Efectos Negativos del Alcohol

El alcohol, presente en bebidas como la cerveza, el vino y el licor, es una potente droga psicoactiva depresora que contiene etanol. Su consumo, especialmente en cantidades excesivas, puede acarrear una serie de problemas de salud significativos y otros riesgos asociados. Comprender los patrones de consumo y sus implicaciones es crucial para la salud individual y colectiva.

¿Qué es el alcohol y el consumo de riesgo?

La cerveza, el vino y el licor contienen alcohol (etanol). Beber cualquiera de ellos significa consumir alcohol. Los patrones de consumo pueden variar según la situación y las personas con las que se esté. Una bebida estándar se define como:

  • 12 onzas (360 mililitros) de cerveza común.
  • 5 onzas (150 mililitros) de vino.
  • 1 1/2 onzas (45 mililitros) de licor.

El consumo se considera excesivo y lo pone en riesgo de problemas relacionados con el alcohol si, por ejemplo:

  • Es un hombre en edad legal para beber que toma 15 tragos o más a la semana, o que a menudo toma 5 tragos o más en una sola ocasión.
  • Es una mujer en edad legal para beber que toma 8 tragos o más a la semana, o que a menudo toma 4 tragos o más en una sola ocasión.

El consumo excesivo de alcohol, que incluye las borracheras, es una actividad de alto riesgo. Para las mujeres, más de tres bebidas en un día cualquiera o más de siete bebidas por semana se considera consumo excesivo. Para los hombres, consumo excesivo significa más de cuatro bebidas en un día cualquiera o más de catorce por semana. Las borracheras, comportamientos que aumentan los niveles de alcohol en sangre a 0,08%, suelen referirse a cuatro o más bebidas en un período de dos horas para las mujeres y cinco o más bebidas para los hombres.

Esquema de las partes del cuerpo afectadas por el consumo de alcohol

Impacto en la Salud a Corto y Largo Plazo

El alcohol tiene efectos numerosos y diversos en el organismo, con un efecto bifásico: inicialmente puede producir sensaciones de relajación y alegría, pero un consumo posterior puede llevar a visión borrosa y problemas de coordinación. Las membranas celulares son altamente permeables al alcohol, lo que permite que se distribuya rápidamente en casi todos los tejidos del cuerpo.

Sistema Nervioso y Cerebral

El alcohol puede afectar la capacidad de razonamiento y juicio cada vez que se bebe. El consumo excesivo y prolongado daña las neuronas, lo que puede provocar un daño permanente a la memoria, la capacidad de razonamiento y la forma de comportarse. El alcohol interfiere con las vías de comunicación del cerebro y puede cambiar el estado de ánimo y el comportamiento, dificultando el pensamiento claro y la coordinación motora.

El daño a los nervios a raíz del abuso del alcohol puede causar:

  • Entumecimiento o sensación dolorosa de "hormigueo" en brazos o piernas.
  • Problemas con las erecciones en los hombres.
  • Goteos de orina o dificultad para orinar.

La disminución de vitamina B1 producida por el alcohol puede llevar a la enfermedad de Wernicke-Korsakoff, que provoca alteraciones de los sentimientos, pensamientos y memoria. El consumo de alcohol a largo plazo aumenta el riesgo de sufrir varios tipos de demencia, incluyendo el Alzheimer. La intoxicación por alcohol presenta diferentes fases según la concentración en sangre:

  • Fase de euforia y excitación (0,5 g/L): Afecta el sistema nervioso, llevando a la pérdida de coordinación y desequilibrio.
  • Fase hipnótica o de confusión (2 g/L): Caracterizada por irritabilidad, agitación, somnolencia, cefalea, disartria y ataxia.
  • Fase anestésica o de estupor y coma (3 g/L): Lenguaje incoherente, disminución marcada del nivel de conciencia y del tono muscular, incontinencia de esfínteres.
  • Fase bulbar o de muerte (5 g/L): Shock cardiovascular, inhibición del centro respiratorio, con riesgo de muerte por paro cardiorrespiratorio o asfixia por vómito.

Sistema Digestivo

El consumo excesivo y prolongado de alcohol aumenta las probabilidades de:

  • Sangrado de estómago o esófago, el conducto a través del cual viaja la comida.
  • Inflamación y daños en el páncreas (pancreatitis). El alcohol hace que el páncreas produzca sustancias tóxicas que pueden conducir a una peligrosa inflamación e hinchazón, impidiendo la digestión adecuada.
  • Daño al hígado. El hígado es el órgano encargado de metabolizar el alcohol. Al irritarse la célula hepática, puede producirse hepatitis alcohólica. Con el tiempo, el hígado evoluciona (hígado graso o esteatosis), pudiendo llegar a cirrosis hepática, producto de la muerte celular y la degeneración del órgano.

