Cómo Hacer Jabón Casero de Avena y Miel Paso a Paso

Cada vez más personas se interesan por elaborar sus propios cosméticos en casa, prefiriendo productos naturales, libres de ingredientes que puedan ser dañinos. Si lo tuyo son los cosméticos naturales, seguro que disfrutarás preparando tu propio jabón casero. Lo usamos varias veces al día (para la ducha, las manos y la cara) y merece la pena que utilicemos uno hecho con ingredientes de buena calidad y libre de químicos sintéticos. Nuestra piel y nuestra salud general nos lo agradecerán.

Persona utilizando productos cosméticos naturales

Beneficios del Jabón de Avena y Miel para la Piel

El jabón artesanal de avena y miel es un producto natural que nos ayuda a hidratar la piel gracias a su fórmula suave. Se ha popularizado por su capacidad para humectar y revitalizar la piel, sobre todo cuando esta tiende a ser sensible y seca. Los ingredientes principales de este jabón, la avena y la miel, son conocidos en la industria cosmética por sus beneficios para cuidar la piel.

Avena: Un Aliado para Pieles Sensibles

La avena cuenta con efecto calmante, alivia la piel irritada y con picor, limpia los poros, hidrata y nutre. Además, contiene saponinas, las encargadas de formar espuma y limpiar a profundidad sin irritar. Con sus nutrientes esenciales como aminoácidos y ácidos grasos, es un efectivo hidratante de la piel y contrarresta la pérdida de nutrientes por la exposición a los rayos ultravioleta. La avena ayuda a mantener la piel hidratada porque forma una capa oclusiva sobre la piel reteniendo la humedad.

Miel: Propiedades Curativas y Revitalizantes

La miel también tiene acción calmante sobre la piel. A esto se suma su poder antiinflamatorio, cicatrizante y revitalizante, impulsando la renovación de la piel dañada. La miel de abejas se ha considerado un cosmético natural desde hace cientos de años y contiene proteínas y aminoácidos, vitaminas, enzimas, minerales y otros componentes que nutren los tejidos.

Hidratación Profunda con Aceites Naturales

Este jabón incluye en su composición aceite de oliva, aceite de coco y aceite de ricino, todos ellos cuidan, hidratan, nutren y protegen la piel. Tanto la avena como la miel de abejas contienen nutrientes que son beneficiosos para la piel, y estudios científicos avalan sus propiedades.

Primer plano de avena y miel

Precauciones Esenciales para la Elaboración

La elaboración de jabones por saponificación en frío implica el uso de sosa cáustica (hidróxido de sodio), que es un ingrediente potente y potencialmente dañino si no se maneja correctamente. Por ello, es fundamental tomar todas las precauciones necesarias.

  • Utiliza utensilios y recipientes de madera, plástico duro o de cristal.
  • Ponte guantes, gafas, delantal y mascarilla.
  • Es recomendable estar en un lugar tranquilo, sin niños ni animales alrededor, para evitar accidentes.
  • Para que el jabón salga bien, es importante pesar y usar las cantidades exactas que se especifican para cada ingrediente.
  • Haz una medición de pH de la elaboración final para asegurarte de que está en el rango correcto.

Que es La SOSA Cáustica? y Para que Sirve?

Receta Detallada: Jabón de Avena y Miel por Saponificación en Frío

Ingredientes Necesarios

  • Agua de avena: 113 ml (obtenida de 200 ml de agua y 60 gramos de avena)
  • Sosa cáustica
  • Aceite de oliva
  • Aceite de coco: 90 gramos (45 g para la fase inicial y 45 g para la traza)
  • Aceite de ricino
  • Miel: 20 gramos
  • Copos de avena: 15 gramos (para añadir al final)

Preparación Paso a Paso

Paso 1: Preparar el Agua de Avena

Primero, preparamos el agua de avena la noche antes o el día antes de hacer el jabón: ponemos a calentar unos 200 ml de agua. Cuando rompa a hervir, añade 60 gramos de la avena, tapa y deja cocinar por 5 minutos. Después, apaga el fuego y deja reposar 10 minutos. Filtra (exprime bien la avena para que saque todo su jugo) y pesa la cantidad necesaria para la receta (113 ml). Rellena con ella un cubitero de hielo para congelarla, durante, al menos, 6 horas antes de preparar el jabón. El resto del agua de avena que te sobre la puedes congelar también, beberla tal cual, usarla en recetas de cocina o incluso utilizarla como mascarilla y limpiador en el rostro.

