Verduras y frutas que no necesitan refrigeración

La ciencia de almacenar frutas y verduras es mucho más que un juego de adivinanzas. De hecho, saber dónde guardar estos alimentos es clave para preservar su frescura, sabor y valor nutricional. En el complejo mundo de la conservación, cada fruta y verdura tiene su propio «hogar ideal».

Aunque nuestras neveras modernas son una maravilla de la tecnología, no todas las frutas y verduras se benefician de un refrigerado. Algunas prosperan al aire libre, sin necesidad de frío que incluso puede llegar a ser perjudicial para ellas. Otras, como Cenicienta después de la medianoche, se deterioran rápidamente si no se las guarda correctamente.

Al regresar a casa después de hacer la compra, a menudo surge la pregunta: ¿dónde guardo esta fruta o verdura, dentro o fuera de la nevera? Una elección incorrecta no suele tener consecuencias para la salud -aunque en algunos casos puede favorecer las intoxicaciones-, pero puede afectar al sabor, la textura y el aspecto de los vegetales.

Sería estupendo poder contar con una regla general para decidir de forma inequívoca qué alimentos hay que guardar en el frigorífico y cuáles es mejor dejar a temperatura ambiente. Pero no existe. Tal y como expone Beatriz Robles, tecnóloga alimentaria y dietista-nutricionista, los vegetales tienen distintas sensibilidades al frío. “Por una parte, el frío ayuda a la conservación, pero hay algunas frutas y verduras que a temperaturas demasiado bajas empiezan a tener cambios metabólicos y en su estructura que hacen que aparezca lo que conocemos como daños por frío”.

Importancia del correcto almacenamiento de alimentos

Por costumbre, al regresar a casa después de hacer la despensa solemos guardar los productos en el refrigerador. Pero ¿sabías que no todos los alimentos frescos tienen que conservarse así? El refrigerador es uno de los electrodomésticos más prácticos en la cocina, ya que facilita la conservación de los alimentos. Sin embargo, no siempre es la solución a todo.

De acuerdo con el blog de la marca Whirlpool, consultar la etiqueta de los productos o investigar la manera adecuada de almacenarlos ayuda a mantener el orden y la limpieza en este aparato, además de facilitar la preparación de las comidas. Por su parte, el portal especializado en nutrición EatingWell señala que aprender a conservar las frutas y verduras reduce el desperdicio, pues muchas veces terminan pudriéndose o en la basura. Otra ventaja de mantener el refrigerador ordenado y limpio, según lo indica un artículo de Harvard Health Publishing, es prevenir enfermedades transmitidas por microbios o toxinas que contaminan los alimentos y bebidas, tales como la Salmonella, norovirus, Listeria o Escherichia coli. Por lo anterior, identificar el lugar correcto para almacenar los productos perecederos (en los que se incluyen las frutas y verduras), es un paso clave para garantizar la seguridad alimentaria en los hogares.

Un refrigerador bien organizado puede marcar la diferencia en tu cocina

Frutas que no deben guardarse en el refrigerador

El sitio especializado Martha Stewart explica que algunas frutas y verduras continúan su proceso de maduración incluso después de ser cosechadas. Por ello, es recomendable mantenerlas a temperatura ambiente hasta que alcancen su punto óptimo. Y según diversos especialistas, la mayoría de las frutas y verduras presentan una maduración climatérica. Esto significa que, al separarse de la planta, siguen madurando gracias a la producción de gas etileno. Dicho compuesto acelera cambios como el aumento de dulzor, el aroma, el color y la textura. En ese sentido, las frutas que no se deben guardar en el refrigerador son:

