No hay nada mejor ni más gratificante que un dulce horneado por uno mismo. Una de las piezas dulces que solemos preparar habitualmente en las casas son las galletas, ya que se elaboran con ingredientes que todos tenemos en la despensa y no requieren de ninguna maquinaria especial: un bol y una cuchara de madera pueden ser más que suficiente. Para no complicarnos demasiado, a continuación, se ofrecen consejos para elaborar con éxito dos tipos de galletas: las cookies y las de mantequilla.
Preparación de la Masa para Galletas
Antes de meternos manos en harina, es fundamental haber comprado una buena materia prima, y sobre todo una buena mantequilla y unos huevos de calidad. Otro tip previo es que todos los ingredientes estén a la misma temperatura, idealmente a temperatura ambiente. Con esto evitaremos que la masa se corte, aunque si se corta, no pasa nada.

Una clave importante para que la masa no salga dura es, una vez que hayamos incorporado la harina, no amasar en exceso la mezcla. Solo hay que mezclar lo justo hasta que observemos que todos los ingredientes se han integrado. En este caso, es mejor prescindir de la amasadora y mezclar con la simple pero efectiva ayuda de una cuchara o, mejor, una espátula de goma.
Es imprescindible y muy necesario dejar que la masa repose en la nevera. Deberá estar envuelta en papel film y reposar al menos 30 minutos. ¡Y no temáis si vuestra masa se adhiere a los dedos antes de este reposo!
Formado y Espaciado de las Galletas
Sea cual sea el método que elijamos para darles forma, es muy recomendable no utilizar nada de harina extra. Si estiramos la masa con un rodillo, con que esta esté bien fría es suficiente para que no se adhiera a la superficie de trabajo, aunque nunca está de más si la estiramos entre dos hojas de papel vegetal para evitar sustos.
Si, por el contrario, elaboramos unas cookies, a las que tendremos que dar forma de bola con nuestras manos, no conviene pringarnos de harina para que no se nos peguen. Solo será necesario que la masa esté fría y que no las manoseemos demasiado.
A medida que vayáis formando vuestras galletas, id colocándolas en una bandeja forrada con papel vegetal. Así no se pegarán nada. ¡Y procurad colocar, como máximo, ocho galletas por tanda, y con suficiente espacio entre ellas!

Horneado en Horno de Convección: Consejos y Tiempos
En un horno de convección, el aire caliente circula de manera uniforme, lo que permite una cocción más rápida y homogénea. Es crucial ajustar la temperatura y el tiempo de horneado en comparación con un horno convencional.
En general, la mejor temperatura para galletas es de 170ºC, aunque esto no es una verdad universal, ya que puede variar de un tipo de horno a otro y según la función de convección utilizada. Lo que sí vale para todos es que el horno esté precalentado; de este modo, cuando las introduzcamos, ya tendrá la temperatura óptima.
Tipo de Calor Apropiado para Convección
Para la cocción de galletas en un horno de convección, es ideal utilizar la función de calor envolvente con ventilador, o simplemente el ventilador si tu horno lo permite, ya que distribuye el calor de forma pareja. Esto evita puntos calientes y asegura que las galletas se doren uniformemente por todos lados, sin necesidad de usar calor solo por arriba o solo por abajo como en hornos estáticos.
🔴 APRENDE Qué es un horno de CONVECCIÓN y Cómo funcionan?
Tiempos de Horneado y Punto de Cocción
El tiempo de horneado variará dependiendo del tamaño o el grosor de las galletas. Lo que es fundamental para que no se cuezan de más es retirarlas del horno cuando aún estén blanditas. Cuando al presionar su superficie se marque una huella, es el momento perfecto para sacarlas, pues seguirán cocinándose ligeramente con el calor residual y obtendrán la textura ideal.