Paso 2: Disolver la Sosa Cáustica (¡Con Precaución!)

En este paso, debes ponerte los guantes, gafas, mascarilla y delantal. En un recipiente, pesa la sosa y en otro (que sea de cristal, de madera o de plástico duro) pon los cubitos de agua de avena congelada. Con cuidado, vierte la sosa sobre los cubitos de agua de avena poco a poco. Es importante que sea la sosa la que eches en el agua de avena y no al revés, el agua sobre la sosa. Remueve bien. Notarás que los cubitos se van deshaciendo al subir la temperatura. Este es el paso más delicado porque salen algunos vapores. Además, mientras mueves la mezcla debes tener cuidado de no salpicarte para no quemarte. Cuando veas que la sosa está totalmente disuelta, reservamos y pasamos al siguiente paso.

Ilustración del proceso de saponificación en frío

Paso 3: Mezclar los Aceites

En un recipiente de madera, cristal o de plástico duro, echamos los aceites de oliva, el de ricino y solo 45 gramos del aceite de coco (el resto lo usaremos en la traza, más adelante). No te preocupes, no hace falta que el aceite de coco esté líquido, si está sólido se derretirá enseguida. Y cuando la temperatura de la mezcla que preparamos anteriormente con la sosa haya bajado y esté templada (a unos 35/40 ºC), la vertemos en el recipiente en el que tenemos los aceites.

Paso 4: Formación de la Traza y Adición de Ingredientes Finales

Usa una batidora de mano o de inmersión para mezclar todos los ingredientes. Necesitarás unos 10 minutos más o menos para conseguir que tome una textura de natilla. Es entonces, cuando alcanza la traza, cuando añadimos el resto del aceite de coco (45 ml) y la miel y removemos dos minutos más con la batidora, para que se integre en la mezcla completamente. Seguidamente, añadimos el resto de copos de avena que nos quedaban (15 gramos) y esta vez removemos con una espátula o cuchara, para que no se corten los copos al batirlos.

Paso 5: Llenado del Molde y Reposo Inicial

Rellena el molde, después sujétalo con las dos manos y da un par de golpes secos con el molde sobre la mesa para sacar las burbujas de aire que puedan quedar y lo cubres con film transparente. Deja reposar el jabón así entre 24 y 48 horas, en un lugar ventilado y fuera de la luz directa del sol.

Paso 6: Desmoldado y Corte

Una vez transcurrido el tiempo indicado, desmolda con cuidado y corta los jabones. Para que todos sean más o menos del mismo tamaño, puedes usar la medida de tu dedo gordo para el grosor de los jabones. Verás que su textura es aún blandita. Si quieres hacer alguna marca en los jabones (con un sello o con un palillo), el momento de hacerlo es ahora.

Paso 7: Proceso de Curado del Jabón

Cuando tienes los jabones cortados, los dejas «curar» en un lugar apartado de la luz directa del sol y que esté bien aireado. Dales la vuelta cada día. Antes de usarlos, debes dejar que los jabones se curen así durante 4 a 5 semanas, que es el tiempo en el que todavía se está produciendo la saponificación. Utiliza este jabón de avena y miel para el cuerpo, las manos y el rostro.

Jabones de avena y miel cortados y curándose

Preguntas Frecuentes sobre el Jabón Casero

¿La sosa puede ser dañina?

Sí, la sosa una vez que está mezclada con un líquido, como el agua de avena en este caso, es muy dañina si nos cae sobre la piel, ojos, etc. Además, debido a que la mezcla alcanza temperaturas altas, salen vapores que debemos evitar respirar. Por eso se hace hincapié en hacer el jabón en un lugar bien aireado (preferiblemente en exteriores), usar gafas, guantes y mascarilla.

¿Los jabones hechos con sosa pueden perjudicar la piel?