Las molestias gástricas son debidas a erosiones en las mucosas producidas por el etanol. Aumenta la producción de ácido gástrico que genera irritación e inflamación en las paredes del estómago, lo que a largo plazo puede causar úlceras, hemorragias y perforaciones de la pared gástrica.

Sistema Cardiovascular

Beber en exceso también puede:

  • Hacer más difícil el control de la presión arterial alta si ya se padece.
  • Llevar a problemas cardíacos en algunas personas, incluyendo miocardiopatía (estiramiento y caída del músculo cardíaco), arritmias (latidos cardíacos irregulares) y accidente cerebrovascular.

Cáncer

Existe un firme consenso científico de que el consumo de alcohol causa varios tipos de cáncer. El alcohol está reconocido como un carcinógeno humano del grupo 1. Mientras más alcohol se beba, sobre todo si es habitual y a lo largo del tiempo, mayor es el riesgo de presentar un cáncer relacionado con el consumo de alcohol. Se calcula que un porcentaje significativo de las muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el alcohol.

Han surgido patrones claros entre el consumo de alcohol y el aumento de los riesgos de ciertos tipos de cáncer, incluyendo:

  • Cáncer de cabeza y cuello (cavidad oral, faringe y laringe).
  • Cáncer de esófago, en particular carcinoma de células escamosas.
  • Cáncer de hígado.
  • Cáncer de mama: incluso una bebida al día puede aumentar el riesgo entre un 5% y un 15% en comparación con las mujeres que no beben.
  • Cáncer colorrectal.
  • Cáncer de estómago.

Otros Efectos Físicos

  • Desnutrición: El alcohol aporta abundantes calorías (7 kcal por gramo) con escaso valor nutritivo. No nutre, pero elimina el apetito, sustituye a otros alimentos más completos y a la larga puede generar desnutrición.
  • Sistema inmune: Beber demasiado puede debilitar el sistema inmune, haciendo al cuerpo más vulnerable a enfermedades como la neumonía y la tuberculosis.
  • Embarazo: Tomar alcohol durante el embarazo puede causar daño al bebé en crecimiento, provocando graves defectos de nacimiento o el síndrome de alcoholismo fetal (SAF).
  • Hipoglucemia: Tras el consumo de alcohol, se produce una disminución de los azúcares en la sangre, lo que provoca sensación de debilidad y agotamiento físico.
  • Deshidratación: El alcohol inhibe la vasopresina, una hormona que mantiene el balance de líquidos. Esta falla lleva a la eliminación excesiva de agua y deshidratación, causando dolor de cabeza.

¿Cómo actúa el alcohol en el cuerpo cuando nos emborrachamos?

Efectos Psicológicos y Sociales

Con frecuencia, las personas beben para sentirse mejor o bloquear sentimientos de tristeza, depresión, nerviosismo o preocupación. Pero el alcohol puede:

  • Empeorar estos problemas con el tiempo.
  • Causar problemas de sueño o empeorarlos.
  • Aumentar el riesgo de suicidio.

Beber demasiado alcohol, incluso una sola vez, puede causar daño a la persona o a otros, llevando a:

  • Accidentes automovilísticos.
  • Divorcio.
  • Hábitos peligrosos en las relaciones sexuales, que pueden conducir a embarazos no planificados o no deseados e infecciones de transmisión sexual (ETS).
  • Caídas, ahogamiento y otros accidentes.
  • Suicidio.
  • Violencia, agresión sexual y homicidio.

Las familias a menudo resultan afectadas cuando alguien en casa consume alcohol en exceso. La violencia y los conflictos en el hogar son mucho más probables en estas situaciones. Los niños que crecen en un hogar donde hay consumo excesivo de alcohol son más propensos a tener mal rendimiento escolar, estar deprimidos, tener problemas de ansiedad y baja autoestima.

