El ARA Cabo de Hornos (B-5) es uno de los tres cargueros de la clase Costa Sur, que formó parte del Comando de Transportes Navales de la Armada Argentina. Estos buques fueron dedicados al transporte junto al ARA "Bahía San Blas" y al ARA "Canal Beagle".
Historia y Construcción
A fines de los años setenta, los buques de Transportes Navales en servicio estaban llegando al final de su vida útil. Debido a esta situación, el 3 de octubre de 1975, mediante un decreto oficial, se autorizó la construcción de tres nuevos barcos de carga destinados específicamente al servicio de la Costa Sur.

Características Técnicas y Propulsión
El ARA Cabo de Hornos (B-5) tenía un desplazamiento de 10.894 toneladas a plena carga. Sus dimensiones incluían una eslora de 119,9 metros, una manga de 17,5 metros y un calado de 7,49 metros.
En cuanto a su capacidad de carga, las embarcaciones de esta clase contaban con una pluma de 1,5 toneladas y tres grúas "Liebherr": una de 5 toneladas para la bodega número 1 y dos de 12,5 toneladas cada una, destinadas a las bodegas número 2 y 3. Estas últimas eran capaces de levantar hasta 25 toneladas en modo gemelo. La máxima carga a granel que podía transportar era de 6300 toneladas.
La propulsión del buque era realizada por dos motores diésel Sulzer 6 ZL 40 / 48, de 4 tiempos de simple efecto (4T SA) y 6 cilindros (400 x 480), fabricados por A. F. N. E. Argentina.
Servicio y Mantenimiento
Durante su período operativo, entre 1981 y 1982, uno de estos buques fue utilizado para una importante misión: trasladar desde Francia hacia Argentina los nuevos aviones Super Etendard de la Armada Argentina. A mediados de 2012, se realizaron diversos trabajos de mantenimiento en el casco del buque para asegurar su operatividad.

Retiro del Servicio y Disposición Final
El ARA Cabo de Hornos (B-5) cumplió su ciclo de vida útil. Finalmente, el 16 de enero de 2019, el jefe del Estado Mayor General de la Armada dispuso el retiro del buque del servicio activo. Posteriormente, el 24 de septiembre de 2020, el presidente de la Nación facultó al Estado Mayor para proceder con su enajenación.