  • Aguacate: maduran de manera uniforme a temperatura ambiente. Un truco es envolverlos en papel periódico o colocarlos junto a una manzana para acelerar el proceso.
  • Carambola: se conserva bien a temperatura ambiente durante varios días, siempre y cuando no esté demasiado madura.
  • Ciruelas: maduran mejor en la encimera. En cambio, el refrigerador puede detener el proceso y dejarlas demasiado duras.
  • Duraznos: al madurar en la encimera se vuelven más jugosos y dulces. En cambio, en el refrigerador pueden volverse harinosos.
  • Fresas, frambuesas, moras y arándanos: la humedad puede dañarlas. Se recomienda guardarlas en un recipiente ventilado y no lavarlas hasta el momento de consumo.
  • Guanábana: se recomienda dejarla fuera del refrigerador hasta que haya madurado; después, puede refrigerarse para alargar su frescura.
  • Guayaba: el frío detiene su aroma característico y puede alterar su textura. Lo ideal es consumirlas frescas.
  • Kiwis: si están verdes, maduran mejor a temperatura ambiente. Para acelerar el proceso, también se pueden guardar junto a una manzana o plátano.
  • Mango: desarrolla más sabor y jugosidad fuera del refrigerador. Y cuando ha madurado, se puede pasar al frío para prolongar unos días su vida útil.
  • Manzana: se mantienen frescas hasta 1 o 2 semanas en la encimera. Además, liberan etileno, por lo que pueden ayudar a madurar a otras frutas si se colocan juntas.
  • Melón entero: debe estar fuera del refrigerador porque al madurar desarrolla mejor su aroma. Una vez cortado, sí debe ponerse al frío para evitar bacterias.
  • Papaya: madura más rápido a temperatura ambiente. Una vez lista, debe refrigerarse para evitar que se pase de término.
  • Peras: continúan madurando después de ser cosechadas; se pueden dejar fuera del refrigerador y refrigerarlas solo cuando estén en su punto.
  • Piñas: desarrollan mejor su dulzor natural fuera del refrigerador. Una vez peladas o cortadas, sí deben guardarse en el frío.
  • Plátanos: el frío interfiere con el proceso de maduración y puede volverlos harinosos. Lo ideal es conservarlos en la despensa o colgados en un gancho. Si se quiere retrasar la oxidación, se pueden separar del racimo y envolver el tallo con papel aluminio.
  • Tomates: sí, son frutas y odian el frío. En el frigorífico no maduran adecuadamente -especialmente si están un poco verdes- y adquieren una textura y sabor poco adecuados.
  • Uvas: su azúcar se convierte rápidamente en etanol, lo que puede llevar a su deterioro.
Los melones y mangos desarrollan mejor su aroma y dulzor si se mantienen fuera del refrigerador

Verduras que no deben refrigerarse

Ahora te presentamos la lista de verduras que son un NO en el refrigerador:

  • Ajo: en el refrigerador, los bulbos se tornan gomosos. Es mejor almacenarlos en un lugar fresco, seco y alejado de fuentes de calor.
  • Cebollas: la humedad del refrigerador favorece que se ablanden y enmohezcan. Se recomienda guardarlas en un sitio ventilado.
  • Papas: el frío convierte su almidón en azúcar, lo que les da una textura arenosa y un sabor dulzón.
  • Pepino: el frío puede volverlos acuosos y generar huecos en la piel. Lo ideal es conservarlos a temperatura ambiente.
  • Pimiento morrón: al guardarlos en el refrigerador, su piel puede perder firmeza y dejar de estar crujiente.
Las papas en el refrigerador pueden volverse arenosas y dulces

Alimentos que no necesitan refrigeración y tienen una larga vida útil

Hay muchos alimentos que no necesitan refrigeración y tienen una larga vida útil. Estos alimentos no perecederos son ideales para abastecer tu despensa. Asegúrate de almacenar estos alimentos en un lugar fresco y seco, y comprobar las fechas de vencimiento antes de comer.

