Modelos Agroclimáticos para la Predicción y Gestión de Heladas en Chile

Las heladas representan uno de los fenómenos meteorológicos más críticos y perjudiciales para la agricultura chilena, siendo sinónimo de importantes pérdidas en el campo. Estos eventos climáticos pueden resultar en la quema inmediata de cientos de hectáreas de cultivos, comprometiendo cosechas enteras y los ingresos futuros de los agricultores, especialmente para fruticultores y viticultores.

En la zona central del país, pueden ocurrir en promedio hasta 19 eventos de heladas a lo largo del año. La incertidumbre creciente del clima, exacerbada por el cambio climático, dificulta cada vez más la capacidad de los agricultores para anticipar y tomar resguardos efectivos ante estos fenómenos, que además varían significativamente año a año, presentándose de forma más extrema y amenazante en ciertos periodos.

Campo chileno afectado por una helada, mostrando daños en los cultivos.

Fundamentos de la Modelación Agroclimática para Heladas

Con el propósito de obtener la mejor representación espacial de la climatología de superficie sobre el territorio chileno, se ha procedido a modelar cada variable climática primaria, como la temperatura, precipitación, humedad del aire y radiación solar. Esta modelación se realiza en función de los factores que más influyen en el comportamiento espacio-temporal de estas variables: latitud, altitud, distancia al mar y factores topográficos locales.

La información primaria para estos modelos se basa en datos históricos de estaciones de tierra, abarcando el período de 1980 a 2015. Complementariamente, en regiones con mayor carencia de información, se incluyó información de períodos de menor extensión temporal, como el caso de las estaciones de la Red Agroclimática Nacional (RAN).

Dado que los factores topográficos y oceanográficos locales, incluyendo las surgencias frías en las costas, son muy variables en Chile, los modelos numéricos fueron desarrollados y aplicados por tramos de extensión latitudinal variable, adaptándose a las complejidades del comportamiento climático de cada región. Una vez creadas las cartas de superficie, estas fueron validadas verificando el grado de ajuste entre el valor estimado por el modelo y el promedio climatológico en estaciones con series largas y confiables. Existen además principios termodinámicos que permiten modelar la temperatura en zonas de altura.

Modelación de Regímenes Térmicos y de Precipitación

El régimen térmico y de precipitación fue modelado con una resolución de 1 km para el período 1980-2015. Para ello, se utilizaron regresiones múltiples que consideran como variables explicativas la elevación, la latitud y la distancia al mar de cada estación. Para obtener un buen ajuste en la generación de regresiones, el área de estudio se dividió en seis zonas. Como resultado de aplicar este modelo a toda la región, se obtienen mapas climáticos de alta resolución espacial, donde se distinguen variaciones espaciales con una resolución de 1x1 kilómetro.

Generación de Escenarios de Cambio Climático

Para generar escenarios de cambio climático de las variables primarias y derivadas del territorio, se consideraron los escenarios de temperatura y precipitación para los escenarios de concentración RCP85 de 2050 y 2070, modelados para el informe del IPCC de 2013. El proceso consistió en generar un ensamble con 17 modelos de downscaling elaborados para estas variables y calcular la variación entre los modelos actuales y futuros.

Aprende con el Senamhi - ¿Qué son los escenarios climáticos?

Identificación de Distritos Agroclimáticos

Una unidad climáticamente homogénea corresponde a un distrito agroclimático, el cual representa un territorio climáticamente uniforme. Consecuentemente, este territorio posee un potencial productivo y de riesgos agroclimáticos similar frente a las especies cultivadas. Para establecer estas unidades “isoclimáticas” se utilizó una técnica de clustering multivariado que consideró las siguientes variables:

  • Temperatura máxima de enero: aporta el atributo de calidez del verano.
  • Temperatura mínima de julio: aporta el atributo de rigor del invierno.
  • Horas de frío: atributo de continentalidad.
  • Precipitación anual: régimen de humedad.
  • Altitud: complementa atributos no incluidos en variables anteriores.

El proceso de clustering agrupa las localidades (puntos de una malla geográfica) de forma tal que minimiza la variabilidad interna en todas las variables simultáneamente, entregando unidades territoriales que cumplen con el requisito de mínima varianza. Cuantas más unidades territoriales se establezcan, más pequeñas y homogéneas serán estas. Aplicado este procedimiento, se establecieron 130 distritos agroclimáticos en Chile, los cuales garantizan que cualquier proyecto agrícola tiene similares posibilidades de éxito al interior de cada distrito.

Mapa de distritos agroclimáticos de Chile basado en clustering multivariado.

