El Arte del Maridaje: Quesos y Vinos para Celebraciones Memorables

La calidad de los quesos disponibles hoy en día permite crear el clásico maridaje de vino y quesos en celebraciones caseras, añadiendo un toque de estilo y sofisticación. Para organizar un evento exitoso, se pueden disponer alrededor de la mesa cuatro o seis tablas, cada una presentando un tipo diferente de queso y vino, acompañados de pequeños trozos de pan.

Selecciones Clásicas para Maridajes de Vino y Quesos

La selección para tu maridaje de vino y quesos puede incluir una variedad de combinaciones deliciosas:

  • Queso de cabra con un sauvignon blanc.
  • Queso tipo brie con un vino tinto joven y afrutado de Beaujolais.
  • Cheddar con un chardonnay y merlot criados en barrica.
  • Queso de oveja duro con un tempranillo.
  • Queso azul con oporto.

Una vez que se ha experimentado el maridaje de vino blanco con queso, la percepción de estas combinaciones cambia significativamente. Algunas personas pueden mostrarse escépticas ante la idea de ofrecer queso después de un vino tinto con cuerpo servido con el plato principal.

Infografía con ejemplos de maridaje de quesos y vinos

Principios para un Maridaje Exitoso

El queso de cabra combina bien independientemente de su añejamiento. Se recomienda optar por quesos duros en lugar de suaves o semi-suaves. Asimismo, es sencillo maridar vino tinto con platos preparados con queso gratinado, especialmente aquellos que incluyen ingredientes como carne de res y hongos.

Este tipo de caldos armonizan a la perfección con una gran variedad de quesos, no solo con los azules, que conforman un maridaje excepcional, sino también con quesos duros y de corteza. El exquisito sabor de muchos vinos dulces tiende a cubrir el paladar con una suavidad similar a la del jarabe, atenuando cualquier sabor amargo del queso.

Maridajes Específicos por Tipo de Vino

Vinos Rosados

Los vinos rosados secos y ligeros maridan con quesos del mismo tipo, en particular con el queso de cabra. Un vino rosado añejo y con cuerpo, como los elaborados con cabernet sauvignon o syrah, se comporta de manera similar a un tinto, pero ofrece mayor flexibilidad debido a sus notas frutales y la ausencia de taninos intensos.

Champaña

La champaña marida excelentemente con quesos salados, aquellos que se desmigajan ligeramente, queso de cabra joven con delicado sabor, quesos doble o triple crema, o requesón. Es particularmente sensacional con parmesano maduro.

Jerez

Los jereces, como un Fino o Manzanilla, y los de uva madeira, son ideales para maridar con queso de oveja duro español, como el manchego. Quedan especialmente bien acompañados de almendras y aceitunas verdes.

Oporto

El estilo tawny (añejado en barricas de roble) de 10 y 20 años, con pronunciadas notas a nuez, combina a la perfección con quesos azules suaves, quesos tipo gouda y quesos con corteza y sabor suave.

Imagen de una tabla de quesos variados con diferentes tipos de vino

Experiencias Sensoriales y Regalos Sofisticados

Se invita a complementar estas combinaciones con acompañamientos como jaleas, dulce de membrillo, chutney de cebolla, frutos secos, crackers con semillas y tostadas con diversas texturas y sabores. Para quesos relativamente suaves con un intenso aroma a avellanas y mantequilla, como el delicado queso Gruyère de origen suizo, los vinos tintos ligeros como el Amelia Pinot Noir son una elección destacada.

El queso Gouda, a pesar de su textura densa, presenta un sabor bastante suave con toques a frutos secos y una ligera nota ácida. Como queso semi-maduro, funciona perfectamente con vinos tintos con presencia de madera, como el Terrunyo Malbec.

Existe una regla que sugiere que cuanto más dulce sea el vino, más oloroso debe ser el queso. Por ello, se propone servir un Roquefort, de sabor fuerte, salado y textura suave y quebradiza, con Concha y Toro Late Harvest.

Generalmente, el queso de cabra se caracteriza por su distintiva acidez y textura untable y densa. Sin embargo, en el norte de Chile existen quesos cordilleranos que, al madurar, desarrollan una textura firme y un sabor más suave.

Para quesos extremadamente cremosos como el Brie, con su sabor a mantequilla y aromas a hongos, es necesario un vino capaz de contrarrestar su grasitud. La ricotta, ideal para untar y mezclar con hierbas, destaca por ser uno de los quesos más suaves, dulces y cremosos.

De origen griego, el queso feta, elaborado a base de leche de oveja y curado en salmuera, resalta por su frescor, acidez y alto nivel de sal. Para un maridaje correcto, se recomienda acompañarlo con vinos blancos jóvenes y, preferiblemente, con cierto grado de dulzor, como un Gewürztraminer o Riesling.

Este queso, elaborado con leche de oveja y madurado por un mínimo de 30 días, debe complementarse con un vino blanco con cuerpo o un tinto con taninos sedosos y textura suave. El queso, en general, es capaz de realzar cualquier plato gracias a su versatilidad. Para quesos de sabor salado, con notas a pasto y avellanas, se necesita un vino blanco crujiente pero con cuerpo, como un Chardonnay.

