es otra solución para arreglar comida salada. El pan, del mismo modo que lo hace la patata, absorberá la sal si lo dejas cocer durante unos minutos en el guiso. Intenta que no se deshaga mucho porque luego tendremos que retirarlo. El pan absorbe bastante sal pero también se lleva mucho líquido. Cuando retiremos el pan, es posible que tengamos que añadir agua a nuestro guiso salado, o también pueden servirnos un poco de crema o salsa de tomate (que no esté salada, claro) según el guiso, para equilibrarlo de nuevo.

Si tienes maicena (fécula de maíz) en casa, puedes diluir una cucharadita en un poco de agua y añadirlo a tu guiso. La fécula de maíz ayuda a combatir lo salado fácilmente. Debes tener cuidado de hacerlo con poca cantidad, ya que, si te pasas, por la cualidad espesante de la fécula, tu guiso podría quedar muy denso.

7. Suavizar con Lácteos

Si la receta lo permite y estás preparando una crema, salsa o sopa que incluya leche en sus ingredientes, añadir crema, yogur o leche puede suavizar la salinidad. Lo único que debes hacer es añadir una porción más de leche o el lácteo elegido y con ello la sal se reducirá. Si el guiso no admite la leche en su salsa, una opción con un punto dulce que compensa el exceso de sal es añadir gaseosa, batida a partes iguales con leche si la receta lo permite.

BERENJENAS a la Parmesana - Recetas de cocina fáciles de hacer | Recetas y Algo Más

La Importancia de Probar y Prevenir

Un error que es mucho más complicado de enmendar es servir la comida sin probarla antes. Para que los consejos que acabamos de dar funcionen mejor, hay que anticiparse a los problemas. Jamás tendrás que deshacerte de los alimentos salados que han estropeado tus recetas, pues unos sencillos y útiles trucos serán tu solución a una comida salada.

Vale la pena recordar que es mejor añadir la sal hacia el final de la cocción; de esta forma, evitamos que se llegue a secar un poco y el resultado no sea tan jugoso como queremos. Echa un poco de sal cada vez que agregues un ingrediente nuevo a tu comida, sobre todo si son alimentos salados, y prueba la preparación cada vez que lo hagas para comprobar el punto de sazón. Ten en cuenta que la comida tendrá un sabor mucho más fuerte después de que el líquido hierva.

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