Esta receta de Ajos Confitados (o Confit de Ajo) se va a convertir en tu nuevo indispensable en la cocina por su facilidad y por lo espectaculares y versátiles que resultan. Solo necesitas unas cuantas cabezas de ajo, tus especias y hierbas favoritas, mucho aceite de oliva y aproximadamente 30 minutos.
El resultado es un ajo que se deshace como mantequilla, con un sabor dulzón y que puedes usar de mil maneras. Confitar los ajos es una preparación tan simple que convierte su sabor fuerte en un sabor delicado y suave, como caramelizado.

¿Qué es la Técnica de Confitar?
Confitar es una técnica de cocina que consiste en cocinar algún ingrediente en una grasa (o azúcar, como es el caso de las frutas) a baja temperatura durante un tiempo. Al cocinar el ajo a baja temperatura, se consigue que a la vez el aceite se infusione con los ingredientes del confit. Como los ajos se cocinan a baja temperatura, no se llega al punto de humeo del aceite de oliva, por lo que este no se quema.
Cómo hacer Ajos confitados
Usos y Aplicaciones del Ajo Confitado
Como básico de cocina, el ajo confitado tiene mil usos, por lo que una vez que prepares un bote, este desaparecerá en un abrir y cerrar de ojos.
- Con pan: Una simple tostada con el ajo untado como si fuese mantequilla es una preparación deliciosa y rápida.
- En salsas y aliños: Puedes cambiar el ajo crudo o asado por ajos confitados. En el caso de usarlo en lugar de ajo crudo, el confitado aporta un sabor y textura más suave. Respecto al asado, la mayor ventaja es no tener que encender el horno.
Además del ajo como tal, se puede añadir las hierbas y especias que más te gusten en el confitado. El aceite infusionado que se obtiene es "oro líquido". Este aceite se usará para conservar los ajos y también puede aprovecharse si sobra. Si al ir usando los ajos te va sobrando aceite o si desde el principio te había sobrado un poco, ¡no lo tires!
Receta de Ajo Confitado en Aceite de Oliva
Ingredientes
- 3 cabezas de ajo - dientes separados, pelados y sin el extremo duro.
- Aceite de oliva - suficiente para cubrir los ajos y que sea de una variedad suave.
- Hierbas y especias (opcional): Romeros y guindillas son buenas opciones.
Preparación y Cocción
- Coloca todos los dientes de ajo, romero y guindillas (si las usas) en una olla. Preferiblemente, una olla tipo cocotte, ya que reparte muy bien la temperatura, lo que permite que los ajos se hagan por igual, y tiene una base gruesa que minimiza el riesgo de que se quemen.
- Cubre los ingredientes con el aceite de oliva.
- Cocina a fuego bajo, el mínimo de tu cocina. Saldrán burbujitas pero de manera suave y sin chisporrotear.
- Cocina durante 30-45 minutos o hasta que los ajos se deshagan como mantequilla al presionarlos.

Conservación
Una vez que los ajos queden suaves como mantequilla, déjalos enfriar por completo. Una vez fríos, transfiérelos a un tarro cubriéndolos con el aceite de cocción. Si te sobra aceite, guárdalo también ya que es un aceite infusionado al ajo, romero y guindilla espectacular.
- Refrigeración: Aguanta bien durante 3 meses. Ten en cuenta que la grasa en la nevera solidifica, por lo que el aceite puede ponerse duro y es normal. Al devolverlo a temperatura ambiente volverá a estar líquido.
- Congelación: También se puede congelar para una conservación más prolongada.
Es importante saber que la receta no lleva sal porque es preferible añadirla en las elaboraciones donde se usará el ajo, así el punto de sal se puede controlar mejor.