Peligros y Mitos sobre Calentar la Casa con un Horno

Cuando se trata de calentar la casa y mantenerla a una temperatura agradable, los trucos y métodos populares suelen ser de gran utilidad, pero esto no quiere decir que siempre sean válidos. Aunque existen numerosas formas de calentar una vivienda recurriendo a trucos que proliferan en la red, no todos son realmente eficaces o seguros. A veces optamos por trucos caseros que, además de ofrecer resultados mediocres, pueden generar riesgos para la salud o incluso aumentar innecesariamente el gasto energético.

Esquema de los peligros de la mala combustión

¿Por qué el horno no es una opción para calentar la casa?

Lo que puede parecer una buena idea, como usar el horno para calentar la casa, es, sin embargo, un método ineficaz, peligroso y desaconsejable.

Riesgos y deficiencias

  • Por un lado, el calor generado se queda en la cocina y no se distribuye de manera uniforme.
  • Pero eso no es lo peor, ya que si el horno es de gas, el peligro aumenta debido al riesgo de intoxicación por monóxido de carbono.
  • Otro de los errores más graves es usar artefactos no permitidos en los dormitorios.
  • Raquel Aranguez, gasista matriculada, advierte: “El horno no es para calentar el ambiente, es para cocinar. Prender las hornallas y la cocina para calentar es un riesgo terrible”.
  • La llama siempre debe ser completamente azul, sin bordes amarillos o rojos. “Si ves una llama de otro color, está haciendo mala combustión" y hay que llamar a un gasista matriculado, insistió.

El monóxido de carbono: el asesino invisible

Durante el invierno, Aranguez precisa que hay que estar "muy atentos porque el monóxido de carbono es el asesino invisible”. Este gas, altamente tóxico, “se propaga rápidamente” y no es de fácil percepción. Por este motivo, la experta enfatizó la importancia de la prevención y la revisión técnica de los sistemas de calefacción.

Precauciones fundamentales

  1. Ventilá. Al menos una pequeña abertura que dé paso al aire externo limpio y saque el gas tóxico afuera. También insistió en mantener “una hendija de 1 o 2 centímetros de una ventana abierta” para permitir la circulación de aire.
  2. Controlá cómo funcionan los artefactos y fijate siempre si la llama es azul, si los conductos no están dañados y si las chimeneas están libres.
  3. Un gasista matriculado es la única persona que puede revisarlos en profundidad y verificar los calefactores para asegurarse de que los ambientes tengan ventilación reglamentaria. “Hay personas que instalan calefactores, pero no hacen las rejillas de ventilación y eso es terrible”, advirtió.
  4. En caso de que tengas hornallas prendidas, aseguráte de apagarlas siempre antes de irte del sitio.
  5. “Si van a calefaccionar una habitación, tiene que ser con una estufa de tiro balanceado y controlada por un matriculado”, indicó.

Monóxido de Carbono - Un Asesino Silencioso

Otros métodos desaconsejados o ineficaces

  • Otro de los trucos que puedes encontrar en Internet es el de usar velas y difusores para calentar la casa y generar calor. Y sí, es cierto que producen una sensación agradable, pero es demasiado limitada. Estos improvisados calentadores no tienen capacidad para elevar la temperatura de una habitación completa.
  • Otro método que suele mencionarse como práctico a la hora de calentar la casa es usar botellas de agua caliente y distribuirlas por la habitación o, en su defecto, bolsas de agua caliente. Una bolsa de agua caliente es ideal para calentar una cama o tenerla en el sofá y calentar una zona concreta del cuerpo. Pero pretender calentar con este sistema una habitación entera es algo completamente inútil.
  • Las chimeneas tradicionales, aunque son realmente acogedoras y generan una sensación de calidez, no terminan de ser todo lo efectivas que mucha gente piensa. Una chimenea, aunque genere una agradable sensación de calidez, es muy poco eficiente si no tiene un sistema de recuperación de calor. Gran parte de la energía térmica se escapa por el conducto de humo, lo que provoca que la estancia pierda temperatura.
  • Otro mito muy extendido es el de colocar ventiladores cerca de un radiador. Mucha gente piensa que, de esta forma, se distribuye mejor el calor, pero lo que no saben es que están en un error.
  • Algunas personas optan por colgar mantas o alfombras en las paredes pensando que así retienen mejor el calor, y es cierto que pueden servir como sistema para mitigar la entrada de frío y la pérdida de calor... Aunque estos elementos ofrecen cierta capacidad aislante, su impacto es mínimo si no se acompaña de un aislamiento adecuado.
  • Las estufas portátiles eléctricas, de butano o de queroseno pueden parecer una solución rápida y económica, pero suelen ser ineficientes cuando se utilizan durante largos periodos y en grandes espacios. Calentar una vivienda de manera eficiente y segura requiere algo más que trucos caseros o soluciones improvisadas. Y sucede porque no están diseñadas para calentar hogares y además cualquier posible descuido al quedar abierto el paso de gas al ausentarse o dormir, o incluso por estar mal instalados y combustionar, puede generar un riesgo de inhalación de monóxido de carbono muy perjudicial.
  • Sobre el uso de estufas eléctricas, Aranguez fue contundente: “Nunca se deben enchufar con una zapatilla. Si se usan para calentar el ambiente, deben conectarse directamente a la pared y apagarse antes de dormir”.
  • El peligro de dejar el auto en marcha como método de calefacción. La profesional alertó también sobre los riesgos en cocheras y garajes, donde muchas veces se prenden motores o se instalan termotanques: “Es terriblemente peligroso. Los termotanques deben estar fuera del domicilio y en gabinetes con rejillas de ventilación. No se debe calentar el auto dentro del garaje”.
  • En situaciones de mayor vulnerabilidad, algunas familias se calefaccionan con braseros o salamandras. Aranguez explicó que estos métodos también deben seguir ciertas precauciones: “Si usan braseros, deben sacarlos afuera antes de dormir. No se puede dormir con el brasero dentro de la casa”.

