El folato y el ácido fólico son dos formas distintas de la vitamina B, específicamente la vitamina B9. El folato es la forma que se encuentra de manera natural en los alimentos, mientras que el ácido fólico es su contraparte sintética, producida en laboratorios. Ambas cumplen la misma función esencial en el organismo humano.
Cuando se consume ácido fólico antes y durante las primeras semanas del embarazo, puede ser fundamental para prevenir defectos del tubo neural en el bebé, como la espina bífida y la anencefalia. El ácido fólico se halla comúnmente en la mayoría de las multivitaminas y en suplementos que lo contienen exclusivamente. Por otro lado, el folato se encuentra en cantidades menores en los alimentos.
La forma más eficiente de asegurar la ingesta adecuada de ácido fólico es a través de una multivitamina o un suplemento que proporcione la dosis recomendada, habitualmente 400 mcg. Es importante destacar que el folato presente de forma natural en los alimentos puede degradarse durante los procesos de cocción o almacenamiento, lo que puede resultar en la pérdida de hasta la mitad de su contenido antes de ser consumido. Por esta razón, se recomienda la ingesta de ácido fólico como parte de un suplemento vitamínico, ya que se absorbe mejor y permite un control preciso de la cantidad ingerida.
Las fuentes naturales más ricas en folato incluyen verduras de hojas verdes, legumbres (como frijoles, habichuelas o alubias), y ciertas frutas y verduras. Las pastas y los granos que han sido fortificados son una fuente significativa de ácido fólico.
Fortificación de Alimentos con Ácido Fólico
En muchos países, incluyendo Estados Unidos, diversos alimentos son fortificados con ácido fólico. Entre estos se encuentran cereales, panes, pastas y harinas. La forma más fiable de identificar si un alimento está enriquecido con ácido fólico es revisando detalladamente su etiqueta nutricional.
El término "fortificado" o "enriquecido" indica que se han añadido vitaminas al alimento. Esta práctica se ha implementado para mejorar la ingesta de nutrientes esenciales en la población. Algunos de los alimentos que comúnmente se fortifican con ácido fólico son:
- Panes enriquecidos
- Cereales
- Harinas
- Harinas de maíz
- Pastas
- Arroz
- Otros productos a base de granos
Además, existen productos específicos diseñados para el embarazo que a menudo están fortificados con ácido fólico, proporcionando niveles que cumplen o superan las dosis recomendadas. Sin embargo, no es necesario consumir cantidades mayores a las recomendadas, ya que esto no aporta beneficios adicionales.
La dosis recomendada se basa principalmente en el ácido fólico proveniente de suplementos y alimentos fortificados, y no considera el folato que se encuentra de forma natural en los alimentos. El ácido fólico es hidrosoluble, lo que significa que las cantidades excesivas son eliminadas del cuerpo a través de la orina, y por lo tanto, no se almacena. Esto subraya la necesidad de un suministro regular a través de la dieta o suplementos.

Funciones y Deficiencias del Folato
El folato desempeña múltiples roles cruciales en el organismo:
- Contribuye al crecimiento de los tejidos y al funcionamiento celular.
- Actúa en conjunto con la vitamina B12 y la vitamina C para facilitar la descomposición, utilización y creación de nuevas proteínas.
- Es esencial para la formación de glóbulos rojos, ayudando a prevenir la anemia.
- Participa en la producción de ADN, el material genético fundamental del cuerpo humano.
La deficiencia de folato puede manifestarse a través de diversos síntomas, tales como:
- Diarrea
- Encanecimiento prematuro del cabello
- Úlceras bucales
- Úlcera péptica
- Retraso en el crecimiento
- Hinchazón de la lengua (glositis)
Además, una deficiencia prolongada puede conducir a ciertos tipos de anemia, como la anemia megaloblástica, caracterizada por debilidad, fatiga, problemas de concentración, irritabilidad, dolor de cabeza, palpitaciones y dificultad para respirar.