Familia en conflicto debido al abuso de alcohol

Interacciones Peligrosas

Combinación con Alimentos

Es importante recordar que ciertos alimentos no deben ser combinados con el consumo de alcohol, ya que pueden tener efectos adversos en la salud, como malestar, problemas digestivos e incluso impactar negativamente en el metabolismo:

  • La sandía, por su alto contenido de agua y licopeno, puede provocar malestar estomacal y acidez.
  • Los alimentos ricos en grasas, como las frituras, ralentizan la digestión, prolongando la permanencia del alcohol en el sistema y aumentando el riesgo de intoxicación y malestar.
  • El queso curado y otros lácteos fermentados, al igual que el alcohol, pueden ser difíciles de digerir, provocando malestar estomacal.
  • Las bebidas energéticas, con su alto contenido de cafeína, pueden enmascarar los efectos del alcohol, llevando a una mayor ingesta y aumentando el riesgo de intoxicación.
  • Los alimentos picantes pueden irritar el revestimiento del estómago, lo que combinado con alcohol, causa malestar y acidez.
  • El chocolate, especialmente el negro, puede interactuar con el alcohol, potenciando sus efectos y generando malestar estomacal.

Combinación con Medicamentos

Consumir alcohol durante un tratamiento farmacológico puede ser una mala decisión. Muchos medicamentos son metabolizados en el hígado, al igual que las bebidas alcohólicas, lo que provoca una competencia por ser asimiladas. Esta mezcla podría afectar la eficacia y seguridad de los fármacos, además de causar náuseas, vómitos, dolor de cabeza, letargo, desmayos o pérdida de coordinación.

El consumo crónico de alcohol produce un proceso de inducción enzimática, lo que significa que el hígado metaboliza algunos medicamentos más rápidamente, requiriendo una mayor dosis para lograr el efecto deseado. Los adultos mayores deben tener un cuidado aún mayor al mezclar medicamentos y bebidas alcohólicas, ya que su hígado metaboliza el etanol más lentamente, prolongando su permanencia en el organismo.

Consumo Moderado vs. Excesivo: ¿Existe un riesgo?

La investigación sugiere que beber alcohol en cualquier cantidad conlleva un riesgo para la salud. Aunque el riesgo es bajo en casos de consumo moderado, aumenta a medida que incrementa la cantidad que se bebe. No hay evidencia de que el alcohol mejore algún aspecto de la salud.

El consumo moderado de alcohol puede tener distintos significados, pero en general, para adultos saludables, se considera:

  • Hasta una bebida al día para las mujeres.
  • Hasta dos bebidas al día para los hombres.

Si bien los riesgos de presentar problemas de salud con un consumo moderado parecen ser bajos, estos existen. Por ejemplo, cualquier cantidad de bebida aumenta el riesgo de tener cáncer de mama o cáncer colorrectal, siendo un aumento pequeño pero real. El alcohol tiene calorías que pueden contribuir al aumento de peso y aumenta el riesgo de problemas en el sistema digestivo.

En el pasado, se creía que el consumo moderado de alcohol estaba relacionado con un menor riesgo de muerte por enfermedades cardíacas y, posiblemente, de diabetes, pero análisis más profundos de las investigaciones sugieren que esto no es necesariamente cierto. Una alimentación saludable y la actividad física ofrecen muchos más beneficios para la salud y han sido más extensamente estudiados.

El consumo excesivo de alcohol, en cambio, aumenta significativamente el riesgo de problemas de salud graves, como ciertos tipos de cáncer, enfermedad hepática, enfermedad cardiovascular (presión arterial alta, accidente cerebrovascular) y se ha asociado con lesiones intencionales y accidentales, y la muerte.

Cuándo Evitar el Alcohol Completamente

En ciertas situaciones, el riesgo de beber cualquier cantidad de alcohol es alto y debe evitarse por completo:

  • Cuando se está tratando de embarazarse o durante el embarazo.
  • Si se toman medicamentos que generan efectos secundarios al beber.
  • Si se tiene un trastorno por consumo de alcohol.
  • Si se tienen problemas de salud que pueden empeorar con el alcohol.
  • Cuando se deba cuidar niños, conducir o realizar actividades que requieran estar alerta y reaccionar rápidamente.

Búsqueda de Ayuda y Prevención

Es fundamental estar atento a los patrones de consumo de alcohol. Si no se puede controlar el consumo o si el hecho de beber está causando daño a uno mismo o a otras personas, es crucial buscar ayuda de un profesional de atención médica o de grupos de apoyo y autoayuda para personas con problemas de consumo de alcohol. Si no se bebe, no es recomendable empezar a hacerlo por razones de salud.

tags: #arrollado #con #cerveza #hace #mal