No. La sosa desaparece principalmente en el momento de la elaboración del jabón y también durante el proceso de saponificación que se produce durante las siguientes semanas. Por eso es importante que se deje curar (reposar) el jabón durante un periodo de 4 a 5 semanas antes de usarlo. No solo no perjudica la piel, sino que además el jabón hecho con sosa puede ser de gran ayuda para cuidarla, como por ejemplo este jabón de avena y miel.

¿Qué es el proceso de saponificación?

Es la reacción química que se produce cuando mezclamos la sosa con los aceites. Estos dos ingredientes se transforman dando dos productos: el propio jabón en sí y la glicerina.

¿Cuánto tiempo dura un jabón natural?

Se recomienda usar el jabón en un máximo de un año tras su elaboración.

¿Puedo hacer un jabón con los aceites que yo quiera?

Puedes formular tus propios jabones caseros con los aceites que más te gusten y que mejor vayan con tu tipo de piel y tus necesidades. Sin embargo, para asegurar un buen resultado, es importante utilizar herramientas como una calculadora de saponificación para verificar que las proporciones cumplen con los parámetros para obtener un buen jabón (espuma, limpieza, etc.).

Otros Métodos para Elaborar Jabón de Avena Casero

Opción 1: Jabón de Avena con Jabón Neutro (Profeco)

Como parte de la sección “Tecnología Doméstica” de la Revista del Consumidor (Profeco), se dio a conocer un paso a paso para que las personas puedan realizar su propio jabón de avena con un costo aproximado de MXN 10 por unidad. Apenas es necesaria la utilización de cuatro ingredientes, los cuales son de fácil acceso, resultando en aproximadamente seis piezas por porción.

Ingredientes:

  • Una taza de avena
  • 300 gramos de jabón neutro rallado finamente
  • Una taza de leche
  • Dos tazas de agua

Utensilios:

  • Licuadora
  • Dos cacerolas
  • Un refractario rectangular de vidrio
  • Una cuchara grande
  • Un tazón de vidrio

Preparación:

  1. Vacía la leche en una de las cacerolas para remojar la avena, previamente triturada, durante un tiempo estimado de dos horas.
  2. Vierte tres cucharadas de jabón rallado dentro del tazón de vidrio.
  3. Coloca el resto del agua en la otra cacerola y ponla al fuego. Cuando el contenido del segundo recipiente comience a hervir, mete el tazón con el jabón para conseguir un baño María.
  4. Mueve constantemente hasta que la mezcla adquiera una consistencia pastosa. En ese momento, retira la cacerola del fuego sin sacar el tazón del baño María.
  5. Calienta la leche con la avena a fuego medio. Cuando apenas se soporte la temperatura con la yema del dedo, incorpora la pasta del jabón.
  6. La mezcla quedará lista una vez que la consistencia sea espesa y, al moverla, se pueda observar el fondo de la cacerola.
  7. Vacía la mezcla en el refractario y espárcela bien.
  8. Deja reposar la mezcla durante una noche y desmolda al día siguiente. Corta en partes iguales y envuélvelos en papel de china para almacenarlos.

En vez de avena con leche, también se puede utilizar una infusión muy concentrada de manzanilla. Para facilitar el proceso de desmolde, se pueden usar recipientes de silicón.

Ingredientes para jabón de avena casero simple

Opción 2: Jabón Líquido de Avena con Base Formulada

Con solo dos ingredientes, se puede conseguir un jabón líquido cargado de propiedades para la piel, muy rápido y sencillo de elaborar. A la hora de hacer jabón líquido, una opción fácil y muy asequible es utilizar una base ya formulada, lista para enriquecer. Solo hay que añadirle principios activos y tendremos un jabón acorde a las necesidades de nuestra piel. Para esta receta de jabón de avena casero líquido se puede usar una base de jabón líquido facial sin sulfatos y de origen vegetal, ideal para todo tipo de pieles.

Ingredientes:

  • Jabón base líquido facial
  • Extracto de avena (hidrosoluble)
  • Esencia y colorante (opcionales)

Preparación:

  1. Esteriliza los utensilios con los que vas a trabajar.
  2. Pesa el jabón base líquido y añádele el extracto de avena, la esencia y el colorante.
  3. Rellena el envase elegido con la ayuda de un mini embudo.
Envase de jabón líquido de avena

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