La carne con salsa de Roquefort es un plato exquisito y sorprendentemente sencillo de preparar, destacándose por la calidad de sus ingredientes. La salsa de Roquefort es una receta clásica que no puedes dejar de probar, ideal para acompañar cualquier carne, desde un suculento solomillo hasta un entrecot. También marida a la perfección con pasta, verduras y ensaladas.

El queso Roquefort: la estrella de la salsa
El secreto del éxito de la salsa Roquefort reside en el sabor único de este famoso queso francés. El Roquefort es un queso azul originario de la ciudad de Roquefort-sur-Soulzon, aunque actualmente se elabora también en otras partes del mundo. Al igual que los buenos vinos, el Roquefort cuenta con una denominación de origen propia desde 1925, siendo el primer queso del mundo en obtener la denominación de origen controlada (Appellation d'origine contrôlée).
En 1996, consiguió la certificación de denominación de origen protegida (Appellation d'origine protégée). Actualmente, solo puede considerarse Roquefort a los quesos elaborados en la región de Causses del Aveyron. Este queso se elabora con leche de oveja de raza Lacaune, a la que luego se añade sal y el hongo Penicillium roqueforti. Aunque el queso es el gran protagonista de esta salsa, no podemos olvidar las interesantes propiedades nutricionales de la leche evaporada, que le aporta una irresistible textura cremosa.
Preparación de la salsa Roquefort
Salsa de Roquefort básica
Lo primero es poner a hacerse la salsa. Para ello, en una sartén antiadherente, vertemos la nata y el queso Roquefort cortado en dados. Cocinamos 1-2 minutos hasta que se forme la salsa. La salsa de Roquefort se prepara con poca nata para cocinar, para que la salsa tenga ese gusto tan especial que aporta el queso Roquefort. Si te gusta más suave, solo es cuestión de añadir más nata o reducir la cantidad de queso. La temperatura debe ser media-alta.
Mientras que la nata presenta aproximadamente un 14% de materia grasa, en el caso de la leche evaporada este porcentaje es de solo un 6%. Puedes usar la leche evaporada como una excelente alternativa a la nata para la elaboración de salsas.
Variación de la salsa con leche y vino blanco
- En primer lugar, ponemos un poco de aceite en una sartén y añadimos un par de dientes de ajo, previamente aplastados un poco.
- Cuando el aceite esté caliente y los dientes de ajo dorados, procedemos a poner la carne en la sartén para sellarla, le añadimos un poco de sal y un chorrito de vino blanco.
- Cuando la carne esté sellada, echamos la leche, dependiendo de la cantidad de carne podemos poner medio brick (si es un cuarto de carne aproximadamente) o un brick entero, también depende del espesor que le queramos dar.
- Seguidamente, añadimos el Roquefort al gusto, si preferimos una salsa suave añadir la mitad de la bandeja y si no, añadimos la bandeja entera.
- Dejamos a fuego lento durante unos 15-20 minutos para que se reduzca y listo.
Receta Salsa Roquefort - Recetas de cocina, paso a paso, tutorial. Loli Domínguez
Preparación de la carne
Entrecot al Roquefort
El entrecot al Roquefort es un plato de carne exquisito y particularmente sencillo. Para su elaboración, es fundamental seleccionar un entrecot de ternera de muy buena calidad, grueso y con vetas de grasa, para que la cocción sea uniforme y gustosa.
- Sacamos de la nevera 1 entrecot de unos 250 g sobre 1 hora antes de cocinarlo para que se atempere.
- En el momento de ponernos con la receta, calentamos 10 g de mantequilla y 1 cucharada de aceite de oliva en una sartén a fuego alto.
- Salpimentamos la carne y la freímos en una sartén con aceite.
El entrecot, como todas las carnes a la plancha, se debe preparar al gusto del comensal: poco hecho, al punto o muy hecho. El tiempo de cocción, por tanto, variará en función del punto y del tamaño y grosor del entrecot. Para un entrecot de 250 g, hecho al punto, con 2 minutos por lado lo tendremos perfecto. Para un punto menos hecho, habrá que reducir un poco este tiempo y si queremos que quede muy hecho, necesitaremos cocinarlo entre 4 y 5 minutos por cada lado.
Mientras la salsa espesa, preparamos la carne a nuestro gusto. En una plancha muy muy caliente, colocamos el chuletón de buey y lo marcamos por ambos lados. Cuando esté lista, la pasamos a una cazuela con agua que tape la carne y que hierva un rato (unos 15 minutos).
La salsa de Roquefort la preparamos rápidamente mientras el entrecot reposa. Este paso nunca nos lo podemos saltar cuando hacemos carnes al grill, para que los jugos queden bien distribuidos por toda la pieza y conseguir así una carne más tierna. Esos 5 minutos de reposo son suficientes para que la salsa quede con la textura perfecta.

Solomillo de cerdo con salsa Roquefort
El solomillo de cerdo es muy versátil y permite acompañarlo con diversas salsas. Para empezar, limpiamos y cortamos el solomillo en medallones (rodajitas de 1,5 cm aproximadamente). En una sartén bien amplia y altita (si no tienes, puedes usar una olla), echamos un buen chorreón de aceite y lo calentamos a fuego medio-fuerte. Salpimentamos la carne y la freímos.
Reservamos la carne y, en este momento, podemos añadir a la sartén unos champiñones que luego servirán de guarnición. Con la sartén tal cual está, sin lavarla, con el aceite que le quede, echamos los dos bricks de nata y la cuña de queso Roquefort partida en trocitos. La temperatura debe ser media-alta.
Cuando esté la cebolla con los champiñones, vertemos la mezcla de queso y nata y dejamos cocer unos minutos más todo junto. A la cazuela donde tienes el lomo, quítale prácticamente toda el agua, dejando solo un poco, e incorpora la salsa.
Carne en dados con salsa Roquefort
Por último, cortamos la carne en dados y la colocamos en unas cucharas de servir, en las que previamente habremos vertido un poco de la salsa de Roquefort. Aunque el chuletón de buey con salsa de Roquefort está bueno de todas las maneras, esta forma de comerlo es muy recomendable.