Tipos de Heladas y sus Características

Para un sistema de alerta temprana efectivo, es crucial distinguir entre los diferentes tipos de heladas, ya que sus mecanismos de ocurrencia y los daños que provocan varían.

Helada de Radiación

Es la más frecuente y ocurre por la pérdida de calor radiativo del suelo o de los materiales, en noches claras sin nubes y en ausencia de viento. Esta condición permite que la energía calórica de los materiales escape hacia la atmósfera. Suelen ocurrir después de sistemas frontales en invierno y primavera. A este fenómeno se le conoce también como “Helada Blanca”.

Helada de Advección

Esta helada es producida por el desplazamiento de masas de aire frío que provienen desde el polo, caracterizadas por baja humedad relativa y temperaturas polares. Su ocurrencia puede extenderse hasta la primavera y es particularmente peligrosa porque suele ser advectiva, es decir, ocurre por el desplazamiento de masas de aire frío que se extienden por muchas horas y por varias noches seguidas, causando un daño mayor debido al rápido y prolongado descenso de la temperatura.

Tecnologías para la Predicción y Mitigación de Heladas

Sistemas de Alerta Temprana con Inteligencia Artificial

Para entregar información crucial y anticipada al agricultor, empresas como Instacrops han desarrollado tecnologías basadas en Inteligencia Artificial (IA). Por ejemplo, la solución InstaFrost es capaz de predecir la ocurrencia de heladas con más de un 90% de precisión y con hasta 12 horas de anticipación. Esta tecnología utiliza los registros agroclimáticos capturados por estaciones meteorológicas (como InstaWeather Estándar/Plus) y estaciones que monitorean la humedad del suelo (InstaSoil Temp/Plus).

La plataforma de Instacrops envía notificaciones automáticas vía SMS y correo electrónico de acuerdo con el rango de temperatura prevista, estimando incluso la duración de la helada. A diferencia de los pronósticos de temperatura basados en modelos predictivos generales que predicen condiciones promedio en grandes extensiones, esta propuesta hace uso de información histórica de carácter local y se enfoca en la predicción de ocurrencia de fenómenos de heladas puntuales, proporcionando una alerta temprana efectiva y con información en línea para los usuarios.

Un proyecto específico, cuyo objetivo general es desarrollar un sistema de alerta temprana de eventos de heladas para agricultores de la Región del Maule, se basa en un modelo de predicción que utiliza técnicas de Inteligencia Artificial. Este modelo es entrenado con información agro-climatológica histórica de las zonas de interés, buscando:

  • Construir un repositorio o base de datos con información histórica de ocurrencia de eventos de heladas.
  • Generar un modelo de predicción de ocurrencia de eventos de helada utilizando algoritmos de Inteligencia Artificial.
  • Desarrollar un sistema de información capaz de alimentar y utilizar el modelo de predicción para identificar y caracterizar el riesgo de heladas.
  • Desarrollar un modelo efectivo de difusión de los resultados y beneficios del sistema de alerta.
Interfaz de un sistema de alerta temprana de heladas basado en IA.

Métodos de Control y Protección

Históricamente, el campo ha sido muy intuitivo, manteniendo una relación directa entre la naturaleza y el agricultor. Sin embargo, con el cambio climático se hace cada vez más difícil leer las señales y anticiparse a los fenómenos ambientales. Las heladas han motivado el desarrollo de distintas soluciones, las cuales se pueden clasificar en métodos pasivos y activos:

Métodos Pasivos

Son aquellos que actúan en términos de prevención, normalmente para un período largo de tiempo. Implican reorganizar el cultivo de acuerdo con las condiciones climáticas del lugar.

Métodos Activos

Son métodos temporales que requieren energía, trabajo o la combinación de ambos. Se basan en métodos físicos y son intensivos en tecnología. La protección activa incluye la utilización de máquinas de viento, aspersores y calefactores, que se usan para reemplazar las pérdidas de energía natural. Estos sistemas de defensa pueden elevar la temperatura del ambiente entre 1.5°C y 4°C, pero su operación requiere asegurar la disponibilidad de agua o combustible por varias horas, dado que las heladas en meses como julio pueden durar hasta 8 horas.

Máquinas de viento para el control de heladas en un viñedo.

Estudios Agroclimáticos Detallados para la Agricultura

Realizar un estudio agroclimático es uno de los pasos más importantes antes de llevar a cabo una nueva plantación, comprar o arrendar un campo. Este tipo de estudio contiene varias secciones que aportan información de apoyo a la toma de decisiones:

  • Un resumen con los parámetros climáticos extremos, máximos y mínimos históricos del lugar.
  • Un análisis del riesgo de heladas y la dinámica de movimiento del aire frío.
  • La acumulación térmica en horas de frío y grados días.
  • Un detalle mensual de las necesidades hídricas.