  • Aceite de cocina: ya sea aceite de oliva, maíz, canola o aguacate, se puede conservar fuera del refrigerador.
  • Arroz y frijoles secos: el arroz y los frijoles enlatados o secos pueden durar 5 años o más cuando se almacenan en un lugar fresco y seco.
  • Avena: la avena enlatada o envasada al vacío tiene una vida útil de hasta 5 años.
  • Café: ya sea industrial o fresco de la molienda. Se recomienda consumirse antes de los cinco meses.
  • Cátsup y Mostaza: no necesitan refrigerarse, pero se recomienda que una vez abiertas, se mantengan en refrigeración.
  • Crema de cacahuate: será mejor si pones la crema de maní o avellana fuera del congelador, ya que estos productos tienen conservadores que les ayuda a mantenerse en buen estado.
  • Frutas deshidratadas: las pasas, los dátiles, los higos y otros frutos secos tienen una vida útil de 6 meses a un año cuando se almacenan adecuadamente.
  • Huevos: los huevos sin refrigerar se mantienen frescos por hasta 3 semanas. No obstante, se deben dejar en un lugar fresco y a la sombra; si están expuestos a cambios de temperatura constantes o la temperatura ambiente rebasa los 30º C es posible que se echen a perder, en cuyo caso es mejor introducirlos al refrigerador.
  • Miel y jarabe de maple: la miel y el jarabe de maple son antibacterianos naturales y pueden durar años sin refrigeración. Este producto, de grandes beneficios, se conserva gracias a sus propiedades antimicrobianas, prueba de esto es el descubrimiento de una miel perfectamente conservada de más de 3000 años en la tumba egipcia de Tutankamon.
  • Nueces y semillas: las nueces, almendras, pistachos y semillas como el girasol y las semillas de calabaza molidas o enteras pueden durar 6 meses a 2 años si se mantienen en un lugar fresco.
  • Pan: el pan dura 3-5 días sin refrigeración. Para que dure más, guárdalo en una bolsa de papel en lugar de una bolsa plástica.
  • Pasta: la pasta seca como los fideos, macarrones y espaguetis pueden durar 2 a 5 años si se almacenan correctamente.
  • Productos enlatados: alimentos como atún, sardinas, verduras, frutas y salsas enlatadas pueden durar entre 2 y 5 años.

Cultivos para el almacenamiento a largo plazo sin refrigeración

No siempre se ha tenido la posibilidad de guardar los alimentos en un frigorífico. Aunque es imposible vivir sin frigorífico actualmente, no cabe duda de que el cultivo de plantas que pueden almacenarse sin nevera tiene innumerables ventajas. Muchas de estas verduras son increíblemente fáciles de cultivar.

Verduras de raíz y bulbos

  • Ajo: hay varios tipos de ajo que puedes cultivar, con multitud de usos. El mejor tipo de ajo para almacenar dependerá del lugar donde vivas. Lo bueno del ajo es que lo plantarás en otoño. Así, en lugar de tener que almacenar el ajo durante el invierno, lo harás durante el verano. Esto puede ayudarte a ahorrar aún más espacio en tu despensa o bodega. Los bulbos suelen durar unos 7 meses almacenados.
  • Cebollas: son conocidas por su capacidad de almacenamiento. Si decides almacenar cebollas, déjalas curar durante varias semanas (las partes superiores deben estar totalmente secas). Una vez curadas, corta todas las partes superiores de las cebollas menos un par de centímetros y guarda los bulbos en bolsas de malla.
  • Chirivía: prima a menudo olvidada de la zanahoria, es otra hortaliza que puede almacenarse fácilmente. Siembra tus semillas directamente en el jardín o huerto a principios de la primavera y recógelas cuando hayan pasado las primeras heladas.
  • Coles: mucha gente no lo sabe, pero incluso las coles pueden almacenarse a largo plazo. Tendrás que elegir coles adecuadas al almacenamiento; asegúrate de investigar un poco para encontrar una buena opción para ti. Elije cabezas que estén firmes y sólidas antes de almacenarlas. Después de la primera helada, saca toda la planta del suelo y corta las hojas sobrantes alrededor de la cabeza. Ten en cuenta que a veces es mejor almacenar las coles en un lugar separado de tus otras plantas.
  • Colinabos: tardan mucho en madurar, pero se conservan de 3 a 4 meses en una bodega. Además, tienen muchos nutrientes. La mejor manera de almacenar los colinabos es en un cubo lleno de arena húmeda.
  • Papas: cualquier buen jardinero sabe que las patatas duran mucho tiempo. Si vas a almacenar patatas durante el invierno, selecciona primero una variedad destinada específicamente a este fin. Para mantener frescas las patatas cultivadas en casa, deberás guardarlas en un lugar fresco, seco, oscuro y bien ventilado. No te molestes en guardar las patatas que estén cortadas, manchadas o dañadas de algún modo.
  • Rábano de invierno: aunque la mayoría de los rábanos pueden almacenarse durante varias semanas, el rábano de invierno puede conservarse incluso más tiempo.
  • Remolacha: es otro cultivo de raíz que puedes cultivar para almacenar.
  • Zanahorias: no todas las zanahorias duran mucho tiempo almacenadas, pero ciertas variedades, como Chantenay, Danvers e Imperator, son buenas para su almacenamiento. Siembra las semillas más tarde en la temporada, para que las zanahorias maduren alrededor de la época de las primeras heladas. Puedes dejar las zanahorias en la tierra durante una helada ligera, pero asegúrate de sacarlas antes de que se congelen.

