Una buena alimentación es clave para el desarrollo de nuestro bebé. Durante los primeros meses de vida, el único alimento que debe tomar el bebé es leche materna o de fórmula.
Inicio de la Alimentación Complementaria
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) establecen que a partir de los seis meses, puedes comenzar la introducción de alimentos sólidos, ya que la leche materna o de fórmula deja de cubrir todas las necesidades nutricionales del bebé. Es hora de sumar alimentos que aporten hierro, proteínas y energía. Antes de empezar a dar otros alimentos a tu bebé, debes considerar las señales de que está preparado, como sentarse con apoyo, mantener la cabeza erguida y mostrar interés por la comida.
En esta etapa, tu bebé puede tomar leche (materna o de fórmula), cereales, verduras y frutas. Se recomienda seguir aumentando la variedad de ingredientes; cuantas más cosas diferentes pruebe, mejor.

Las Legumbres en la Dieta del Bebé
Las legumbres son un alimento muy completo y una gran fuente de proteínas vegetales, fibra, hierro, zinc y vitaminas del grupo B. Ayudan a prevenir la anemia, favorecen la saciedad y contribuyen al buen funcionamiento del tránsito intestinal. La recomendación actual es introducir las legumbres a partir de los seis meses, coincidiendo con el inicio de la alimentación complementaria. No es necesario retrasarlas por miedo a alergias, salvo que haya antecedentes familiares de alergia grave o indicación médica contraria.
Es importante destacar que, aunque algunas guías anteriores o tablas de introducción de alimentos sugerían evitar las legumbres antes de los 12 o 13 meses para prevenir alergias alimentarias, la evidencia actual apoya la introducción temprana siempre que el bebé esté listo para los sólidos.
Las proteínas que aportan las legumbres no son completas por sí mismas, careciendo de metionina y cisteína. Sin embargo, combinado con cereales como el arroz, se convierte en un plato completo que cubre todas las necesidades nutricionales, ya que los cereales, a su vez, carecen de lisina, presente en las leguminosas. Para una combinación nutricional óptima, se sugiere que la mitad de las proteínas proceda de las legumbres y la otra mitad de los cereales.
Introducción Gradual y Texturas
A partir de los seis meses, la dieta del bebé debe ser sana y nutritiva. Se pueden ir ofreciendo las legumbres poco a poco, aumentando la cantidad progresivamente para dar tiempo a que el sistema digestivo y la flora intestinal del niño se adapte a este nuevo alimento.
- De 8 a 12 meses: se puede ir dejando una textura más gruesa o aplastarlas con un tenedor. Al principio, bastan un par de cucharadas mezcladas con verduras. Después, se puede ir aumentando hasta que formen parte habitual de una de las comidas del día.
- Con 9 meses, tu bebé puede comer prácticamente de todo, excepto algunos alimentos prohibidos hasta que cumpla un año.
- Con 10 y 11 meses, tu bebé puede comer prácticamente de todo (carnes, pescados, huevo, legumbres, verduras, frutas, cereales, frutos secos triturados, etc.), excepto algunos alimentos que están prohibidos hasta que cumpla un año.
En general, conviene empezar por las variedades más suaves, en purés o texturas fáciles de manejar, y dejar para más adelante las legumbres con piel más gruesa o con mayor potencial de producir gases.
Los Garbanzos en la Alimentación del Bebé
Los garbanzos son de las primeras legumbres que se les suelen dar a los niños, pero su introducción debe ser muy lenta y cuidada. Aportan mucha proteína y fibra, y es mejor introducirlos bien cocidos y sin piel para que no resulten pesados.
Preparación y Presentación
Para introducir los garbanzos de forma segura y digestiva, considera lo siguiente:
- Remojo y cocción: Los garbanzos secos se deben mantener en remojo, en agua fría, durante 10-12 horas, cambiándoles el agua una o dos veces. Algunas fuentes recomiendan un remojo de al menos 15 horas y una cocción larga para mejorar su digestibilidad.
- Piel externa: En los niños más pequeños, es recomendable quitar la piel que recubre los garbanzos para evitar que les produzcan muchos gases. Para ello, puede utilizarse un pasapurés o simplemente pelarlos.
- Riesgo de atragantamiento: Los garbanzos nunca se darán enteros a los niños pequeños porque son granos muy grandes y tienen un alto riesgo de atragantamientos si no se mastican correctamente. Por lo tanto, se deben ofrecer siempre aplastados o en purés. Con el método Baby-Led Weaning (BLW), también pueden ofrecerse en forma de tortitas o croquetas bien cocidas para que los niños puedan manipularlas con facilidad.