Qué vino y qué queso elegirías para darte un capricho a solas | Elle Gourmet España

Servicios y Combinaciones para Eventos

Los servicios de Cheese & Wine están diseñados para diferentes estilos de eventos y experiencias. La elección del vino depende del tipo de queso que se desee servir; existen cepas ideales para quesos suaves como el Brie o el Gouda, y otras que combinan mejor con quesos de textura y sabores más fuertes.

Si se opta por servir quesos de sabor suave y untuoso como el Brie, Gouda o Camembert, se recomienda combinarlos con un vino Tempranillo, una variedad con aromas y sabores frutados. En cambio, si se eligen quesos de sabores fuertes como el Parmesano o la Gorgonzola, se recomienda maridar con un vino Cabernet Sauvignon o un Merlot.

Al momento de combinar vino y queso, es importante que ninguno se imponga al otro. La elección de un vino, entre tanta variedad de colores, sabores y edades, dependerá mucho del gusto personal y de los alimentos que servirán de acompañamiento.

Características del Vino a Considerar

  • Color: Determinado por el tipo de uva, grosor de la piel y proceso de elaboración. Los vinos tintos jóvenes, con color violáceo, combinan perfectamente con pastas, pescados, embutidos y quesos cremosos de sabores suaves.
  • Aroma: La fragancia de un vino depende de factores como la zona de cultivo, variedad de la cepa, tipo de suelo y clima. Un vino de calidad posee aromas primarios evidentes, provenientes de la uva.
  • Equilibrio: El olor, sabor y color de un vino deben estar perfectamente integrados.
  • Alcohol y taninos: Deben favorecer la salivación en boca.
  • Persistencia: El sabor del vino debe permanecer en la boca durante cierto tiempo, lo que define a los vinos largos.

Tipos de Quesos y sus Características

  • Queso Gruyere: De estructura dura y delicioso aroma.
  • Queso Azul: Blando, de olor fuerte con toques salados y ácidos.
  • Queso Camembert: Blanco, suave y cremoso.
  • Queso de Cabra: Semi-blando, de color blanco y suave.
  • Queso Gouda: Hecho a partir de leche de vaca, tonos amarillentos y sabor levemente dulce.
  • Queso Mantecoso: De consistencia untuosa, sabor suave que impregna la boca.
  • Queso Brie: Recubierto por una capa blanca, interior blanco, suave y cremoso.

El Arte y la Ciencia del Maridaje

El maridaje de vino es una experiencia sensorial que potencia sabores, aromas y texturas, haciendo de cada comida algo memorable. Uno de los placeres más sofisticados de la vida es lograr un maridaje del vino que despierte todos los sentidos. Cuando el vino y la comida se complementan, se produce una armonía que transforma una comida cualquiera en una experiencia memorable.

El maridaje es el arte de combinar vinos y alimentos de forma que se complementen y enriquezcan mutuamente. Cuando el maridaje del vino es exitoso, ni el vino ni el plato dominan, sino que se realzan mutuamente.

Métodos de Maridaje

  • Maridaje por armonía (similitud): Combina vinos y platos con características similares.
  • Maridaje por contraste: Juega con sabores opuestos que se equilibran.

Estos tipos de maridajes se llevan a cabo para fomentar, explorar y promocionar la gastronomía local de cada territorio, además de realzar los sabores.

Para lograr maridajes perfectos, se busca el equilibrio o contraste entre los componentes del vino (acidez, taninos, dulzor, cuerpo) y los sabores de la comida, considerando factores como la intensidad, la acidez, la grasa y los aromas. La interacción entre las texturas del vino y la comida es importante.

Esquema explicando maridaje por armonía y contraste

Cantidad Servida y Consejos Prácticos

En un maridaje, la cantidad de vino servida suele ser menor que en una degustación estándar para permitir que los comensales disfruten de varios vinos con la comida, sin excederse. Generalmente, se sirven entre 50 y 75 ml por copa para maridar, lo que equivale aproximadamente a un tercio o la mitad de una copa estándar. Durante un maridaje formal, se suelen servir entre 60 ml y 90 ml por vino en cada paso del menú.

Tip: Usa copas diferentes según el tipo de vino.

  1. Vino blanco: fresco, ácido, frutal o mineral.
  2. Vino tinto: mayor cuerpo, taninos y notas intensas.
  3. Vino rosado: versátil, fresco y frutal.
  4. Espumosos: burbujeantes, secos o semisecos.

Un plato fuerte necesita un vino con cuerpo. Por ejemplo, un vino robusto como un Cabernet Sauvignon necesita platos igual de potentes, como costillas o filete.

Y, sobre todo, escucha tus sentidos. Muchos viñedos en San Miguel de Allende ofrecen catas con maridaje local. El maridaje del vino no tiene por qué ser complicado o perfecto, ya que no depende solo de reglas, sino de probar, combinar y disfrutar. Ya sea en casa o en una vinícola, las combinaciones entre vino y comida pueden elevar cualquier experiencia. Atrévete a experimentar y déjate guiar por tus sentidos.

Las reglas sirven como guía, pero lo más importante es tu gusto personal. Los postres se disfrutan más con vinos dulces o espumosos. El maridaje no es exclusivo de cenas elegantes.

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