Otras verduras y frutas

  • Alcachofas de Jerusalén: no son verduras comunes que la gente cultiva, pero estos pequeños y sabrosos tubérculos son buenas verduras a tener en cuenta si no quieres tener que depender de tu frigorífico.
  • Boniatos: son una buena opción para el almacenamiento a largo plazo. Sin embargo, hay que cosechar los boniatos con el mayor cuidado posible, ya que cualquier rasguño puede convertirse en podredumbre en poco tiempo. Secar los boniatos antes de almacenarlos puede alargar su vida, al igual que guardarlos en un lugar fresco y oscuro.
  • Brócoli y coliflor: siempre que no hayan estado expuestos a heladas, tanto el brócoli como la coliflor pueden durar un par de semanas si los almacena en una bodega. Busca cabezas grandes y sin manchas.
  • Calabaza de invierno: está infravalorada. El grado de conservación de las calabazas de invierno dependerá del tipo que decidas cultivar. Aunque tanto la calabaza espagueti como la de bellota duran varios meses, no hay nada que supere a la calabaza butternut o Hubbard. En general, cuanto más gruesa sea la piel, más tiempo se conservará la calabaza.
  • Coles de Bruselas: también pueden almacenarse en una bodega. Para obtener el mejor sabor, espera a que se produzcan varias heladas en las plantas.
  • Judías: puedes cultivar tus propias judías para almacenarlas. Algunas variedades de judías tardan hasta 100 o más días en madurar, y para ello tendrás que dejar que tus judías se sequen en la planta.
  • Lechuga, espinacas o acelgas: el lugar más adecuado es el frigorífico. “De esta manera duran más y, para evitar que se estropeen más rápidamente, las tenemos que lavar y escurrir bien para que estén bien secas", aconseja la experta.
  • Manzanas: son algunas de las mejores frutas para almacenar. Puedes pensar en cultivar variedades como Pink Lady, Honeycrisp, Fuji o Rome Beauty para conseguir una mayor duración. Al igual que con el almacenamiento de las patatas, asegúrate de conservar sólo las más frescas, más maduras y con menos manchas.
  • Puerros: como están tan relacionados con las cebollas y los ajos, también se conservan bastante bien. Los puerros pueden durar hasta 2 semanas en el frigorífico, pero también se pueden guardar en una bodega hasta 4 meses.
  • Tomates: aunque los tomates no van a durar tanto como otras verduras almacenadas, como las zanahorias o las patatas, puedes conservarlos mucho más tiempo de lo que probablemente crees, si los almacenas correctamente. Tienes que elegir los que estén verdes o poco maduros. Guárdalos en un sitio oscuro y, una vez maduros, tendrás suministro para 2 o más semanas.

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