Los garbanzos pueden ser un alimento que produce flatulencias en los niños pequeños, y por ello se recomienda introducirlos en cantidades pequeñas, mezclado con patatas, zanahorias o arroz blanco. Algunas plantas carminativas como la cúrcuma, el hinojo, el comino, el anís y la alcaravea, utilizadas en muy poca cantidad, pueden ayudar a reducir los retortijones y gases al relajar la musculatura intestinal.
Cómo hacer Hummus casero de garbanzos
Valor Nutricional de los Garbanzos
El garbanzo, de color marrón clarito y piel bastante rugosa, tiene forma redonda con un pequeño pico. En cuanto a su valor nutritivo, por cada 100 gramos (en seco) contiene aproximadamente 20 de proteínas y 50 de hidratos de carbono, además de un porcentaje de grasas (5%) que les aporta una consistencia más blanda. También contiene vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina y niacina), vitaminas A, E, F y gran cantidad de minerales como fósforo, calcio, magnesio, hierro y cobre.
Otros Tipos de Legumbres y su Introducción
Aunque todas las legumbres son saludables, algunas se digieren mejor que otras en los primeros meses de alimentación complementaria. La variedad es clave: lentejas un día, garbanzos otro, alubias o guisantes en otra ocasión.
- Lentejas: Son las más recomendadas para empezar, sobre todo las lentejas rojas o peladas, porque no tienen piel y se cuecen rápido. Son muy nutritivas y sabrosas, especialmente ricas en calcio y hierro, y no necesitan tanto tiempo de remojo como otras legumbres.
- Alubias o judías: Existen muchas variedades (blanca, pinta, fríjol), con un poder nutritivo y calórico similar y una importante presencia de hierro. Son muy nutritivas, pero su piel puede ser más difícil de digerir al principio. Para cocinar alubias secas, es conveniente mantenerlas en remojo durante, al menos, 12 horas y cocinarlas durante 2-3 horas.
- Guisantes: Aunque técnicamente son legumbres, se suelen considerar verdura en la dieta. Gracias a su buen sabor, gustan mucho a los más pequeños.
- Habas: Es preciso tener cuidado con su introducción en la dieta del niño, ya que muchos no las toleran y pueden llegar a presentar trastornos serios de la sangre. La causa es una enfermedad hereditaria llamada “fabismo”.
- Soja y derivados: No es habitual introducir soja en bebés pequeños salvo en dietas vegetarianas estrictas o por indicación médica. Puede introducirse en forma de yogur a partir de los 9-10 meses y en pequeñas cantidades (siendo ambos previamente aceptados por el bebé de forma individual), eligiendo aquellos enriquecidos con calcio. También se puede ofrecer tofu en trocitos pequeños y bien cocidos para facilitar la masticación.

Consejos Adicionales para la Alimentación Complementaria
La hora de comer puede convertirse en un momento muy divertido y una ocasión de aprendizaje. Déjale explorar los alimentos, cuéntale lo que le vas a dar y describe el alimento. Si tu bebé pone caras al probar las primeras cucharas, no lo tomes como un rechazo; ¡puede que solo sea sorpresa ante tantas cosas nuevas!
- Nunca le obligues: Si se niega a tragar el puré o papilla que le ofreces, respeta su negativa, pero no dudes en ofrecerle el mismo ingrediente unos días después.
- Variedad nutricional: Asegúrate de que toma una ración de alimentos de origen animal (leche, productos lácteos, huevos, carne o pescado) cada día, además de legumbres (como garbanzos, lentejas o guisantes) o frutos secos triturados, y verduras y frutas.
- Grasas saludables: Añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra o alguna otra grasa saludable a su comida para darle energía.
- Evitar la sal: Nunca añadas sal a los alimentos del bebé hasta después del año de edad.
- Riesgo de asfixia: Se sigue recomendando que los alimentos que puedan suponer un riesgo de asfixia, como las uvas y las salchichas, se corten en trozos más pequeños para evitar el atragantamiento. Siempre evita dar garbanzos enteros.
- Absorción de hierro: Aunque las leguminosas contienen hierro, para incrementar su absorción, consúmelas con alimentos ricos en vitamina C (pimentón, tomate, perejil, naranja, etc.).