Las principales fuentes de datos climáticos históricos en Chile son la Red Agroclimática Nacional (AGROMET) y la Dirección Meteorológica de Chile.

Análisis de Riesgo de Heladas mediante Sensores Térmicos

Para el análisis de las heladas, los profesionales utilizan imágenes satelitales históricas capturadas con sensores térmicos. Estas imágenes permiten analizar los días en que se registraron eventos de heladas en el campo para entender su intensidad y comportamiento. Hasta hace unos años, las únicas imágenes satelitales térmicas utilizadas para estudiar las heladas eran las del sensor AVHRR del satélite NOAA, con una resolución espacial de 1.1 kilómetros por píxel y una resolución temporal de dos imágenes diarias.

A partir del año 2016, se comenzaron a desarrollar algoritmos que permitieron estimar la temperatura de la superficie terrestre con imágenes del satélite LANDSAT 8, el cual tiene una resolución de 30 metros por píxel, lo que mejoró significativamente la calidad de los mapas. Estos mapas de heladas, que corresponden a un promedio de varias imágenes históricas, utilizan colores (azules para temperaturas más bajas y verdes a rojos para las más elevadas) para identificar dónde se concentra el aire frío durante una helada y los sectores que escapan de ella. Este análisis es recomendable realizarlo para cada estación del año. Además, con la información histórica de estaciones meteorológicas, se elaboran cuadros estadísticos que indican el número de heladas con distintas intensidades en cada mes; por ejemplo, se ha observado que lo normal son 8 eventos de heladas durante el año, concentrados de mayo a agosto.

Mapa térmico de alta resolución de un campo chileno que muestra la distribución de temperaturas durante una helada.

Dinámica de Movimiento del Aire Frío

Para analizar la dirección de ingreso o la dinámica de movimiento del aire frío durante los eventos de heladas, se revisa la dirección del viento previo y durante estos eventos, así como el mapa de relieve del terreno. Los vientos catabáticos, que se producen en Chile a escala regional y local, desplazan el aire frío durante las noches desde zonas elevadas hacia zonas más bajas, descendiendo por las laderas de los cerros. Comprender el mapa de dirección de ingreso de las heladas es fundamental para diseñar la ubicación y orientación óptimas de torres de viento y/o calefactores.

Acumulación Térmica

Otro factor climático importante es conocer la acumulación de horas de frío en el período de dormancia, comprendido entre los meses de mayo y julio, para definir las variedades de cultivos más aptas para cada lugar. Por otro lado, la acumulación de grados días a partir del mes de agosto es crucial, ya que la velocidad con la que una zona acumula temperatura determina si es una zona de cosecha temprana o tardía. La acumulación térmica también permite pronosticar a priori si el calibre de los frutos será, en general, grande o pequeño en ese lugar. Se ha observado una variabilidad significativa en esta acumulación, por ejemplo, en la Región del Maule, en mayo de 2024 se acumularon 339 horas-frío, mientras que en 2025, este valor se redujo a solo 140 horas.

Gráfico de acumulación de horas de frío y grados día en una región agrícola de Chile.

Necesidades Hídricas

Para calcular la cantidad de agua necesaria en el campo para el riego de los cultivos, se puede conocer la evapotranspiración mensual y las precipitaciones del lugar. Esta información también sirve para identificar los meses con déficit y superávit hídrico, permitiendo definir la estrategia más adecuada para mitigar la escasez de agua. En marzo, los valores de evapotranspiración promedio están entre 50 y 60 metros cúbicos por hectárea diarios, influenciados fundamentalmente por los bajos registros de humedad relativa del aire (20% a 25% entre las 13:00 y las 18:00 horas). Un control instrumental diario de la evapotranspiración es útil para conocer las necesidades hídricas del frutal y evitar el deterioro en su calidad de cosecha y postcosecha.

El Impacto del Cambio Climático en los Patrones de Heladas

Desde el punto de vista de los patrones que rigen las estructuras climáticas, la temperatura es la variable independiente en la ecuación. Cualquier alteración estacional que se registre, invariablemente alterará otros elementos relevantes como la pluviometría, la presión atmosférica, la humedad relativa del aire, la circulación de los vientos, la nubosidad y los sistemas frontales. Uno de los fenómenos observados producto del calentamiento global es el traslape de las estaciones: los veranos se están extendiendo térmicamente hacia marzo y abril, y se observa una atomización de las estaciones intermedias, otoño y primavera. Esta variabilidad y la dificultad de "leer las señales" ambientales hacen que la intuición histórica del agricultor sea insuficiente, destacando la necesidad de herramientas de predicción avanzadas.

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