Estrategias eficaces para mantener el calor en casa

Para sobrellevar el invierno, es importante tomar precauciones y emplear métodos de calefacción seguros y eficientes.

Aprovechamiento de la luz solar

Otra posibilidad, ahora que empiezan a alargarse los días, es aprovechar la luz solar para calentar las habitaciones. Pero no basta simplemente con dejar entrar los rayos del sol. Para aprovechar la luz solar como sistema de calefacción en casa es fundamental tener en cuenta la orientación del piso y que las ventanas estén bien orientadas. También es importante que tanto las ventanas como el resto de la estancia cuenten con un buen aislamiento térmico.

Optimización de la vivienda

“Puertas y ventanas son lo primero que hemos de revisar, puesto que cierran la cajita que es nuestra casa”, precisa Cristina Cruz Delgado, profesora del grado en Diseño de Interiores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Son, por lo tanto, las sospechosas habituales cuando se producen corrientes. Los puntos de infiltraciones de aire se pueden detectar pasando por delante de ellos una vela encendida. Invertir en ventanas con doble cristal, o doble ventana, y, en el caso de carpinterías de aluminio, con rotura de puente térmico, son algunas recomendaciones que aporta el IDAE. Asimismo, hay que comprobar que los cajetines de las persianas no tengan rendijas y estén convenientemente aislados.

“Vestir nuestro hogar con telas y textiles es una buena estrategia para calentar una habitación sin usar electricidad o energía”, observa Cruz Delgado. Además, las cortinas gruesas y las alfombras añaden capas de aislamiento y confort térmico. Tanto los tejidos como los colores han de ser cálidos. Tonos tierras, marrones, chocolates. Según sugiere la profesora de la UNIR, también es efectiva -aunque no se le suele dar demasiada importancia- aplicar estas capas en las paredes, que se pueden ‘vestir’ con cuadros o estanterías con libros.

Infografía sobre consejos para ahorrar energía en casa

Ventilación adecuada

A juicio de Cruz Delgado, es un error no ventilar una vivienda en invierno pensando que así conservará la temperatura. “La ventilación reduce la humedad y minimiza los problemas de condensación”, apunta. Lo mejor es abrir ventanas opuestas, para generar corrientes de aire. Los momentos más adecuados son por la mañana temprano, cuando la calefacción aún no está en marcha, o en las horas centrales del día, cuando el sol está más alto y calienta más. A juicio de esta experta, basta con 15 minutos para eliminar malos olores y renovar el aire.

Temperatura óptima y ahorro energético

Según IDAE, la temperatura de 19 ºC, con la ropa adecuada, es suficiente para mantener el confort de una vivienda durante el invierno. “Una variación de 1 ºC genera un ahorro aproximado de un 7 % en climatización”, recuerda. Esta experta recuerda que el calor que emana de la cocina se puede aprovechar. “Como arquitecta de interiores, siempre que puedo incluyo chimenea en mis proyectos; cuando no hay caño de salida, propongo una chimenea de bioetanol, muy decorativa”, señala Cristina Cruz Delgado. Muchos de sus clientes le piden que además incorpore horno, para aprovecharla aún más. Cree que la apuesta revisita de algún modo esa idea de la chimenea como hogar alrededor del cual gira la vida de una casa.

El gasto energético constituye la segunda partida presupuestaria más importante después de los alimentos para todos los grupos de ingresos de América Latina y el Caribe, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Los edificios suponen el 30% del consumo de energía en España”, calculan los expertos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Estos aconsejan usar energías más limpias, mejorar la eficiencia de los equipos de climatización y, cuando llega el invierno, complementar estas medidas con la adopción de una serie de hábitos que ayudan a mantener una casa caldeada sin necesidad de usar la calefacción.

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