Los sistemas de refrigeración y calefacción pueden verse afectados por sedimentos que crean barreras, impidiendo un intercambio de calor adecuado y bloqueando válvulas termostáticas y mecanismos de regulación. El Limpiador para radiador está diseñado para disolver la suciedad calcárea y grasa de radiadores, calefacciones y conductos, garantizando así la temperatura óptima del motor y la seguridad de funcionamiento.
Las pequeñas fugas, a menudo difíciles de localizar, que pueden originarse por impacto de piedras, puntos de soldadura blandos porosos o fisuras capilares en el sistema de refrigeración, provocan la pérdida de líquido refrigerante. El tapafugas de radiador sella estas fugas de forma inmediata y permanente. Las partículas de sustancia activa presentes en este producto se desplazan a los puntos de pérdida y los sellan de manera definitiva gracias a su contenido de plástico.
En situaciones donde sea necesario, el Coolant Ready Mix RAF 12+ o el Coolant Ready Mix RAF 11 son soluciones ideales. Estos líquidos refrigerantes ofrecen una excelente protección contra el sobrecalentamiento, la corrosión y, de manera crucial en invierno, contra las heladas. De esta forma, se garantiza el servicio del vehículo durante todo el año, sin necesidad de mezclar el líquido refrigerante y el agua en la proporción correcta, ya que el anticongelante ya viene mezclado y listo para su uso. Simplemente hay que reponerlo y continuar conduciendo, siempre teniendo en cuenta las prescripciones del fabricante del vehículo.

El refrigerante: Composición y funciones
El refrigerante es el término genérico para el líquido presente en el sistema de refrigeración. Su función principal es proteger contra las heladas, la corrosión y el sobrecalentamiento, además de lubricar los componentes del sistema. El refrigerante es una mezcla de agua corriente y anticongelante (a base de glicol o etanol), que se colorea y se le añaden diversos aditivos para mejorar su rendimiento y seguridad.
Aditivos esenciales en el refrigerante:
- Sustancias amargas: Previenen la ingesta accidental del refrigerante.
- Silicatos: Forman una capa protectora sobre la superficie metálica, impidiendo la formación de depósitos de cal.
- Antioxidantes: Protegen los componentes metálicos contra la corrosión.
- Antiespumantes: Evitan la formación de espuma en el refrigerante, lo que podría afectar su eficiencia.
La proporción correcta de la mezcla entre agua y anticongelante es fundamental. Generalmente, debe situarse entre un 60:40 y un 50:50. Esto asegura una protección contra la congelación en un rango de entre -25°C y -40°C. La proporción mínima recomendada es 70:30 de agua/anticongelante, y la máxima es 40:60. Incrementar la proporción de anticongelante (por ejemplo, a 30:70) no reduce el punto de congelación; de hecho, un anticongelante concentrado puede congelarse a aproximadamente -13°C y no disipa el calor del motor de manera eficiente por encima de 0°C, lo que podría causar sobrecalentamiento.
Gracias al alto punto de ebullición del glicol, la proporción adecuada en la mezcla puede elevar el punto de ebullición del refrigerante hasta 135°C. Por esta razón, es necesaria una cantidad suficiente de anticongelante incluso en países cálidos. Siempre se deben respetar las recomendaciones del fabricante del vehículo, utilizando agua destilada (o de calidad potable) para mezclas habituales como 40/60% o 50/50%.

Durabilidad y mantenimiento del refrigerante
Los refrigerantes y sus aditivos sufren un desgaste con el tiempo, ya que los aditivos se consumen. Si los aditivos protectores contra la corrosión se agotan, el refrigerante puede adquirir un color marrón. Por este motivo, algunos fabricantes de vehículos especifican intervalos de sustitución para el refrigerante. Sin embargo, cada vez más vehículos nuevos se equipan con refrigerantes de "larga duración" (como VW G12++/G13), que en circunstancias normales y sin impurezas, pueden no requerir cambio hasta 15 años o 250.000 km (en modelos más recientes de Mercedes).
En general, el refrigerante debe cambiarse si presenta impurezas (aceite, corrosión) o en vehículos que no utilizan refrigerantes de larga duración. Es crucial consultar las indicaciones del fabricante del vehículo respecto a las especificaciones, intervalos de sustitución, proporción de la mezcla y miscibilidad del anticongelante.
Importante: El refrigerante no debe ser vertido en aguas subterráneas ni desechado a través de contenedores de aceite. Su correcta eliminación es esencial para el medio ambiente.
Tipos de anticongelantes: Colores y aplicaciones
A primera vista, la variedad de tipos de anticongelantes puede parecer abrumadora. Los diferentes colores de los anticongelantes suelen indicar su uso adecuado. En general, el monopropilenglicol se utiliza cuando se requiere un anticongelante no tóxico, como en sistemas de energía solar térmica, pulverizadores de campo, bombas de calor o cervecerías. En otros casos, un anticongelante a base de monoetilenglicol suele ofrecer mejores resultados financieros y técnicos.
La mayoría de los anticongelantes disponibles en el mercado con la designación "L" o "Solar" están formulados a base de propilenglicol puro y contienen inhibidores similares. La elección del anticongelante adecuado depende de la aplicación específica y de las recomendaciones del fabricante.
Anticongelante y Refrigerante: ¿Cuál es la diferencia?
Protección contra el hielo en sistemas biológicos
Las temperaturas bajo cero presentan desafíos significativos para los sistemas vivos. La formación de cristales de hielo en la sangre y los tejidos puede causar daño celular y, en última instancia, la muerte. Los sistemas vivos carecen de la energía necesaria para derretir estos cristales, por lo que muchos han desarrollado estrategias para evitar su formación.
Muchos anfibios, plantas e insectos producen sustancias químicas que actúan como anticongelantes naturales. Estas sustancias evitan la formación de cristales de hielo, permitiendo la supervivencia en climas fríos. Otro desafío que presenta el hielo es la creación de superficies resbaladizas, que dificultan el movimiento y la locomoción.
Los sistemas vivos también deben gestionar temperaturas extremas. Funcionan de manera óptima dentro de rangos de temperatura específicos, y desviaciones significativas pueden afectar negativamente los procesos fisiológicos y químicos, dañando tanto el exterior como el interior del organismo. Las estrategias incluyen evitar temperaturas extremas, eliminar el exceso de calor y retener el calor corporal.
Un ejemplo notable se encuentra en las angiospermas, el grupo de plantas más diverso, que se caracterizan por semillas encerradas en ovarios dentro de flores. Algunas especies, como los "Groundsel" gigantes del Monte Kenia, han desarrollado adaptaciones únicas. Sus hojas vivas contienen sustancias anticongelantes, y las hojas muertas que permanecen adheridas al tronco actúan como aislante, protegiendo los conductos internos de la congelación. Además, estas plantas desarrollan raicillas adventicias del tronco para extraer nutrientes de las hojas muertas adheridas, superando así la dificultad de retener nutrientes.
El producto Coldkiller®, por ejemplo, busca aumentar la densidad del agua dentro y fuera de las células vegetales mediante la activación de la enzima alfa-amilasa, que descompone almidones en glucosa. Se requieren tres aplicaciones semanales para lograr un efecto anticongelante sistémico, que dura aproximadamente 10 días, ya que la glucosa adicional es metabolizada por la planta. Este efecto puede no ser aplicable a tejidos muy jóvenes.
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