El Ácido Fólico en el Pan: Un Vistazo Nutricional
El pan, como alimento básico en muchas culturas, ha sido históricamente una fuente importante de energía y proteínas. En la actualidad, el pan enriquecido representa una vía común para la ingesta de ácido fólico, especialmente en países donde la fortificación de la harina es obligatoria o voluntaria.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) exige desde 1998 que la industria alimentaria añada ácido fólico a productos como el pan enriquecido, harinas, harinas de maíz, pastas y arroz. En Chile, por ejemplo, se implementó la fortificación de la harina de trigo con ácido fólico a partir del año 2000, con el objetivo de disminuir la incidencia de recién nacidos con defectos del tubo neural.
El contenido exacto de ácido fólico en dos rebanadas de pan puede variar significativamente. Depende fundamentalmente de si el pan ha sido fortificado y en qué medida. Los panes fortificados en Estados Unidos, por ejemplo, suelen contener una cantidad de ácido fólico que contribuye a alcanzar las recomendaciones diarias. Si una rebanada de pan está fortificada y aporta, por ejemplo, 20 mcg de ácido fólico, dos rebanadas aportarían 40 mcg. Sin embargo, esta cifra es una estimación y puede diferir.
Es crucial leer la etiqueta nutricional para conocer la cantidad específica de ácido fólico añadido. Si un alimento aporta el 20% o más del Valor Diario (% VD) de folato por porción, se considera alto en folato. Por el contrario, si aporta el 5% VD o menos, se considera bajo.

Requerimientos Diarios y Consideraciones Especiales
La cantidad de folato necesaria varía según la edad, el sexo y otras condiciones como el embarazo o la lactancia. Los Valores Diarios (VD) sirven como referencia. Para la mayoría de los adultos, el VD de folato es de 400 microgramos (mcg) de equivalentes de folato en la dieta (DFE). Las mujeres embarazadas requieren 600 mcg DFE diarios, y las mujeres lactantes, 500 mcg DFE.
Para personas que pueden quedar embarazadas, el consumo de 400 mcg de ácido fólico al día es especialmente importante para reducir el riesgo de defectos congénitos graves en el bebé. Esta ingesta puede provenir de comidas fortificadas, suplementos dietéticos o una combinación de ambos, además del folato obtenido de una dieta saludable.
Ingestas de Referencia Diarias para el Folato:
| Grupo de Edad | Cantidad Recomendada (mcg/día) |
|---|---|
| Lactantes (0-6 meses) | 65 mcg/día* |
| Lactantes (7-12 meses) | 80 mcg/día* |
| Niños (1-3 años) | 150 mcg/día |
| Niños (4-8 años) | 200 mcg/día |
| Niños (9-13 años) | 300 mcg/día |
| Adolescentes y Adultos (Hombres, 14+ años) | 400 mcg/día |
| Adolescentes y Adultas (Mujeres, 14+ años) | 400 mcg/día |
| Mujeres embarazadas (todas las edades) | 600 mcg/día |
| Mujeres lactantes (todas las edades) | 500 mcg/día |
| Mujeres con historial de defecto del tubo neural (planificando embarazo) | 4,000 mcg/día (durante el primer día de embarazo) |
*Ingesta aceptable establecida por el Comité de Nutrición y Alimentos, equivalente a la ingesta media en bebés lactantes y saludables.
El ácido fólico no se considera perjudicial cuando se consume en los niveles recomendados, ya que el exceso se elimina. Sin embargo, se debe evitar el consumo de más de 1,000 mcg de ácido fólico al día, a menos que sea bajo indicación médica específica (como en mujeres con historial de defectos del tubo neural). Dosis elevadas pueden enmascarar una deficiencia de vitamina B12, la cual puede causar daño neurológico irreversible.
Los suplementos de ácido fólico pueden interactuar con ciertos medicamentos, como los antiepilépticos (fenitoína, carbamazepina, valproato), que pueden reducir las concentraciones de folato en sangre. Es fundamental consultar con un profesional de la salud sobre la dosis adecuada y posibles interacciones.